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Sinopsis

Un consultor de empresas se dedica a despedir a empleados, negociar en conflictos, escribir un libro de autoayuda para ejecutivos y a volar en avión acumulando millas gratis a costa de su empresa.

Ficha técnica

Género Drama, Romance
Título Original Up in the Air
Director Jason Reitman
Protagonistas George Clooney, J.K. Simmons, Jason Bateman, Zach Galifianakis, Vera Farmiga, Anna Kendrick, Danny McBride, Sam Elliott, Melanie Lynskey, Amy Morton
Año de producción 2009
Duración 109 minutos.
MPAA rating PG-13 - Aviso para los padres. Este material puede ser inapropiado para niños menores de 13 años
Productor Daniel Dubiecki
Guionista Jason Reitman
País Estados Unidos
Calificación de la comunidad
(Basada en 844 personas)
Calificación de la prensa
(Basada en 10 críticos)
Ultima modificación André.Tinoco (Hace 6 meses)

Críticas de la prensa

Cine Premiere - C. Albarrán Torres (México)

El 2009 fue un año catastrófico no sólo para la macroeconomía, sino también para millones de familias alrededor del mundo. En Estados Unidos y los países que dependemos del imperio del dólar, las oficinas vacías y los niveles de desempleo entre los white collars –presuntamente inmunes a los vaivenes financieros– dibujaron un panorama em ... Leer más El 2009 fue un año catastrófico no sólo para la macroeconomía, sino también para millones de familias alrededor del mundo. En Estados Unidos y los países que dependemos del imperio del dólar, las oficinas vacías y los niveles de desempleo entre los white collars –presuntamente inmunes a los vaivenes financieros– dibujaron un panorama emocional desolador –lamentablemente, la cinta resultará catártica para miles de espectadores–. Con estas heridas aún frescas y sangrantes, Jason Reitman, director con perfecto porcentaje de bateo (Gracias por fumar, Juno), logra recrear este sentimiento masivo de impotencia y renovación contando la historia de Ryan Bingham, un tipo que vive, literalmente, en el aire, viajando de ciudad en ciudad, como un Ángel de la Muerte, para anunciar los finiquitos a los empleados desconsolados. Su único objetivo: alcanzar los diez millones de millas como viajero frecuente.

En una actuación que reafirma su estatus de leyenda, George Clooney (el Cary Grant de hoy) emprende un viaje existencial en el que Ryan va de presumir una filosofía de vida que exalta sus nulos lazos filiales, a descubrirse como la metáfora perfecta de un aeropuerto: es un hermano, amante y colega de paso, que ofrece momentos placenteros pero efímeros, insubstanciales. Para esto, se acompaña de dos actrices que tienen, por mucho, los mejores papeles de sus carreras: Vera Farmiga como el affaire circunstancial y Anna Kendrick, la chavita sabelotodo que busca digitalizar el proceso de despido. Como en Juno, Reitman logra dotar de fuerza a los diálogos, pero sin dejar que interfieran con el ritmo interno del filme –una sinfonía de vidrio y aluminio, whisky de minibar y pantuflas de hotel, de reflexión y tomas reveladoras–. Ajeno a los clichés, el guión no se detiene y, episódico, introspectivo, evoca a clásicos recientes del American cinema, como Entre copas (Alexander Payne). De los mejores filmes norteamericanos de esta década moribunda: imprescindible.

–César Albarrán Torres

5.00
¡Increíble!

