Argentina La Nacion El planteo inicial parece prometer mucho suspenso. Unos pescadores italianos que navegan cerca de Marsella avistan en las encrespadas aguas del Mediterráneo a un hombre agonizante. Lo suben a bordo y descubren, primero, que tiene en la espalda dos heridas de bala y lleva implantada bajo la piel una especie de cápsula láser que proyecta el númer ... Leer más El planteo inicial parece prometer mucho suspenso. Unos pescadores italianos que navegan cerca de Marsella avistan en las encrespadas aguas del Mediterráneo a un hombre agonizante. Lo suben a bordo y descubren, primero, que tiene en la espalda dos heridas de bala y lleva implantada bajo la piel una especie de cápsula láser que proyecta el número de una cuenta bancaria, y después, cuando el paciente se recupera, que no recuerda absolutamente nada de sí mismo, aunque conserva unas cuantas habilidades -entre ellas el dominio de varios idiomas-, que irá recuperando en la medida en que necesite valerse de ellas.
Con algunos billetes y alguna ropa que le proporcionan sus salvadores, el hombre sin nombre y sin pasado desembarca para ir en busca de pistas sobre su identidad. Pero lo que encontrará en el banco de Zurich al que corresponde la cuenta -¿dónde ir si no?- no son indicios claros sino nuevos interrogantes. Y además, la certeza de que se ha convertido en el blanco de algún asesino -o algún grupo- dispuesto a eliminarlo.
Más acción que suspenso
Al rato de asistir a la inquietante aventura del protagonista -generosa en sobresaltos, emboscadas, persecuciones, tiroteos y peleas cuerpo a cuerpo- el espectador ya empieza a temer que el interés del thriller se desvanezca por proporcionar exceso de información.
Tiene sus motivos. Al destapar casi todos los secretos y desarticular buena parte de la intriga, todo lo que queda es descubrir cómo hará el hombre (ahora acompañado por una chica alemana acostumbrada al vagabundeo) para librarse de quienes lo persiguen, de modo que el suspenso empieza a flaquear y en cambio se multiplican las escenas de acción, artes marciales incluidas. En fin: algo muy próximo a la receta habitual del entretenimiento adrenalínico puesta en marcha por Doug Liman con buen oficio pero escaso brío renovador. Lo que no deja de ser una lástima considerando la destreza con que en los primeros tramos del film este realizador que brilló en el cine independiente ("Viviendo sin límites") traduce el clima de paranoia que abruma al hombre venido de ninguna parte y recién llegado a un mundo que no le es en absoluto familiar. (Vale anotar que Matt Damon se ajusta bastante mejor al personaje de lo que podría presumirse.)
Escenarios europeos
Con su acción que se traslada por varios escenarios europeos, en especial París y Zurich, y su incursión por las complejas redes del espionaje internacional, "Identidad desconocida" trae, por un lado, alguna reminiscencia de las clásicas aventuras de 007, si bien Franka Potente (intérprete de "Corre, Lola, corre" y principal figura femenina del cuento) exhibe una personalidad y un oficio actoral bastante más llamativos que los que suelen mostrar las sofisticadas chicas Bond. Por otro lado, el provocativo planteo tomado de la novela de Robert Ludlum (que al parecer sufrió bastantes modificaciones en el proceso de escritura del guión) hace añorar a Hitchcock, que seguramente habría sabido construir con él una pieza mucho más sustanciosa que este modesto thriller.
Fernando López
Fuente: La Nacion
¡Increíble!