En un futuro no muy lejano, unos 30 años después de la guerra final, un hombre solitario camina sobre la desolada tierra que una vez fue los Estados Unidos. Ciudades vacías, autovías destrozadas, la tierra yerma. Todo a su alrededor denota la catástrofe de la destrucción total. No existe civilización ni ley. Las carreteras están en manos de ... Leer más En un futuro no muy lejano, unos 30 años después de la guerra final, un hombre solitario camina sobre la desolada tierra que una vez fue los Estados Unidos. Ciudades vacías, autovías destrozadas, la tierra yerma. Todo a su alrededor denota la catástrofe de la destrucción total. No existe civilización ni ley. Las carreteras están en manos de pandillas que matarían por un par de zapatos o una pizca de agua, o sin razón alguna... Pero ninguno de ellos está a la altura de este viajero. Un guerrero por necesidad, no por elección, Eli solo busca la paz, pero si se le desafía, antes de que sus oponentes tengan tiempo de darse cuenta de su fatal error, Eli terminará con ellos. Lo que defiende con tanto empeño no es su vida, sino la esperanza de un futuro; una esperanza con la que ha cargado y protegido durante 30 años. Una misión que está decidido a cumplir. Llevado por su compromiso y guiado por la fe en algo superior a sí mismo, Eli hace lo que sea por sobrevivir y continuar su camino. Sólo otro hombre en este mundo en ruinas entiende el poder que Eli tiene en sus manos y está dispuesto a arrebatárselo: Carnegie, un déspota que se ha autoerigido en jefe en un improvisado pueblo de ladrones y pistoleros. Al mismo tiempo, la hija adoptiva de Carnegie, Solara se siente fascinada por Eli, pero por una razón muy diferente: por la visión que ofrece de lo que puede existir más allá del dominio de su padrastro. Pero no será fácil disuadirlo. Nada, ni nadie, se interpondrá en su camino. Eli tiene que seguir avanzando para cumplir con su destino y darle la oportunidad de la salvación a una humanidad desolada.
Los hermanos Albert y Allen Hughes firman una película interesante. Que nadie espere una producción llena de acción o con explosiones a cada fotograma, ya que no lo encontrarán. Aunque sí que podrán disfrutar de algo bastante raro: algo diferente. Sin ser el santo grial del séptimo arte, El libro de Eli, nos deja una de esas películas que resultarán bastante atractivas.
Para obtener el clima apocalíptico de El libro de Eli hay que hacer una simple operación matemática: si al héroe mesiánico de Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno le sumamos los paisajes desolados de los subproductos de Enzo G. Castellari y de La carretera, y dividimos el resultado por ciertos tics estéticos de novela gráfica y unos ... Leer más Para obtener el clima apocalíptico de El libro de Eli hay que hacer una simple operación matemática: si al héroe mesiánico de Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno le sumamos los paisajes desolados de los subproductos de Enzo G. Castellari y de La carretera, y dividimos el resultado por ciertos tics estéticos de novela gráfica y unos cuantos spaghetti westerns, ahí estará El libro de Eli.
¿Queremos demostrar con esto que El libro de Eli es puro pulp referencial? Pues algo parecido: los hermanos Hugues, que ya probaron sus filiaciones comiqueras en Desde el infierno, tienen una cierta habilidad en convertir la estética de la película en un reflejo virtual de ciertas soluciones formales del tebeo.
Es una pena que, a medida que intuimos en qué consiste el secreto de Eli, cuál es ese libro tan poderoso y único que guarda en la mochila, la película se transforma en nada sutil alegoría bíblica y revela sus debilidades narrativas, que son muchas: a un intenso villano que interpreta el felizmente recuperado Gary Oldman se le opone una partenaire femenina que suena a forzada inclusión de última hora en una historia marcadamente masculina.
