El gran golpe de esta película basada en un hecho real ?el asalto a una sucursal londinense del Lloyd?s Bank en 1971, por el que nunca hubo una condena ni se recuperó el millonario botín? reside en que coloca de un lado a los improvisados boqueteros del caso y del otro a las más diversas representaciones del poder, del gobierno de su majestad a ... Leer más El gran golpe de esta película basada en un hecho real ?el asalto a una sucursal londinense del Lloyd?s Bank en 1971, por el que nunca hubo una condena ni se recuperó el millonario botín? reside en que coloca de un lado a los improvisados boqueteros del caso y del otro a las más diversas representaciones del poder, del gobierno de su majestad a la policía, del servicio secreto a los reyes de la pornografía, de los dueños de fortunas a los que tienen algo que esconder y pueden hacerlo en una caja de seguridad. La estatura de sus rivales-damnificados-perseguidores les da a estos ladronzuelos metidos en un embrollo superior a sus fuerzas un cierto aire de justicieros estilo Robin Hood, con lo que se ganan la simpatía y hasta la regocijada complicidad de la platea.
Lo que el film parece plantear como otra historia clásica en torno de un gran golpe ?con sus correspondientes etapas: concepción del plan, integración de la banda, convocatoria de especialistas, reparto de tareas, inteligencia, ensayos, ejecución? muestra otras aristas desde el principio. Como que el plan que da origen a la banda llega de afuera, esconde segundas intenciones y viene mezclado con intrigas políticas; que la secuencia del golpe es sólo una parte importante de la acción, pero no la fundamental, y que a partir de que éste se concreta (con todos los tropiezos del caso) lo que se desarrolla es una suerte de extraña partida de ajedrez que los delincuentes se ven obligados a jugar en simultáneas contra adversarios múltiples, todos igualmente peligrosos.
No conviene entrar en detalles porque a medida que avanza, la película ?que adopta el tono de la comedia negra pero tiene el nervio del thriller y admite algunas escenas de gran violencia? ofrece una sucesión de sorpresas y vueltas de tuerca en torno de un enredo en el que todos, directa o indirectamente, tienen algo que perder.
Personajes de colección
Los involucrados, además del protagonista (un vendedor de autos acosado por las deudas y por sus irascibles acreedores) y de la ex amiga que vuelve del pasado para proponerle un plan aparentemente perfecto, conforman una variopinta colección de personajes que el guión define con rasgos netos: un líder negro revolucionario y caribeño; un agente del MI5 encargado de evitar a toda costa cualquier escándalo sexual que salpique a altos funcionarios o a la mismísima familia real; un magnate de la pornografía y unos cuantos políticos que son sus clientes; un jefe de policía cuyo empeño profesional resulta inoportuno en ciertos casos, y, por supuesto, los llamados a integrar la banda ad hoc, tipos comunes, más ingenuos y torpes que experimentados.
Roger Donaldson logra que la historia progrese con claridad y sostenido suspenso y aprovecha la solidez de un elenco que se luce tanto en la comedia como en la acción. Entretenimiento garantizado.
El gran golpe recrea una historia que fue muy famosa en la década del ´70 en Europa y que recién se esclarecerá públicamente cuando se abran los archivos de uno de los implicados en esta causa en el 2054.
En septiembre de 1971 se produjo el histórico robo en Londres al banco Baker Street, que durante 30 años se mantuvo en secreto. La notici ... Leer más El gran golpe recrea una historia que fue muy famosa en la década del ´70 en Europa y que recién se esclarecerá públicamente cuando se abran los archivos de uno de los implicados en esta causa en el 2054.
En septiembre de 1971 se produjo el histórico robo en Londres al banco Baker Street, que durante 30 años se mantuvo en secreto. La noticia fue comunicada por los periódicos de entonces pero misteriosamente a los pocos días del hecho, los medios nunca más volvieron a tratar el tema.
Así surgió toda una leyenda que el director Roger Donaldson , responsable de 13 Días y Sin Salida, (ambas con Kevin Costner) recreó en la pantalla grande.
Con el tiempo muchas cosas salieron a la luz y el guión del film se basa en distintas investigaciones que se hicieron sobre estos hechos.
El problema fue que dentro del banco se guardaban en las cajas de seguridad, importantes documentos que comprometían a muchos políticos y hasta la Princesa Margarita y las pruebas de un escándalo sexual.
No les doy más detalles porque está bien explicado en el film.
A lo que voy con todo esto es que no vayan al cine esperando ver El transportador 3 o La Estafa Maestra 2.
Acá tenemos un film muy distinto a los que suele hacer últimamente Jason Stathan. Tal vez su trabajo en esta historia se relaciona más con lo que fueron sus colaboraciones junto al director Guy Ritchie. No esperen verlo como héroe de acción.
La historia es apasionante y Donaldson realizó un muy buen thriller político.
Al principio creí que iba a ser otra película de ladrones cool ambientada en la década del ´70. Sin embargo a medida que se desarrollan las distintas subtramas el film se desenvuelve por otro camino.
El tercer acto que se desarrolla tras el robo es totalmente atrapante porque todas las pequeñas tramas que el director venía contando se unen en un conflicto que amenaza a la Corona inglesa.
El gran golpe fue una grata sorpresa que disfruté y recomiendo a los que tengan ganas de pasarla bien con un gran thriller.
