František Soukenický trabaja como psiquiatra hasta que una antigua amante en venganza, destruye su carrera y su vida actual. František se da cuenta entonces que tiene que volver a empezar desde cero, ya que perdió su trabajo, su mujer lo dejó por otro y además se quedó sin casa... Lo peor es ... Leer más
František Soukenický trabaja como psiquiatra hasta que una antigua amante en venganza, destruye su carrera y su vida actual. František se da cuenta entonces que tiene que volver a empezar desde cero, ya que perdió su trabajo, su mujer lo dejó por otro y además se quedó sin casa... Lo peor es que todo es su culpa. Esta historia es sobre corazones rotos, el abandono y los reencuentros. Sobre personas dañadas por las relaciones y sobre la gente que se hace daño entre sí. Y, también, sobre lo difícil que es comprometerse, y de los sufrimientos que algunas rupturas acarrean. Todo dicho con un trato cómico, aunque algunas veces pueda caer en lo ácido.
| Género | Comedia, Drama |
|---|---|
| Título Original | Frantisek je devkar |
| Director | Jan Prušinovský. |
| Protagonistas | Josef Polášek, Ela Lehotská. |
| Año de producción | 2010 |
| Duración | 80 minutos. |
| Guionista | Jan Prušinovský. |
| País | República Checa |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 2 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 2 críticos |
| Ultima modificación | solana (Hace un año) |
Conquistador impenitente, Frantisek es un psiquiatra que parece tenerlo todo: una casa confortable, una esposa que le soporta estoicamente todas sus infidelidades y un promisorio futuro en su profesión. Pero este hombre siempre dispuesto a sumar una nueva mujer a su colección se ve, de pronto, traicionado por una de sus amantes quien, en venganza ... Leer más Conquistador impenitente, Frantisek es un psiquiatra que parece tenerlo todo: una casa confortable, una esposa que le soporta estoicamente todas sus infidelidades y un promisorio futuro en su profesión. Pero este hombre siempre dispuesto a sumar una nueva mujer a su colección se ve, de pronto, traicionado por una de sus amantes quien, en venganza, comienza a destruir su carrera y su vida. Así, este hombre tiene que empezar desde cero al perder su trabajo, a su esposa, cansada de soportar sus engaños, y, además, se queda sin lugar para vivir. Su último refugio es buscar el consuelo (y una habitación) en la casa de su madre, que lo mima y lo soporta en esos momentos de angustia, y desde allí comenzar a reconstruir su vida.
La historia, dirigida con habilidad por el debutante Jan Prusinovsky, se centra en los personajes como el protagonista, capaces de dañar a los demás sin mirar atrás . Es, también, una atenta mirada acerca de lo que es comprometerse y de los sufrimientos que acarrean algunas rupturas. El relato se apoya en un simpático tono de comedia que permite a estas aventuras y desventuras de su protagonista mirarlas con cordialidad y ser apoyadas en típicos gags que le dan a la historia un sello atractivo y una buena dosis de entretenimiento.
El realizador no necesitó de la comicidad extrema para desarrollar este tema, y así Amores de diván queda como una acabada muestra de lo que puede dar la cinematografía checa, tan ausente de las pantallas locales. El elenco es otro de los buenos sostenes de la trama, mientras que la fotografía y la música sirvieron de sólido apoyo a este entramado que recorre todo su camino dentro de un sarcástico humor.
Adolfo C. Martínez
Amores de diván (Frantisek je devkar, 2008) es el título genérico que se le ha dado a la honesta Frantisek je devkar (literalmente, “Frantisek es un mujeriego”), ópera prima del checo Jan Prušinovský, un film sobre corazones testarudos y amargados que se baten por hallar amor, o por lo pronto, la estabilidad perdida.
Frantisek (Josef P ... Leer más Amores de diván (Frantisek je devkar, 2008) es el título genérico que se le ha dado a la honesta Frantisek je devkar (literalmente, “Frantisek es un mujeriego”), ópera prima del checo Jan Prušinovský, un film sobre corazones testarudos y amargados que se baten por hallar amor, o por lo pronto, la estabilidad perdida.
Frantisek (Josef Polášek) es un psicólogo doblegado por la necesidad de acostarse con sus pacientes. Cuando una de ellas le hace juicio, queda sin trabajo; acto seguido, su esposa le pide el divorcio para casarse con ni más ni menos que su amigo. Franti se ve empujado al útero materno que es el hogar de su enviudada madre y su resentido hermano mayor, para quien se ve forzado a trabajar en su escuela de manejo. Pero él nada quiere saber de esto, y enfila sus esfuerzos para volver con su mujer Eliska (Ela Lehotská).
Prusinovsky no tiene mayores pretensiones que contar con simpleza lineal y fotográfica la historia harto conocida de un hombre común y falible cuyo mundo es, repentinamente, “dado vuelta”. Frantisek Soukenický no es del todo distinto al irreverente donjuán que Hollywood celebra en sus tragicomedias sobre redención moral. Amores de diván no es del todo distinta a la tragicomedia hollywoodense, hastiada de lugares comunes que copia y pega religiosamente dentro de su predecible estructura.
Amores de diván se nos presenta como una película callada y de perfil bajo que en nada sorprende y entretiene acatando las reglas de un género que pretende desconocer. Desde el montaje inicial que presenta entre títulos a Frantisek y sus conquistas (y sendos vade retros), a través de desentendimientos y malentendidos visuales, un cocktail de shocks telenovelescos entorno a la familia y aterrizando en un final con una voz en off que ordena nítidamente las varias subtramas de la película.
El objetivo de la película sería “unir esta tradición a los problemas actuales y corrientes no solo de la sociedad checa”. Pero su película no debe tanto a esta tradición que invoca como al cine norteamericano y su comedia de enredos. Su manejo de tiempos muertos, su tono reflexivo y un leitmotiv musical “folk-pop” checo son las mejores armas que este meramente entretenido emprendimiento posee para contrarrestar los convencionalismos genéricos en los que, lisa y chatamente, se ahoga.
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