El apocalipsis es terreno abonado para el cliché y El libro de Eli no se esfuerza demasiado en elaborar sus tópicos. Me gusta la escena, bastante divertida, de la pareja de viejos caníbales que preparan una taza de té a sus víctimas y escuchan en un polvoriento fonógrafo una canción de los ochenta. El resto nos lo sabemos de memoria: no hay agua, no hay civilización, los saqueadores y los violadores campan a sus anchas.
El Eli de Denzel Washington es un samurai sin sustancia, y no puede decirse que el actor que dignificó a Malcolm X se preocupe mucho de darle carne al hueso. Que al final la película se convierta en apología mariana, perfecta para los acérrimos seguidores de esta Semana Santa que ahora comienza, acaba por enfriar los ánimos del crítico más benevolente.
Cintas post-apocalípticas hay muchas; que contengan elementos filosóficos-humanistas también; y que tengan que ver con religión, muchas más... entonces nos preguntamos: ¿es necesario seguir con ellas?
Una película estelarizada por Denzel Washington y Gary Oldman debería ser un éxito, tanto en taquilla como en críticas, lamentablemente ... Leer más Cintas post-apocalípticas hay muchas; que contengan elementos filosóficos-humanistas también; y que tengan que ver con religión, muchas más... entonces nos preguntamos: ¿es necesario seguir con ellas?
Una película estelarizada por Denzel Washington y Gary Oldman debería ser un éxito, tanto en taquilla como en críticas, lamentablemente no es el caso de El libro de los secretos. Aunque ambos actores hacen un buen papel, en comparación con sus demás actuaciones, resultan por debajo del promedio. La trama es la prometida en el trailer: un hombre misterioso protege un libro que un villano quiere. Tiene buenos efectos visuales, escenas de pelea eye-candy y una estética atractiva, pero ni con eso logra ser del género de acción, o de cualquier otro género en realidad.
Aunque es una cinta de guión original –evento aplaudido en este mundo lleno de secuelas, precuelas, remakes o adaptaciones–, El libro de los secretos lamentablemente parece una mezcla de todos los anteriores, pues al final, ya lo hemos visto todo, (¿algún otro fan de Ray Bradbury se sintió insultado también?). Una película que nunca logra atrapar del todo a su público, que en vez de intentar compenetrarlos a la trama, los aleja con elementos tan pretenciosos que sólo se quedan a la mitad del camino.
Eso sí, mucho cuidado con el twist final que más que sorprender la vuelve trillada y risible. Los fans del cine oriental sabrán a qué me refiero.
–Manolo García
Los hermanos Albert y Allen Hughes -dos directores esenciales en la explosión del cine afroamericano de los años 90- concretaron con El libro de los secretos la película más costosa y ambiciosa de toda su carrera.
El libro de los secretos es una historia posapocalíptica (el planeta ha quedado reducido a polvo y escombros, mientras los poc ... Leer más Los hermanos Albert y Allen Hughes -dos directores esenciales en la explosión del cine afroamericano de los años 90- concretaron con El libro de los secretos la película más costosa y ambiciosa de toda su carrera.
El libro de los secretos es una historia posapocalíptica (el planeta ha quedado reducido a polvo y escombros, mientras los pocos sobrevivientes conviven con una creciente contaminación, con la escasez de agua potable y con una decadencia moral que ha degenerdo en una violencia extrema que tiene a la mujer como víctima principal) que combina elementos de ciencia ficción, de road movie, de western y de drama romántico, aunque esencialmente se trata de un thriller religioso.
Mezcla entre la clásica saga de Mad Max y la inminente La carretera -transposición de la novela homónima de Cormac McCarthy- con ciertos rasgos estilísticos que remiten al cine de Sergio Leone, El libro de los secretos narra la historia de Eli (Denzel Washington), un guerrero y profeta solitario que ha recorrido a pie el territorio norteamericano durante los últimos 30 años cargando la última copia existente del preciado libro al que hace referencia el título. En su camino hacia el mar se topa con Carnegie (Gary Oldman), un aspirante a dictador que domina a puro sadismo un pueblo de Nueva México y que desea extender el alcance de su poder a partir de la "sabiduría" que está oculta en ese volumen.