La Nación - F. López (Argentina)

Amor sin escalas (Up in The Air, EE.UU./2009, color; hablada en inglés). Dirección: Jason Reitman. Con George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick, Jason Bateman. Guión: Jason Reitman y Sheldon Turner, sobre la novela de Walter Kirn. Fotografía: Eric Steelberg. Música Rolfe Kent. Edición: Dana Glauberman. Presenta UIP. 108 minutos. Sólo apt ... Leer más Amor sin escalas (Up in The Air, EE.UU./2009, color; hablada en inglés). Dirección: Jason Reitman. Con George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick, Jason Bateman. Guión: Jason Reitman y Sheldon Turner, sobre la novela de Walter Kirn. Fotografía: Eric Steelberg. Música Rolfe Kent. Edición: Dana Glauberman. Presenta UIP. 108 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: muy buena

Jason Reitman sabe ser sardónico, agudo y provocador, y también sabe cuándo moderar la crítica para no inquietar demasiado a la platea. Tiene la suficiente inteligencia para apuntar con sus dardos satíricos a algunos de los aspectos más cuestionables de la vida contemporánea (el éxito como valor supremo, el individualismo exacerbado, la deshumanización de un mercado que premia o expulsa según lo dicten las urgencias del negocio) sin abandonar el tono de comedia. Y sin perder brío, chispa ni mordacidad.

Amor sin escalas observa la realidad norteamericana en tiempos de crisis económica y su efecto más doloroso, el desempleo. En términos de una sociedad en la que perder el trabajo significa perderlo todo, recibir la noticia del despido equivale a una tragedia. Para hacer que ese trance sea superado sin causar demasiados daños (para el que queda en la calle y para la corporación que lo despide) está Ryan Bingham. El, que tiene la irresistible simpatía de George Clooney, sabe cómo dar la noticia, enfrentar las reacciones que sobrevengan y envolver al expulsado con su labia hasta convencerlo de las ventajas de esta inesperada libertad: ahora podrá emprender una nueva vida.

Video: trailer de Amor sin escalas
Sin ataduras

Bingham anda entre aviones (siempre de la misma línea) y hoteles (de la misma cadena). Su misión es cumplir con el duro trámite (los responsables no quieren afrontarlo); anda todo el año de empresa en empresa, despidiendo. Y todo va bien hasta que una compañerita pujante (Anna Kendrick) propone otro método: hacer lo mismo cara a cara (o pantalla a pantalla, tecnología mediante) y ahorrar pasajes y hoteles.

Nada más alarmante para Bingham, que disfruta de su tarea y de los privilegios que le brinda (entre ellos el de vivir en el aire, en todo sentido, sin ataduras ni compromisos). Le alcanza y sobra con sus amoríos fugaces, por ejemplo el de la bella Alex, que es su equivalente femenino.

Puede suponerse que si hay un monstruo de cinismo como tal, también habrá una chance de redención. Pero a Reitman le gusta forzar los lugares comunes, de modo que el film reserva alguna sorpresa. Entre diálogos ingeniosos soltados a todo ritmo (el montaje también ayuda) y tras el retrato cáustico del mundo en que circula el personaje hay cierto deslizamiento hacia lo sentimental que se sostiene gracias a la pareja Clooney-Vera Farmiga, algunos discursos innecesarios y una nota falsa sobre el final, con el testimonios de algunos despedidos, felices de haber recuperado la vida familiar. Quizá Reitman quería lanzar otra ironía burlona, pero lo que se ve es la intención de conformar a la audiencia y devolverle la esperanza después de haberle pintado un mundo tan cínico, inhumano y desalentador. Es una pena.

Fernando López

5.00
¡Increíble!

Cinenganos.com (México)

Un eficiente ejecutivo que trabaja para una firma de recortes de personal, está a punto de tener su experiencia más humana a través de encontrar a su igual y a una joven chica que quiere revolucionar su negocio.

Hay tantos ángulos desde donde se puede hablar de esta cinta -responsabilidad social, management, internet, matrimonio, soledad…- ... Leer más Un eficiente ejecutivo que trabaja para una firma de recortes de personal, está a punto de tener su experiencia más humana a través de encontrar a su igual y a una joven chica que quiere revolucionar su negocio.

Hay tantos ángulos desde donde se puede hablar de esta cinta -responsabilidad social, management, internet, matrimonio, soledad…- que está desde ya, destinada a convertirse en un clásico.

