No es una virtud menor que cuando ha transcurrido la mitad de Expreso de medianoche (Transsiberian, GB-España-Alemania-Lituania, 2008), sexto largometraje del versátil Brad Anderson (Session 9/2001, El maquinista/2004, episodios de The Wire), no sepamos bien a bien hacia dónde va la película. En un inicio, por el planteamiento general de la tra ... Leer más No es una virtud menor que cuando ha transcurrido la mitad de Expreso de medianoche (Transsiberian, GB-España-Alemania-Lituania, 2008), sexto largometraje del versátil Brad Anderson (Session 9/2001, El maquinista/2004, episodios de The Wire), no sepamos bien a bien hacia dónde va la película. En un inicio, por el planteamiento general de la trama y el escenario en que se lleva a cabo la acción, pareciera que estamos ante una re-elaboración del clásico hitchcockiano La dama desaparece (1938). Al final, la influencia de Hitchcock sí estará presente, pero de una manera más oscura, pues su ambiguo desenlace se conecta, más bien, con la amoral Sabotaje (1936). Como en La dama desaparece, en Expreso de medianoche estamos en un tren, en el transiberiano del título original, que recorre el largo camino de Beijing a Moscú a lo largo de siete días. En el tren viaja una pareja matrimonial de voluntarios cristianos, Roy y Jessie (Woody Harrelson y Emily Mortimer), quienes acaban de cumplir tareas humanitarias en China. En el trayecto, el par de gringos inocentes harán migas con un misterioso español (Eduardo Noriega) y su juvenil amante americana (Kate Mara) quienes, es evidente, ocultan algo. Cuando el buenazo de Roy se queda varado en una estación mientras su esposa sigue viajando en el tren, Jessie —quien tiene un turbulento pasado, pues es una adicta regenerada— tendrá que ingeniárselas por sí misma, y demostrará que puede hacerlo… más o menos. A pesar de que la cinta no carece de algunas inconsistencias en su última parte, el guión, escrito por el propio Anderson en colaboración con Will Conroy, logra mantener el suspenso de forma efectiva, más aún cuando hace su aparición Sir Ben Kingsley en el papel de un experimentado detective ruso de narcóticos que sabe oler la mentira a kilómetros de distancia y a 20 grados bajo cero. Así, el thriller de misterio se convierte en psicológico y luego en película de acción aunque, más allá de los vericuetos dramáticos y las sorpresas argumentales de último minuto, lo que termina resultando más satisfactorio es el competente trabajo de todo el reparto, especialmente de Miss Mortimer, notable en su encarnación de una mujer acorralada por sus demonios y sus culpas de antes y de ahora.
Por Ernesto Diezmartínez
El Expreso de Media Noche
"Quién le puso "El Expreso de Media Noche"??? Esa es una película (excelente por cierto) de Alan Parker de 1978!"