El personaje de Oldman, que parece extraido de un cómic, es el principal comic relief para un film grave, lúgubre, solemne y por momentos subrayado, y la bella Mila Kunis es la heroína de turno, aunque por momentos parece una modelo que exhibe ropa de marca en medio de un mundo desolado. Washington está siempre convincente en un papel que combina lo místico con las artes marciales, mientras que Tom Waits ofrece un simpático papel secundario, aunque son los veteranos Michael Gambon y Frances de la Tour, quienes logran los pasajes más inspirados como un matrimonio de caníbales.
Dentro de una película que se sigue con cierto interés, aunque sin grandes hallazgos, la mayor audacia tiene que ver con una propuesta visual -a veces lastimada por un montaje más cercano al videoclip y la publicidad- que prescinde casi por completo del color para apostar a imágenes grises y sepias que el reconocido director de fotografía Don Burgess consiguió trabajando con cámaras digitales de alta definición.
Diego Batlle
En El libro de los secretos (The book of Eli, 2010), Denzel Washington toma un híbrido rol, mezcla de justiciero de western con profeta futurista, para ser protagonista de una película que busca alinearse dentro de un marco de films críticos al sistema. El resultado es un exceso de mensajes morales pretensiosos y solemnes con algunas estereotip ... Leer más En El libro de los secretos (The book of Eli, 2010), Denzel Washington toma un híbrido rol, mezcla de justiciero de western con profeta futurista, para ser protagonista de una película que busca alinearse dentro de un marco de films críticos al sistema. El resultado es un exceso de mensajes morales pretensiosos y solemnes con algunas estereotipadas ideas acerca de lo espiritual, tan vacías como las del propio guión.
Luego del apocalipsis, la tierra se ha convertido en un lugar gris; devastado y poblado por ladrones sin valores humanos. Es una lucha sangrienta de todos contra todos. Eli (Denzel Washington) es un viajero cuya misión es realizar una travesía hacia el Oeste de este asolador territorio para transportar un libro fundamental para la humanidad. En el camino deberá evitar que Carnegie (Gary Oldman), un letrado capitalista, le arrebate dicho objeto para hacer un perverso uso de este.
Dentro de los interminables juegos de intertextualidad que podemos realizar, es posible poner a dialogar a El libro de los secretos con la historia de Ray Bradbury, luego llevada a la pantalla grande por François Truffaut con Fahrenheit 451 (1966). El film de los Hughes conserva de éste ideas como la importancia y el amor por los libros o la capacidad del relato oral como canal alternativo en la transmisión de ideas. Pero hay una diferencia sustancial entre estos relatos: la ontología del libro. Mientras en Fahrenheit los libros son considerados subversivos porque permiten cuestionar, razonar y pensar, en el film norteamericano, tienen una función evangelizadora.
Que sea la Biblia el libro que es necesario transportar puede manifestarse como arbitrario para todo aquel que no se sienta representado por ese texto. Aquí aparece uno de los problemas. Hay escasa preocupación por mantener un verosímil fílmico que explique la importancia de ese libro para la humanidad. Se confía demasiado en signos y símbolos universales como si ellos bastasen para crear un sólido vínculo con el espectador.
Ahora bien, hay una respuesta en el film para justificar la elección de la Biblia como gran libro: su función educadora y capacidad para promover la fe en las masas. Es la misma fe que tienen estos directores en el trabajo de estilización del Apocalipsis: las esperanzas de conquista del espectador están todas puestas en un impactante color plomizo en el cielo, en un montaje y banda de sonido que recrean la estética del videoclip, y unos logrados combates de sombras. Pero sobre todo en el pobre Denzel Washington que resulta abandonado a su suerte.