Ryan Bingham, un brillante George Clooney, es un “terminator” de nuestros días; no es un eufemismo, es más bien una válida alegoría, ya que su labor es exactamente esa: terminar gente. La firma para la que trabaja es contratada cuando una compañía decide ejercer un fuerte recorte de personal y no quiere lidiar con las reacciones de sus propios empleados. Así, Bingham es el responsable de entrevistarse personalmente con cada uno de los empleados, para darles la mala noticia.

Para él, la vida es perfecta; no tiene una oficina desde donde despachar, ya que viaja la mayor parte del año; pese a estar rodeado de ella, jamás se involucra a fondo con la gente; es altamente eficiente; dicta conferencias sobre cómo cortar ataduras en la vida, físicas o emocionales, bajo la metáfora de vaciar la maleta, e irónicamente, parece disfrutar enormemente de su vacío emocional… hasta que, en este mundo de solitud, viajando de aeropuerto en aeropuerto y casi sin quererlo, rompe su propia filosofía y hace una verdadera conexión.

Y como dicen que las calamidades no llegan solas, el internet está a punto de cambiar su vida, de la mano de una joven y hambrienta ejecutiva que sugiere revolucionar la empresa en pro del ahorro… y la deshumanización absoluta de la misma; es una ironía que sea éste uno de los regalos más irónicos e indeseados de la tecnología, especialmente del internet, las redes sociales y el 2.0

En un estilo tragicómico que por momentos me evocó a Jerry Maguire, aunque con mucho más realismo, Up in the Air pone el dedo en la llaga de nuestro mundo empresarial, donde la responsabilidad social es tan solo una bonita etiqueta y no una forma de gestión. La cinta exhibe de manera cruda no sólo la indiferencia, sino incluso el desprecio que las compañías practican con sus empleados. Así mismo es un estupendo retrato del lado más frío de los ejecutivos de hoy, con agendas llenas de nombres pero sin relaciones reales, individuos de alta eficiencia abandonados a la miseria de su solitario éxito. En este marco, no puedo pensar en otro actor que pudiera haber construído el magnífico papel que Clooney logró; y debo decir lo mismo para la radiante Vera Farmiga, quien, tal como ella misma se describe en uno de los diálogos de la cinta, tiene el mismo rol que Clooney, sólo que con vagina.

Además del gran cast, el trabajo del director y guionista, Jason Reitman, es notorio, casi poético (nominación asegurada.) Difícil creer que sea apenas su tercera película; aquí se vislumbra una de las grandes promesas del 7o arte. Reitman logra tratar temas profundamente polémicos con una sutileza tan elegante y humana que los hace parecer como cotidianos ¿Recuerdan Thank You for Smoking y Juno?

Hay que decir que la cinta está basada en la novela de Walter Kirn, escrita hace casi diez años… indudablemente fue una buena mirada al frío futuro corporativista y tecnológico que hoy estamos viviendo. Una película que sin duda alguna será una de las protagonistas en varios renglones durante la noche de los Oscar.

Si eres un frío ejecutivo, si te gusta la responsabilidad social, crees en internet o simplemente te han despedido alguna vez… no puedes dejar de ver esta joya.

4.00
Muy Buena

Crítica - Leonardo M. D'Espósito (Argentina)

Sería prematuro, con sólo tres largometrajes, pensar que Jason Reitman –hijo del desparejo pero en ocasiones ocurrente Ivan “Cazafantasmas” Reitman– es un autor.

También hablar de su originalidad: el ritmo de sus películas, la forma de mantener estáticos en ocasiones a los personajes mientras el montaje imprime vértigo y el oído p ... Leer más Sería prematuro, con sólo tres largometrajes, pensar que Jason Reitman –hijo del desparejo pero en ocasiones ocurrente Ivan “Cazafantasmas” Reitman– es un autor.

También hablar de su originalidad: el ritmo de sus películas, la forma de mantener estáticos en ocasiones a los personajes mientras el montaje imprime vértigo y el oído para el diálogo recuerda a otro cineasta contemporáneo, Wes Anderson (Los excéntricos Tenenbaum).

Sin embargo, hay una idea que unifica Gracias por fumar, La joven vida de Juno y Amor sin escalas: investigar por qué alguien extraordinario es, justamente, extraordinario.

