Buena
Película de artes marciales, protagonizada por un estilizado Jet Li,convincente en algunos momentos, pero muy lenta en otros. Como siempre Jet Li en lo suyo, Morgan Freeman,estupendo en su participación, película recomendable.
Arrancado de los brazos de su madre a una temprana edad por Bart, Danny no conoce nada del mundo, excepto lo que le ha mostrado Bart. Y ese mundo consiste en la habitación en la que vive, y en la violencia que está condicionado a cometer cuando así se lo pide Bart. Cosa que ocurre siempre que alg ... Leer más
Arrancado de los brazos de su madre a una temprana edad por Bart, Danny no conoce nada del mundo, excepto lo que le ha mostrado Bart. Y ese mundo consiste en la habitación en la que vive, y en la violencia que está condicionado a cometer cuando así se lo pide Bart. Cosa que ocurre siempre que alguna de las personas a las que Bart presta dinero por medio de su negocio-estafador de préstamos se retrasa en el pago. Danny es, resumiendo, el arma letal de Bart. Un hombre entrenado como un perro para obedecer a su amo sin preguntar nada, sin importar lo brutal que pueda ser la orden. Hasta el día en el que Bart cae en la emboscada de un deudor vengativo.
| Género | Drama, Romance, Suspenso |
|---|---|
| Título Original | Unleashed |
| Director | Louis Leterrier |
| Protagonistas | Morgan Freeman, Bob Hoskins, Vincent Regan, Dylan Brown, Kerry Condon, Michael Jenn, Jet Li |
| Año de producción | 2005 |
| Duración | 103 minutos. |
| Productor | Robert Del Naja, Jet Li, Luc Besson |
| Guionista | Luc Besson |
| Música | Howard Drossin, Massive Attack |
| País | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 583 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 3 críticos |
| Ultima modificación | jev233 (Hace 2 años) |
Resulta complicado encuadrar esta película en un género específico por su original planteamiento: artes marciales en una historia tierna y dramática donde confluyen elementos contrapuestos: la corrupción y la inocencia, la violencia y la ternura, la brutalidad frente al arte, la cultura y la estética...
Con un guión bien adaptado a cada u ... Leer más Resulta complicado encuadrar esta película en un género específico por su original planteamiento: artes marciales en una historia tierna y dramática donde confluyen elementos contrapuestos: la corrupción y la inocencia, la violencia y la ternura, la brutalidad frente al arte, la cultura y la estética...
Con un guión bien adaptado a cada una de las escenas, también estudiadas con tiento como la coreografía de luchas en las que Jet Li luce su maestría de artista marcial y mejora notablemente su interpretación, se narra la historia de un hombre - niño al que le despedazaron la infancia, arrebatándole a su madre y privándole de la vida familiar para convertirlo en un perro de ataque amaestrado al servicio de un delincuente mafioso... poco a poco intenta recuperar la conciencia perdida, en ese estado casi de hipnosis va recuperando su estímulo vital cuando conoce a un lúcido ciego afinador de pianos, interpretado por el genial Morgan Freeman.
Es un film muy bien diseñado, en el que se han analizado tanto los enfoques de la cámara en las escenas de acción, el tempo y la banda sonora, como también la narración a través de los destellos retrospectivos en la memoria de Danny, en el que late un deseo intenso de recuperar el tiempo perdido y alejarse de aquel mundo sombrío de sótano y esclavitud en el que se encontraba inmerso... (tantos golpes terminan por quebrantar hasta el saco de arena, y el tiempo pasa ineludiblemente)...
Se realza por fin la grandeza de las pequeñas cosas, y una prenda tan usual como un pijama puede cobrar una fuerza insólita... y luchar contra un sable con una pala de chimenea, resulta tanto como contraponer un símbolo del hogar frente a un símbolo de guerra y destrucción. Mensajes antiviolencia muy anhelados para este tipo de películas.
Si fuera muy riguroso, como obra de arte la calificaría como buena, pero en este género de artes marciales merece una nota bastante alta.
Santiago Galván
Es difícil perfilar el espectador prototípico e ideal para esta película que se queda a medio camino entre las películas de pura acción, género donde Jet Li ha demostrado ser una de los más grandes, y una historia sencilla, de personajes, un género que cuando quiere Luc Besson borda.
Jet Li es el protagonista, algo que no le es extraño, sin embargo el personaje de Danny le exige mas de lo usual, ya que a sus ya habituales peleas coreografiadas el actor tiene que demostrar su versatilidad demostrando que al margen de sus increíbles piruetas es capaz de interpretar escenas dramáticas y cargadas de sentimiento, y ante este difícil reto el actor sale mas que airoso.
Su rostro parco en gestos y de escasa transmisión resulta ideal para Danny, dotándole de un aire ausente, perdido, y de pérdida.
