No deja títere con cabeza
Crítica. “La doble vida de Walter” Gibson entrega una de sus mejores interpretaciones.
Esta película tiene múltiples entradas, sentados desde la butaca. Alguna tiene que ver con su protagonista, Mel Gibson, cuya vida fuera de la pantalla está llena de exabruptos y que podrían condicionar la visión de La d ... Leer más No deja títere con cabeza
Crítica. “La doble vida de Walter” Gibson entrega una de sus mejores interpretaciones.
Esta película tiene múltiples entradas, sentados desde la butaca. Alguna tiene que ver con su protagonista, Mel Gibson, cuya vida fuera de la pantalla está llena de exabruptos y que podrían condicionar la visión de La doble vida de Walter por un motivo claro: el personaje del título cae en el alcohol, como su intérprete. Pero al ver el filme es evidente que el actor de Arma mortal y Corazón valiente entrega una de sus mejores interpretaciones. Y no parece que sea porque el arte imita a la realidad.
Por otro lado, la tercera película con Jodie Foster detrás de la cámara se emparenta, y mucho, con sus anteriores realizaciones, Mentes que brillan y Feriados en familia . A la actriz de El silencio de los inocentes le interesan como directora los relatos familiares. Ahondar allí donde los cineastas de Hollywood prefieren panear rápido la cámara, es lo que Foster mejor sabe hacer.
Walter es un hombre sumido en una depresión aguda. En ella arrastra a toda su familia (Foster es su esposa), sus dos hijos -uno adolescente que pareciera odiarlo, y el menor, que lo ama sin vueltas- y también a su empresa. Pues bien, sin saber cómo comunicarse con los suyos y el mundo exterior, y tras un fallido intento de suicidio, Walter encuentra un títere de mano, un castor (de allí el título original, The Beaver ) con el que le hablará al mundo… y primero, a sí mismo.
El primer diálogo es revelador. “Dejame solo”, es la respuesta de Walter a su mano izquierda. “Eso no es lo que querés, no querés estar solo”, le dice el castor.
La doble vida...
habla de la necesidad de tener contacto con los otros, de la soledad de un personaje, pero también de la de cada miembro de su familia, y de encontrar una salida a una depresión que puede terminar con un núcleo familiar... y con una vida.
Foster, cuando presentó su película fuera de concurso en Cannes, dio una explicación a por qué entiende que sus compatriotas no comprendieron La doble vida de Walter . “Es el mix de comedia y drama”, se encogía de hombros, dando a entender que los estadounidenses son, cómo decirlo, un tanto cuadrados. Y es precisamente esa conjunción la que hace que el filme se eleve de la medianía de los productos hollywoodenses estandar, ya que si resulta surrealista que un personaje falsee la voz y se ordene la vida -y que muchos le sigan la corriente-, el costado sobrecogedor no tarda en ganar espacio en la aguda mirada de la directora.
Ese humor negro es el que, tal vez, haya descolocado al público. Es el mismo de sus dos películas anteriores.
En el plano actoral, es clave que Foster eche mano a sus conocimientos –es actriz desde los 3 años- para que el desenvolvimiento de los chicos gane naturalidad. Las incomprensiones en la pareja de Meredith y Walter tampoco resultarían creíbles sin la química de Foster y Gibson, dos almas en pena que atraviesan un relato lleno de ironías.
¿Quién se esconde detrás del castor?
A diferencia de lo que podía suponerse por lo desopilante de su propuesta, La doble vida de Walter (The Beaver, 2011) es una película sumamente atractiva. Dirigido por Jodie Foster y protagonizado por Mel Gibson, el film es una fábula familiar acerca de la normalidad y la locura. Y la construcción de l ... Leer más ¿Quién se esconde detrás del castor?
A diferencia de lo que podía suponerse por lo desopilante de su propuesta, La doble vida de Walter (The Beaver, 2011) es una película sumamente atractiva. Dirigido por Jodie Foster y protagonizado por Mel Gibson, el film es una fábula familiar acerca de la normalidad y la locura. Y la construcción de la imagen tiene muchos que ver en eso.
Mel Gibson interpreta a Walter, un hombre deprimido, caído en desgracia (no sabemos bien porqué) que decide poner fin a su miserable vida luego de perder a su familia y a la empresa que heredó de su padre. En el instante menos pensado encuentra un castor de peluche que comienza a hablarle y curiosamente le devuelve su vida ordinaria.
La nueva película de Jodie Foster se desarrolla en un ambiente familiar, como su última realización Feriados de familia (Home for the Holidays, 1995). Pero a diferencia de aquella, La doble vida de Walter trata desde el seno familiar la construcción de la identidad a través de la imagen. Y Mel Gibson -de gran actuación- le aporta mucho al relato gracias a su extraña personalidad.