Sus protagonistas siempre se hablan a sí mismos pero se escuchan poco. El uso de la voz en off funciona a veces como contrapunto y a veces como refuerzo: aquí nadie nos relata algo que ya sucedió, sino lo que está sucediendo. Las diferentes distancias que establecen entre sí voz e imagen generan la emoción y la reflexión, la risa o el llanto, a veces todo al mismo tiempo.

Amor sin escalas, uno de los films que suenan fuerte para los Oscar, presenta a un hombre que se dedica a una tarea horrible. A Ryan Bingham lo contratan para despedir gente: va a una empresa y le dice uno por uno a cada nuevo desocupado que es su último día. Lo hace con encanto y tacto, con una técnica psicológica perfecta, con enorme dominio de sí mismo.

Parece un detective. No hay una sola emoción que lo afecte: es –como el actor que le da vida, George Clooney– un galán zen. Puede hacer ese trabajo porque vive viajando: de avión en avión, con el secreto sueño de conseguir diez millones de millas como viajero frecuente, siente los aeropuertos (basta del lugar común de citar mal a Marc Augé y llamarlos “no lugares”: son lugares de paso, como cualquiera sólo que más rápido, y Ryan lo sabe perfectamente) y es miserable en su minúsculo –y “no lugar”– departamento. Su hermana menor se está por casar, pero su familia está lejos, en tierra. En un aeropuerto se cruza con otra viajera crónica (Vera Farmiga), que se vuelve amante ocasional y amor posible.

La empresa de “despedidores” para la que trabaja el protagonista está a punto de adoptar un sistema de despidos vía computadora diseñado por una joven y ambiciosa psicóloga (Anna Kendrick). Ryan no quiere dejar de viajar, le adosan a la muchacha “para que aprenda” y eso, más los encuentros esporádicos con su amante y la boda de la hermana, tejen la trama del film.

Sí, habla del capitalismo salvaje. Pero el tema no es ése sino la relación entre el libre albedrío y la soledad. Ser completamente libre como Ryan y enseñar que hay que dejar de lado todo lazo con las cosas o las personas conspira contra la naturaleza humana. Paradójicamente, esos lazos que construyen la vida de cada uno coartan la libertad absoluta.

Ante tal contradicción, el film se limita a presentar no una solución ni una enseñanza, sino cómo cada personaje la resuelve a su manera y cómo esas elecciones alteran la vida de los otros.

El resultado es, también, paradójico: Amor... es la comedia más triste del mundo; el film romántico más cínico; el divertimento más amargo. La primera tentación es pensar que se trata sólo de un gran guión –lo es– bien ilustrado.

Pero no: George Clooney tiene pocos gestos, sólo un tono de voz, apenas algún mínimo rasgo en el rostro. Con muy poco, como los grandes actores de cine, logran que creamos en la existencia de su personaje y sintamos, en última instancia, el peso carcelario de su libertad elegida.

En la manera de retratarlo brilla el cine: Reitman logra crear en Ryan una criatura fantástica, el hombre que es todo el mundo para sí mismo. Aunque el mundo lo despida y lo deje –literalmente– en el aire

4.00
Muy Buena

El Multicine.com - Javier Lacomba Tamarit (España)

Y es que si Reitman tiene sin duda una cualidad destacable, es saber realizar dramas con diálogos de comedia. Eso es precisamente 'Up in the air' un auténtico melodrama que nos habla, -más que del problema del desempleo, que no deja de ser un motor argumental- de la soledad que nos rodea en el mundo de hoy, de la desesperanza que embarga a gente ... Leer más Y es que si Reitman tiene sin duda una cualidad destacable, es saber realizar dramas con diálogos de comedia. Eso es precisamente 'Up in the air' un auténtico melodrama que nos habla, -más que del problema del desempleo, que no deja de ser un motor argumental- de la soledad que nos rodea en el mundo de hoy, de la desesperanza que embarga a gente como el personaje que interpreta George Clooney; un especialista en despidos, nómada permanente, que se ha construido una vida perfectamente coreografiada que sustituye sus carencias emocionales. Y lo que es peor, sin darse cuenta y aceptándolo como lo 'normal' frente a las 'extravagancias emocionales' (enamorarse, casarse...) de los que le rodean.