Luc Besson crea una buena red de secundarios, como en sus guiones es habitual, alrededor del protagonista, cuyas interrelaciones marcan la película, Morgan Freeman como si de un padre se tratase, y que le enseña que la vida es algo mas que luchar, su hija que dota de algo mas de humanidad al Dog, y por supuesto el malo, al que se intenta que sea un poco menos plano de lo habitual en este género sin lograrlo del todo.
"Danny The Dog" es una buena muestra de cine comercial del que puede disfrutar con palomitas un crítico ceñudo, y una buena historia de la que podrá gozar el mas incondicional del Jet Li mas peleón.
No hace falta haber visto "El quinto elemento" para saber que las invenciones de Luc Besson tienen poco que ver con el realismo. Aquí también. Desde el momento en que el protagonista es un muchacho que ha sido criado y adiestrado como una fiera, vive enjaulado y lleva un pesado collar de metal del cual su "amo" sólo lo libera para ordenarle ir a ... Leer más No hace falta haber visto "El quinto elemento" para saber que las invenciones de Luc Besson tienen poco que ver con el realismo. Aquí también. Desde el momento en que el protagonista es un muchacho que ha sido criado y adiestrado como una fiera, vive enjaulado y lleva un pesado collar de metal del cual su "amo" sólo lo libera para ordenarle ir al ataque, no queda mucho margen para tomar la historia en serio. Al fin, no importa demasiado esa fantasía novelesca si el mundo ficticio y extravagante que se propone tiene su lógica y su encanto, si el cuento avanza sin mayores desmayos y si sus personajes son capaces de establecer algún lazo afectivo con la platea. Eso sucede en "Danny the Dog" y el entretenimiento está asegurado.
El cineasta francés no asumió esta vez la dirección -confiada a su discípulo Louis Leterrier-, pero escribió el guión, y su intervención es decisiva tanto en la concepción de esta suerte de pastiche y la habilidad para administrar acción, emoción y humor, como en el ingenio de los diálogos y el jugoso provecho que saca de algunos estereotipos, especialmente el malvado de turno (Bob Hoskins, verdadero puntal del film), o su contracara, el ciego afable y paternal (Morgan Freeman, ¿quién si no?), que desborda sabiduría y a cada paso da una lección de vida.
Entre uno y otro (dos figuras paternas bien opuestas) fluctúa el pobre Danny, casi un esclavo que ha sido adiestrado desde niño para reaccionar como un doberman al mandato de su amo. En manos de éste, el muchacho es una infalible máquina de matar que se encarga de hacer recapacitar a los deudores remisos; en el hogar del ciego, al que lo llevan el azar y su fascinación por la música, llega a convertirse en un ser humano. Ese (improbable) proceso es el que cuenta la película, con lo cual propone una extraña mezcla entre cine negro, film de artes marciales y rosado cuento de hadas.
De todo un poco
En el cocido posmoderno de Luc Besson cabe un poco de todo: gángsters y matones como los del cine negro, huérfanos esclavizados como los de Dickens, milagrosas metamorfosis como las de "Pigmalion", batallas furibundas como las de "El club de la pelea", acrobacias coreográficas como las de los mejores films de artes marciales y hasta la apelación sentimental de una novela rosa. La introducción del factor emotivo en el sector intermedio del relato echa un benéfico soplo de oxígeno sobre un género que, como el de acción, se apoya cada vez más en el vértigo de los efectos visuales y los trucos de computadora.
Por supuesto, el principal atractivo del film es Jet Li, cuyo talento para las artes marciales se aprecia mejor que nunca en las complejísimas luchas concebidas por el experto Yuen Wo Ping y filmadas por Leterrier con un lenguaje bien inteligible. También es Li el encargado de asegurarse la simpatía del espectador al poner en juego su carisma y una apreciable expresividad cuando le toca liberarse de su collar, aprender a disfrutar de la tibieza de un hogar, de la belleza de la música y del grato sabor de un helado, o de un beso. Freeman repite con convicción un papel al que está acostumbrado, Kerry Condon pone el toque de ternura femenina y Bob Hoskins compone un malvado tan seductor que cuando falta de la escena se hace extrañar.
Para tranquilizar a los fanáticos de Jet Li, hay que decir que después del paréntesis sentimental vuelve la acción violenta y con ella, una espectacular escena de pelea resuelta en la estrechez de un excusado.
Nada demasiado creíble, pero muy entretenido.
Fernando López
Buena
Película de artes marciales, protagonizada por un estilizado Jet Li,convincente en algunos momentos, pero muy lenta en otros. Como siempre Jet Li en lo suyo, Morgan Freeman,estupendo en su participación, película recomendable.


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Excelente
esta pelicula es super buenisima la recomiendo.