En Aldealseñor, un pueblo de los páramos altos de Soria, quedan hoy 14 habitantes, la última generación, después de mil años de historia ininterrumpida. Hoy, la vida continúa. Dentro de poco, se extinguirá sin estrépito y sin más testigos. Los vecinos de Aldealseñor y el trabajo del pinto ... Leer más
En Aldealseñor, un pueblo de los páramos altos de Soria, quedan hoy 14 habitantes, la última generación, después de mil años de historia ininterrumpida. Hoy, la vida continúa. Dentro de poco, se extinguirá sin estrépito y sin más testigos. Los vecinos de Aldealseñor y el trabajo del pintor Pello Azketa comparten algo en común: las cosas han comenzado a desaparecer delante de ellos. La narradora vuelve a su origen y asiste a ese final al tiempo que intenta recuperar una imagen primera del mundo, de la infancia.
| Género | Documentario |
|---|---|
| Título Original | El Cielo Gira |
| Director | Mercedes Alvarez |
| Año de producción | 2004 |
| Duración | 115 minutos. |
| MPAA rating | PG-13 - Aviso para los padres. Este material puede ser inapropiado para niños menores de 13 años |
| Guionista | Mercedes Alvarez |
| País | España |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 11 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | la vieja (Hace un año) |
El pueblo de Aldealseñor, en los páramos altos de Soria, está en silencio. Sus catorce habitantes recorren las calles con andar cansino, hablan en voz baja como si temiesen despertar el tiempo, y miran fijamente el cielo azul y los campos verdes y llanos. Ellos son la última generación, después de mil años de historia ininterrumpida. Ahora s ... Leer más El pueblo de Aldealseñor, en los páramos altos de Soria, está en silencio. Sus catorce habitantes recorren las calles con andar cansino, hablan en voz baja como si temiesen despertar el tiempo, y miran fijamente el cielo azul y los campos verdes y llanos. Ellos son la última generación, después de mil años de historia ininterrumpida. Ahora sus vidas continúan, pero dentro de poco se extinguirán sin estrépito y sin más testigos.
La directora Mercedes Alvarez es, a la vez, la narradora de lo que ocurre (o no ocurre) en ese pueblecito con pasado y sin futuro. Ella nació allí, y su memoria se remonta hacia atrás para fijarse en sus hermanos, en sus padres y en los padres de sus padres. Con su cámara lenta -aunque nunca monótona-, se acerca a los pobladores actuales, a esos hombres y mujeres que, con sus ovejas, con sus instrumentos de labranza y con su pasión por esa tierra pronta a desaparecer dejan transcurrir sus días con cotidiana igualdad. La cámara, mientras tanto, y como un voyeur melancólico, escucha sus diálogos insertos en la esperanza de que Aldealseñor siga existiendo, ya que ésa es la forma en que ellos también puedan existir.
Más allá de la anécdota
El cielo gira atrapa un momento determinado en una localización concreta, pero de su visión surge una impresión mucho más amplia, casi cósmica, que confronta la sorda extinción de un pueblo abandonado del interior de España con una evocadora reflexión sobre la relatividad del tiempo y la grandiosa o insignificante presencia de los humanos en la inmensidad del universo. Dentro de este micromundo pronto a borrarse del mapa aparece Pello Azketa, un pintor que deja transitar su pincel por las telas que van formando los más pequeños ingredientes de ese pueblo. Así persiguió siempre la exploración de un hiperrealismo aplicado al paisaje urbano y a los objetos humildes de la vida cotidiana, logrando en pocos años una importante colección de cuadros de una técnica acabada y de una poesía extraña y verdadera.
Con estos elementos sencillos, la realizadora compuso este cálido film que puede insertarse en el documento o en la ficción, pero que conserva la virtud de abrir las puertas a ese espacio que va muriendo como sus habitantes.
Hay una cualidad del paisaje que muestra El cielo gira que no es nada frecuente y que sin embargo se da en Aldealseñor de una manera inmediata: la experiencia física, en un solo golpe de mirada sobre la comarca de tiempos históricos distintos, a veces hasta antediluvianos. Las huellas de dinosaurios en la actualidad, las ruinas romanas o la torre árabe del palacio conviven simultáneamente aquí, y Mercedes Alvarez supo atrapar todas y cada una de estas imágenes con mirada poética y permanente melancolía.
Premiada en diversos festivales internacionales -entre ellos, en el Bafici de Buenos Aires de 2005-, El cielo gira habla de la desaparición de un pueblo, pero se refiere también a las esperanzas de sus habitantes de seguir apegados a su milenario suelo. Y, como si esto fuese poco, se introduce en ese cine que busca ingresar en el corazón de los espectadores a través de los más íntimos sentimientos.
Adolfo Martínez


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