A partir de dicha premisa el realizador de 'Gracias por fumar' (La mejor película de su corta filmografía en opinión del que suscribe, muy por encima de 'Juno') sabe entregar su amargo mensaje envuelto en una dulce cobertura de diálogos y situaciones hilarantes, que tienen como transmisor principal a un Clooney que se siente a gusto en el papel. Pero el intérprete, aunque correcto, no se despega demasiado durante casi todo el metraje de la imagen a la que estamos acostumbrados. Vera Farmiga destila elegancia y saber estar y el excelente plantel de secundarios (incluyendo las episódicas apariciones de gigantes como Sam Elliot, J.K. Simmons, auténtico actor fetiche del realizador, y el genial Zach Galifianakis) desbordan la pantalla con cada aparición.

Y me dejo voluntariamente para el final, con el objetivo de destacarla más, a la verdadera revelación de la cinta. Y esa no es otra que la joven actriz (hasta ahora vista principalmente en la saga Crepúsculo), Anna Kendrick, que compone un personaje difícil con una seriedad interpretativa y firmeza tales, que en muchas ocasiones hace palidecer a un (aceptémoslo, ya veterano en lides interpretativas) George Clooney. No en vano esta actuación ya le ha valido numerosos reconocimientos, como una nominación en los 'Globos de oro' y el premio a la mejor actriz secundaria concedido por el 'National Board of Review' norteamericano, a los que seguirán otros, estoy convencido, en una trayectoria que habrá que tener muy en cuenta en los próximos años.

Así, una película que navega entre la sonrisa abierta y la tristeza melancólica, y lo hace con un buen resultado, aunque no redondo del todo. Jason Reitman puede dar mucho más de sí. Y lo dará.

4.00
Muy Buena

Canal TCM - Sergi Sánchez (México)

No puedo negarlo: me lo pasé bomba viendo Up in the air. Pero no pude dejar de pensar, sobre todo mientras digería mi divertimento, que la película de Jason Reitman esconde una trampa que contradice lo que, en teoría, le da sentido. Que, al final, el discurso crítico del film se arrepiente para redimir, aunque sólo sea un poco, a su personaje ... Leer más No puedo negarlo: me lo pasé bomba viendo Up in the air. Pero no pude dejar de pensar, sobre todo mientras digería mi divertimento, que la película de Jason Reitman esconde una trampa que contradice lo que, en teoría, le da sentido. Que, al final, el discurso crítico del film se arrepiente para redimir, aunque sólo sea un poco, a su personaje.

Up in the air empieza con un montaje de reacciones de gente que ha sido despedida por ese tiburón de altos vuelos que es George Clooney. Poco antes del final, Reitman incluye otro montaje de estructura similar donde esa misma gente admite que el despido les ha ayudado a empezar de nuevo, a renovar su ajada piel de trabajadores corporativos. Reitman demuestra así que la arenga prefabricada de Clooney cumple su función: es una verdad casi absoluta, un argumento de vendedor que resulta en manual de autoayuda.

En los dos primeros tercios de la película Reitman consigue realizar una disección bastante aguda de los métodos monstruosos por los que se rigen las grandes corporaciones para equilibrar su balanza de pagos. La construcción del personaje de Clooney es impecable, y él le aporta un encanto peligroso, porque, en esencia, es un galán terrorífico, un asesino de la clase obrera.

Me interesa la confrontación con los dos personajes femeninos, némesis o voces de la conciencia de nuestro dudoso héroe. Vera Farmiga logra sin aparente esfuerzo, y parafraseándola, ser Clooney con vagina. Anna Kendrick logra ser tan repelente como su personaje, una listilla a la que le falta más contacto humano y menos Internet para entender cómo funciona el mundo.