Jodie Foster directora –que también actúa en la película- alterna meticulosamente planos de Gibson y el castor, y también de Walter y su hijo Porter, interpretado por Anton Yelchin. Se ven imágenes de Walter deprimido, su reflejo en espejos, en el agua, y las imágenes de Porter buscando su identidad mientras trata de distanciarse de la imagen heredada por su padre.
Porter debe escribir un discurso por encargo para su compañera de estudios Norah, interpretada por Jennifer Lawrence la actriz de Lazos de sangre (Winter’s Bone, 2010), pero no como si fuera ella sino desde la personalidad exitosa que ella construyó. Los medios fomentan también un tipo de imagen socialmente aceptada y en la película se evidencia en las entrevistas televisivas que Walter realiza, Castor en mano. Es la TV la que olvida al hombre detrás del muñeco recortándolo del plano por completo. Automáticamente deja de lado la personalidad real por la fantasía exitosa. Todos tienen una máscara social que si es aceptada se transforma en lo normal.
En este juego de apariencias Foster induce un mensaje. Porque La doble vida de Walter como toda fábula tiene una moraleja que llega mediante recursos propios del cine indie norteamericano: el sutil manejo de cámara, composición de planos, leves movimientos y una atmósfera intimista lograda principalmente por las buenas actuaciones de sus protagonistas.
Así, Foster nos presenta al castor como un muñeco simpático que esconde la enfermedad de su protagonista en La doble vida de Walter, utilizando la fábula para adentrarnos en un interesante film familiar donde lo normal es una cuestión de imagen.
Ver a un hombre casado, padre de familia y ejecutivo de una importante empresa de juguetes hablando a través de un títere con forma de castor como única forma de combatir (o atenuar) su estado de absoluta depresión puede sonar bastante ridículo. Pero que, además, ese personaje esté a cargo de Mel Gibson, acusado en los últimos tiempo de cas ... Leer más Ver a un hombre casado, padre de familia y ejecutivo de una importante empresa de juguetes hablando a través de un títere con forma de castor como única forma de combatir (o atenuar) su estado de absoluta depresión puede sonar bastante ridículo. Pero que, además, ese personaje esté a cargo de Mel Gibson, acusado en los últimos tiempo de casi todos los males de este mundo (machista, homofóbico, racista, golpeador, borracho, paranoico y un largo etcétera) es casi un golpe de gracia para este nuevo film de Jodie Foster.
Sin embargo, aunque tiene elementos propios de las películas "fallidas" (incluidos ciertos diálogos recargados que pueden herir los oidos y conspiran contra la credibilidad y el impacto emocional del film), voy a proponer una defensa de un film que me parece no sólo arriesgado sino incluso muy honesto, sentido (y, sí, por momentos conmovedor). Aunque la cosa pase -como siempe- por las diferentes sensibilidades que podamos tener cada uno de nosotros en cuanto espectadores, no se le puede negar a Foster (en su doble faceta de directora/actriz) ni al vituperado Gibson una gran convicción para sostener esta historia de familia de clase media disfuncional que parece la contracara del sueño americano.
Lo que más me gustó del film es que no se queda atrapado en los lugares comunes del melodrama (aunque pueda caer en alguno de ellos) sino que apuesta a incomodar con un humor negrísimo que probablemente indignará a ciertos puristas de los géneros (no es Rain Man ni Forrest Gump). Lúdica, tragicómica, trasgresora, excesiva y anticonvencional, La doble vida de Walter es una película concebida a contracorriente, al margen de la fórmulas, los cánones y las modas. Bienvenida sea, entonces.
Mi otro Yo
"Excelente"
"EXCELENTE ACTUACION DE MEL GIBSON Y BIEN DIRIGIDA POR JODY FOSTER, COMO A VECES TE ESCUDAS EN OTRA COSA PARA DECIR LO QUE SIENTES LO QUE PIENSAS Y VENCER MIEDOS ,SI BIEN EL ESTABA EN ESTADO DEPRESIVO ,SU HIJO TAMBIEN SE ESCUDABA EN HACER DISCURSOS PARA OTRA GENTE, Y LA NOVIA DE ESTE EN APARENTAR A OTRA PERSONA QUE NO ERA Y ESO SE VE A DIARIO SI NO LOS PERFILES EN REDES SOCIALES LA MAYORIA SON MAS FALSOS QUE UN BILLETE DE DOS PESOS ,PERO ESCUDARSE EN LA MARIONETA DEL CASTOR FUE UNICO TE LLEVO DE LA RISA, A LA DESESPERACION Y ODIO AL PERSONAJE INCLUSO EN SU ACTUACION MEL HACE GALA DE MONOLOGOS DONDE ESTA EXCELENTE Y SE ME HACE QUE ESTARA NOMINADA ALGUN PREMIO Y PORQUE NO AL OSCAR , VEANLA Y DEJEN SU CRITICA YO LA RECOMIENDO AL 100% LA PELICULA EL CASTOR"