"El gran golpe", de Roger Donaldson, se centra en un robo a un banco y divierte y tensiona con su clasicismo.
Digámoslo de entrada, sin tecnicismos: películas como El gran golpe nos recuerdan por qué nos hicimos adictos al cine, allá a lo lejos. No hablamos, desde luego, de un filme para chicos, sino de uno que entretiene con el leve encanto d ... Leer más "El gran golpe", de Roger Donaldson, se centra en un robo a un banco y divierte y tensiona con su clasicismo.
Digámoslo de entrada, sin tecnicismos: películas como El gran golpe nos recuerdan por qué nos hicimos adictos al cine, allá a lo lejos. No hablamos, desde luego, de un filme para chicos, sino de uno que entretiene con el leve encanto del clasicismo: con su trama, siempre fluida, que se bifurca y va confluyendo con buen timing y acertados mecanismos narrativos. El director australiano Roger Donaldson (Sin salida, Trece días) se vale de buenas dosis de enigma y tensión; de personajes que provocan empatía sin ser ejemplos de vida; y de una acción que, felizmente, prescinde de la vana espectacularidad, los alardes, el cinismo y el psicologismo. El gran golpe -filmada en digital con cámaras de alta definición- es, en más de un aspecto, una película de época. De época reciente: transcurre en 1971, en Londres, y, al margen del preciso trabajo de ambientación y vestuario, su fotografía y su estilo evocan aquel mundo que parecía, 'cómo decirlo sin nostalgia?, más maleable. Terry (Jason Statham) vende autos: desde el comienzo queda claro que es un perdedor en apuros económicos. De pronto, su destino vuelve a cruzarse con el de Martine (Saffron Burrows): una de esas mujeres cuya belleza gana misterio y delicadeza con los años. El es casado, con hijos. Ella, más que un revival amoroso -siempre latente-, le propone robar las cajas de seguridad de un banco en Baker Street, la calle verdadera de un personaje ficcional: Sherlock Holmes.
La película, publicitada con el ganchero basada en hechos reales, es en realidad la recreación libre de un millonario robo, jamás esclarecido, en el que un radioaficionado logró captar una conversación entre ladrones que se comunicaban desde la bóveda de un banco con un cómplice en el exterior. En estos casos -que cada uno se pregunte por qué- el espectador suele tomar partido por los ladrones: y más cuando van quedando cercados. Acá la empatía es mucho mayor, por varias razones. Repasemos.
A) La banda que reclutó Terry está conformada por viejos amigos suyos antiheroicos, delincuentes de poca monta B) La película va mostrando, gradualmente, que el plan tiene un objetivo mucho mayor que el robo de efectivo y joyas. El grupo de Terry lo ignora C) Los bandidos del filme -casi todos los personajes lo son-, podrían dividirse en tres niveles: los ladrones del banco (el grupito de Terry); los extorsionadores de importantes personajes de la política; y el Estado mismo, representado por el MI-5, servicio de inteligencia interna. D) En este contexto, en el que también hay policías corruptos, los asaltantes pasan a ser instrumentos y rehenes de un sistema poderoso y complejo. Perdedores que se creen, por una vez, ganadores.
El gran golpe se abre en varias subtramas, todas dinámicas y esenciales para el conjunto. La historia va desde los prostíbulos de Londres hasta el ámbito sibarita, cargado de doble moral, del conservadurismo dirigente. A los aciertos narrativos hay que sumarles ráfagas de humor y ciertas ambigüedades de los personajes. En una escena de tensión extrema, la esposa le cuestiona a Terry no que robe un banco, ni siquiera que lo robe sin avisarle, sino que lo haya hecho con una ex. Perlitas de una eficaz película de género, que divierte con una nobleza algo pasada de moda.
Hay dos cosas que ponen a El robo del siglo por encima de la cinta heist promedio: 1) no tiene un elenco de la crema y nata de Hollywood recibiendo millonadas por trabajar con sus amiguitos y sintiendo que aportan una infinita inteligencia al género-¿me estás oyendo, Ocean´s 11, 12 y 13?- y; 2) la típica promesa de estar ‘basada en un hecho ... Leer más Hay dos cosas que ponen a El robo del siglo por encima de la cinta heist promedio: 1) no tiene un elenco de la crema y nata de Hollywood recibiendo millonadas por trabajar con sus amiguitos y sintiendo que aportan una infinita inteligencia al género-¿me estás oyendo, Ocean´s 11, 12 y 13?- y; 2) la típica promesa de estar ‘basada en un hecho real’, un robo casi frustrado por el uso de walkie talkies, que involucra un escándalo en la familia real británica y alimenta la fascinación por una buena teoría de conspiración. El siempre atlético Statham cumple también con el drama de un hombre de familia que, incitado por una exnovia que le sugiere robar la bóveda de un banco, se encuentra en fuego cruzado al estar en posesión de fotografías comprometedoras que varios bandos desean obtener. Qué tanto es ficción y qué tanto es verdad no importa, porque la premisa es cautivadora, y al crecer inyecta vida al guión una vez terminado el robo que, afortunadamente, carece de los rebuscamientos tecnológicos y atléticos que suele imponer el género. Más allá de un simple robo fílmico, un thriller de conspiración original, dinámico e incluso creíble, por increíble que esto parezca.