Lo dicho: perfecta química, ritmo endiablado, denuncia nada velada a una situación (la crisis) muy contemporánea. Pero esto es Hollywood, y Reitman cambia de idea: hay que darle a Clooney algo de bondad que mascar, algo de redención a la que abrazarse, para restituirlo como héroe. Y entonces es cuando la película mete la pata.

4.00
Muy Buena

Escribiendo CIne - Emiliano Basile (Argentina)

En un papel distinto al que nos tiene acostumbrados, George Clooney interpreta a un viajero de una multinacional que se encarga de despedir gente para distintas empresas. Su lema para tan cruel trabajo es no llevar valija, o sea, no aferrarse a nada. En un viaje conocerá a una mujer que promete ser su alma gemela. A su vez, deberá viajar con una ... Leer más En un papel distinto al que nos tiene acostumbrados, George Clooney interpreta a un viajero de una multinacional que se encarga de despedir gente para distintas empresas. Su lema para tan cruel trabajo es no llevar valija, o sea, no aferrarse a nada. En un viaje conocerá a una mujer que promete ser su alma gemela. A su vez, deberá viajar con una chica recién recibida que deberá aprender el oficio. Entre los tres formaran una extraña familia. Su mundo sin ataduras comienza a verse amenazado.

Las familias disfuncionales son tema de los últimos filmes de Jason Reitman. Si comparamos su anterior realización La jóven vida de Juno (Juno, 2007) con Amor sin escalas (Up in the Air, 2009), hay nuevas relaciones entre las personas o, mejor dicho, diferentes maneras de relacionarse. Algo claro en La jóven vida de Juno (con el embarazo prematuro de la adolescente y como ese hecho reestructuraba su familia) y confirmado en Amor sin escalas (Up in the Air, 2009).

Fantasía y realidad es lo que experimenta Ryan (George Clooney). Goza de su vida irreal, el tipo no tiene "los pies sobre la tierra" (por ello el título original es Up in the Air), cuestión que le permite no hechar raíces y disfrutar de los beneficios de ser un viajero con varias millas acumuladas. La frivolidad es la marca característica de sus relaciones "para llegar a ser élite hay que empezar siendo frívolo" dice en un momento. Pero el tipo tiene códigos y se opone a despedir gente vía chat cuando su jefe se lo propone. Aunque a lo que realmente el personaje de George Clooney se opone es a dejar de viajar y enfrentar su realidad.

El film construye la superficialidad de las relaciones que experimenta Ryan a través de su mirada. Los espacios y personas que conoce, son tantos en momentos tan fugaces, que no llega a generarle ninguna emoción al protagonista. El espectador, al igual que Ryan, ve a las diferentes personas que reaccionan frente al despido, pasar tan rápidamente unas y otras que no llegan a causarle remordimiento. Lo mismo sucede con los espacios, se superponen unos frente a otros con tanta velocidad que no dejan huella o recuerdo.

Mediante este recurso el director nos introduce en la vida de Ryan -personaje despreciable si los hay- simpatizando con él al comprenderlo. El tipo parece ser una víctima del sistema, hace lo que puede siendo una consecuencia más de las nuevas tecnologías. Internet con chat y el celular con los mensajes de texto, le aplicaron la frialdad con la que se maneja en sus relaciones.

De pronto, Ryan se ve envuelto en una relación amorosa con Alex (Vera Farmiga), una compañera de viajes, y cumpliendo el rol de padre consejero con Natalie (Anna Kendrick). Si bien al comienzo se encuentra molesto por la situación, rápidamente empieza a agradarle, fantaseando con ser parte de una familia, en sus palabras, aferrarse a algo.

Si bien hacia el final, el mensaje "normativo" se apodere del film poniendo las cosas en su lugar, Amor sin escalas (Up in the Air, 2009) no deja de ser una ácida e inteligente reflexión sobre quiénes somos culturalmente y en qué nos estamos convirtiendo.

