Jack Stanton está inmerso en la lucha por la presidencia de los Estados Unidos. Apoyado por su mujer y un grupo de colaboradores cercanos, trabaja sin descanso para conseguir votos. También trabaja para él como coordinador Henry, un joven idealista de color nieto de un defensor por los derechos c ... Leer más
Jack Stanton está inmerso en la lucha por la presidencia de los Estados Unidos. Apoyado por su mujer y un grupo de colaboradores cercanos, trabaja sin descanso para conseguir votos. También trabaja para él como coordinador Henry, un joven idealista de color nieto de un defensor por los derechos civiles. En plena campaña, un escándalo sexual salpica al candidato Stanton, lo que obliga a su familia y a todo su equipo a cerrar filas entorno al senador.
| Género | Comedia, Drama |
|---|---|
| Título Original | Primary Colors |
| Director | Mike Nichols |
| Protagonistas | John Travolta, Kathy Bates, Billy Bob Thornton, Emma Thompson, Rob Reiner, Adrian Lester, Diane Ladd, Larry Hagman, Maura Tierney |
| Año de producción | 1998 |
| Duración | 143 minutos. |
| MPAA rating | R - Restringido. Los chicos menores de 17 años deben estar acompañados por sus padres o por un adulto |
| Guionista | Joe Klein) |
| País | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 157 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | la vieja (Hace un año) |
Aunque el político que está en medio del cuento no se llame Bill Clinton, sino Jack Stanton y haya variaciones sobre algunos episodios de su vida pública y sobre algunos personajes que giran a su alrededor, a nadie le quedan dudas de que se está hablando del actual presidente norteamericano. Y nadie -ni el autor del libro que fue best-séller n ... Leer más Aunque el político que está en medio del cuento no se llame Bill Clinton, sino Jack Stanton y haya variaciones sobre algunos episodios de su vida pública y sobre algunos personajes que giran a su alrededor, a nadie le quedan dudas de que se está hablando del actual presidente norteamericano. Y nadie -ni el autor del libro que fue best-séller ni los responsables del film al que dio origen- descuidó ese costado fisgón, presuntamente revelador de intimidades, sobre el que descansa buena parte de su atractivo.
La realidad -el film fue estrenado en los Estados Unidos hace dos meses- se encargó de añadir alguna pimienta y de avivar el interés por acceder a vaya a saber qué oscuras revelaciones. Que -no hace falta decirlo- están bastante lejos de los objetivos de la película.
Esta, en todo caso, no descubre del carácter de Clinton mucho más de lo que todo el mundo conoce y, en algún sentido, sobre todo en cuanto al dibujo de su compleja personalidad como político, menos que eso: prefiere asegurarse que el retrato sea bien inteligible y elige los trazos netos antes que el claroscuro y el matiz.
Hollywood suele acudir a la simplificación y a la exterioridad. Vuelve a hacerlo en este cuadro en el que cada personaje responde más o menos disciplinadamente a la imagen que se tiene de él.
De acuerdo con ese propósito, John Travolta se somete a una transformación que lo acerca sorprendentemente a la estampa presidencial. No es sólo una aproximación física -postura, gestos, tonos-, sino una esmerada elaboración la que le ha permitido reproducir algunas de las facetas de Clinton. Por ejemplo, los modos seductores con los que sabe manifestar su interés por el que tiene delante y ganarse su confianza, admirablemente sintetizados en algunas de las mejores escenas del film: la inicial, que distingue el significado de sus apretones de manos, la que lo muestra comprometido y hablando sin pelos en la lengua frente a un auditorio mayormente compuesto por desocupados, la que lo descubre en una sencilla charla nocturna con el encargado de un quiosco de comidas.
Lo público y lo privado Mientras siguen las andanzas del gobernador Stanton y su equipo durante la campaña por la candidatura presidencial del partido demócrata, el film va componiendo el retrato y examinando con más ingenio que voluntad de profundizar algunos entretelones de la vida política.
Hay un logrado balance entre la descripción de lo que sale a la vista del público y lo que se discute y resuelve en la intimidad, en medio de un incansable grupo de colaboradores en el que siempre está la voz de Susan -Hillary- para poner orden. El otro personaje relevante es Henry Burton, el joven negro que apuesta al cambio y adhiere a la campaña hasta convertirse en uno de los principales asistentes del candidato. El film comparte su punto de vista, sus vacilaciones, su desilusión y su necesidad de confiar. El director Mike Nichols y la guionista Elaine May, cuyo admirable oficio brilla en diálogos de lengua filosa y reflejos rápidos, no olvidan mostrar las debilidades, casi siempre menores, del enamoradizo Stanton, de cuya honestidad de propósitos quedan tan pocas dudas como de la limpieza con que encara la contienda política. Cuando una vez -una sola- cede a la batalla sucia, un episodio de trágico desenlace lo hace volver atrás.
En ese sector del relato, volcado a plantear la tensión entre moral y política, la historia circula entre el esquematismo y la superficialidad, pero para remediar esas flaquezas está el aporte de dos trabajos notables: el de Larry Hagman, el rival honesto de cuyas viejas claudicaciones el protagonista no quiere sacar provecho, y el de la arrolladora actriz Kathy Bates, una discípula que cualquier político querría tener en sus filas.
El oficio de Nichols se encarga de mantener el interés sin decaimientos a lo largo de las dos horas largas de proyección. El resto lo pone un elenco de sólida homogeneidad y un libreto generoso en réplicas jugosas. Entre ellas, una que sale en abierta defensa de Stanton y de su modelo real: "Hitler le fue fiel a Eva Braun. ¿Lo hace eso mejor?"
Por Fernando López


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