Aunque jamás habían estado en Francia, Saïd, Abdelkader, Messaoud y Yassir se alistaron en el ejército francés junto a otros 130.000 "soldados indígenas" para liberar del enemigo nazi a la metrópoli. Estos héroes a los que la historia ha olvidado ganaron batallas en Italia, Provenza y los Vo ... Leer más
Aunque jamás habían estado en Francia, Saïd, Abdelkader, Messaoud y Yassir se alistaron en el ejército francés junto a otros 130.000 "soldados indígenas" para liberar del enemigo nazi a la metrópoli. Estos héroes a los que la historia ha olvidado ganaron batallas en Italia, Provenza y los Vosgos antes de encontrarse solos defendiendo un pueblo alsaciano contra un batallón alemán.
| Género | Drama |
|---|---|
| Título Original | Indigènes |
| Director | Rachid Bouchareb |
| Protagonistas | Jamel Debbouze, Sami Bouajila, Roschdy Zem, Mathieu Simonet, Samy Naceri, Bernard Blancan |
| Año de producción | 2006 |
| Duración | 128 minutos. |
| Guionista | Rachid Bouchareb |
| País | Marruecos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 67 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | carla85 |
Las historias sobre la Segunda Guerra Mundial suelen ignorar la importante participación que les cupo a miles de soldados originarios de los territorios coloniales en la lucha por la liberación de Europa del dominio nazi. A esos olvidados combatientes nacidos en el norte de Africa -los "indigènes" del título original, que sacrificaron sus vidas ... Leer más Las historias sobre la Segunda Guerra Mundial suelen ignorar la importante participación que les cupo a miles de soldados originarios de los territorios coloniales en la lucha por la liberación de Europa del dominio nazi. A esos olvidados combatientes nacidos en el norte de Africa -los "indigènes" del título original, que sacrificaron sus vidas por una patria lejana que muchos ni siquiera conocían- está dedicado este vigoroso film, que mezcla hábilmente el aliento épico de un relato de guerra con la pequeña historia individual y en particular con la descripción de los conflictos vividos en el interior de un ejército en el que se manifestaban a cada rato las tensiones raciales, los prejuicios y las diferencias de clase y de cultura.
Eran, también ellos, "enfants de la Patrie" y estaban por vivir los días de gloria de los que habla La Marsellesa. Se habían unido a las fuerzas francesas por motivaciones diversas, pero más allá de nacionalidades y credos, estaban dispuestos al sacrificio por la bandera que habían aprendido a reconocer como propia, más allá de que la pregonada igualdad no contara para ellos, que hasta eran obligados a llevar un uniforme diferente. El homenaje a estos héroes olvidados puede parecer tardío, pero gana particular elocuencia en los días actuales, cuando el prejuicio y la falta de una auténtica integración de los inmigrantes africanos y sus descendientes se manifiestan en el día a día de los franceses y suelen dar origen a brotes de violencia social.
Días de gloria no se aparta demasiado del formato clásico del film de guerra e incluso recurre a algún estereotipo, pero se ve beneficiado por la convicción y la sinceridad demostrada por su homogéneo y laureado elenco y por la potencia expresiva y el buen sentido del ritmo que exhibe su director, el francés de origen argelino Rachid Bouchareb, cuya habilidad para concebir y desarrollar las escenas de combate tiene el respaldo de la magnífica fotografía de Patrick Blossier.
Xenofobia
Aunque el film sigue la historia de un grupo de norafricanos, de a poco van recortándose las figuras principales. Saïd, un argelino analfabeto, orgulloso y servil, viene de la pobreza extrema y está dispuesto, como su abuelo, a dar su vida por la patria; Messaoud, tirador experto, también busca escapar de la miseria. Yassir y su hermano menor, Larbi, son bereberes marroquíes que luchan por sí mismos y por el dinero más que por Francia, en cuyas campañas de pacificación perdieron a toda la familia, y el cabo Abdelkader, que en cierto sentido asume el rol central, ha tenido una mejor educación, quiere hacer carrera en el ejército y cree tan fervorosamente en los ideales franceses que es capaz de cuestionar a quien los ignore, aunque se trate de sus superiores. El es quien se rebela cada vez que la xenofobia se pone de manifiesto, lo que sucede con distintos matices pero con frecuencia. Durante sus campañas contra las fuerzas del Eje en Italia, la Provenza y los Vosgos, todos están bajo el mando del sargento Martínez, un pied noir (nacido en Africa pero de origen francés) cuya actitud paternalista no oculta un profundo racismo, como tarde y penosamente lo comprobará Saïd, su devoto ayudante.
La mirada de Bouchareb es moderadamente crítica pero honesta y su film, más allá de algún apunte más o menos didáctico, interesa y emociona. Es digna de destacar la notable secuencia de la defensa de un pueblo alsaciano emprendida por el diezmado grupo en los tramos finales de la película, un poco antes de que el epílogo informe sobre el imperdonable olvido con que Francia respondió a tanto sacrificio.
Fernando López


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