4.00
Muy Buena

Reforma - R. Aviña (México)

Relaciones de altura 1/2
Por Rafael Aviña

El torpe título en español de Amor sin escalas (EU, 2009), tercera película del joven y talentoso Jason Reitman (Gracias por fumar, Juno), está muy lejos de mostrar la carga dramática y la trascendencia del filme. La historia, sencilla en apariencia, consigue crear con mucha sutileza una serie d ... Leer más Relaciones de altura 1/2
Por Rafael Aviña

El torpe título en español de Amor sin escalas (EU, 2009), tercera película del joven y talentoso Jason Reitman (Gracias por fumar, Juno), está muy lejos de mostrar la carga dramática y la trascendencia del filme. La historia, sencilla en apariencia, consigue crear con mucha sutileza una serie de emotivas y divertidas viñetas sobre temas de una realidad social y emocional que ahoga a los países 'civilizados': la soledad, la falta de compromiso en las relaciones personales, el capitalismo voraz que se vale de las nuevas tecnologías y la eterna búsqueda de una felicidad que siempre se deja para el mañana. Ryan Bingham, es un viajero frecuente dedicado a hacer el trabajo sucio de otras empresas: despedir a los empleados. De tanto estar en el aire por motivos profesionales ha acumulado millones de millas y obteniendo a su vez todos los tratos preferenciales de aerolíneas, compañías hoteleras y de rentas de autos. Su vida transcurre en aeropuertos y hoteles sin personalidad, acompañado de una pequeña maleta y libre de ataduras sentimentales, lo que lo ha llevado a conformar una filosofía personal que suele exponer en conferencias motivacionales, hasta que se cruzan en su destino, Natalie (Kendrick), la jovencita emprendedora que intenta revolucionar la labor de despidos masivos y la atractiva Alex (Farmiga), otra viajera como él y posible mujer de sus sueños. Lo primero que sorprende en Amor sin escalas es la depurada madurez narrativa de un cineasta de tan sólo 32 años, quien consigue al mismo tiempo un relato de entretenimiento masivo en un tono de comedia agridulce y una profunda historia sobre la crudeza de las relaciones y los sentimientos de hoy en día y la independencia como una manera de eludir todo compromiso. Una puesta al día del cine de Frank Capra, en éste nuevo milenio. Más asombroso aún, el grado de humanismo que consigue Clooney con un personaje hecho a su medida: el tipo arrogante pero simpático, frío y seguro de sí mismo. Ni la Maestría en Psicología de Natalie, ni la gran carga de sensualidad de Alex –una pantalla para ocultar su propio mundo-, ni todas las millones de millas, tarjetas y experiencia de Ryan, pueden ocultar que en efecto: 'las relaciones son los componentes más pesados en la vida' (y por supuesto, los más satisfactorios), en un filme tan mordaz como conmovedor.

3.00
Buena

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Comentarios

Lixicato comentó:

Amor sin Escalas

3.500
"Buena (+)"

"Si bien pasa como una comedia romántica, el contexto y el personaje principal corresponden a una realida muy distinta de la nuestra, desde el oficio del tipo así como su forma de vida son muy difíciles de asimilar, tanto que espantan un poco. Creo que el círculo que se intenta cerrar es muy forzado y termina por no convencer. De todas formas creo que vale la pena verla para ver un costado del "american way of life" que no aparece en los folletos."

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Payador calificó:

Muy Buena

No es muy mi estilo de películas pero me gustó. Tiene un no sé qué que la hace una muy buena película, no sé si sea la dirección, las actuaciones o el guión, probablemente sea una buena combinación de todo eso. No se las recomendaría a todos, pero sí a los que les gustan las románticas.

Hace 4 anos · Un voto · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
julgon calificó:

Buena

Interesante. Nunca se me hubiera imaginado un trabajo como ese: despedidor de trabajadores!!

Es un tema interesante que daría para una miniserie de un capitulo de 30 minutos, no para una película, pero bue... el actor es importante, de los que "laman" a que veas la película.
Pero como Nicolas Cage, este también esta "facturando". Nada de hacer películas que trasciendan.

Se deja ver.

Hace 4 anos · Un voto · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder

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