Sin embargo es nula la empatía posible con ese personaje. Es una incógnita de dónde viene, por qué viaja solo por paisajes desérticos y lleva a cabo una misión encomendada por no se sabe quién (como si se hubiera intentado emular la caracterización típica de un personaje de western más que encontrar su justificación en las necesidades del relato); y uno termina queriendo más al personaje de Gary Oldman, no por lo que representa sino por su sólida actuación.
Así, El libro de los secretos termina abandonando el poder de la palabra y concretando paradójicamente una contra enseñanza: si la película desde su superficie intenta decirnos (parafraseando a el libro “El Principito”) que lo esencial es invisible a los ojos, sólo es necesario adentrarnos un poco en ella para ver como lo humano y lo espiritual en este film brillan por su ausencia.
Los hermanos Hughes, responsables de la subvalorada "Desde el infierno", están detrás de "EL LIBRO DE LOS SECRETOS", película de ciencia-ficción que, al igual que "La Carretera" (en cines, el 17 de junio), se ambienta en un mundo post-apocalíptico devastado por guerras y plagas.
Como el protagonista de "Soy leyenda", Denzel Washington camin ... Leer más Los hermanos Hughes, responsables de la subvalorada "Desde el infierno", están detrás de "EL LIBRO DE LOS SECRETOS", película de ciencia-ficción que, al igual que "La Carretera" (en cines, el 17 de junio), se ambienta en un mundo post-apocalíptico devastado por guerras y plagas.
Como el protagonista de "Soy leyenda", Denzel Washington camina por una Norteamérica desolada -a 30 años del gran declive- protegiendo un libro (imagine cuál puede ser), que es capaz de entregar un sentido en tiempos de desesperanza y batallas por el poder. Pero en un mundo sin leyes ni espiritualidad, un déspota como Carnegie (Gary Oldman) se ha levantado como rey y se interesa por el preciado objeto que carga el héroe.
Hay que reconocerle a los Hughes la habilidad para crear una película que, si bien comulga con una serie de producciones sobre la vida en la Tierra después del fin, encuentra atractivo propio. Lástima que un guión demasiado convencional, problemas de ritmo y malos diálogos arruinen la experiencia prometida en la premisa y, especialmente, en una potente primera escena no recomendada para activistas protectores de animales.
Lo rescatable de "El libro de los secretos" tiene que ver más bien con su estética de tonos grises y sus referencias cinematográficas, que van desde "Soy Leyenda" (en cualquiera de sus versiones), pasando por "Mad Max" hasta el Spaghetti Western. Cómo no.
L os afro-americanos hermanos Allen y Albert Hughes, directores de películas como “Dinero para quemar” (1995) y “Desde el infierno” (2001), vuelven a la carga, esta vez con un film de acción que posee un argumento y un esquema parecido al de los westerns, aunque aquí sitúan la acción en un futuro post-apocalíptico en el que la Tierra ... Leer más L os afro-americanos hermanos Allen y Albert Hughes, directores de películas como “Dinero para quemar” (1995) y “Desde el infierno” (2001), vuelven a la carga, esta vez con un film de acción que posee un argumento y un esquema parecido al de los westerns, aunque aquí sitúan la acción en un futuro post-apocalíptico en el que la Tierra ha sido asolada por una hecatombe no determinada.
Eli es el guardián de un libro del que queda ese único ejemplar, tras haber sido quemados todos los de ese título; ese libro es codiciado por Carnegie, un villano que cree que en él se halla el secreto para poder dominar su destruido mundo. Eli, que únicamente busca la paz y lucha por sobrevivir entre tanta violencia y desolación, tiene puesta su esperanza en un mundo mejor, que se podría volver a conseguir en un futuro no muy lejano.
Tiene esta cinta bastante semejanza con el western, con el forastero que llega al pueblo y tiene que enfrentarse con el cacique, ha de defender a la chica, luchar contra la injusticia e imponer la paz, lo único que varía en esta ocasión es el paisaje, que en todo momento recuerda el escenario de “Mad Max” o más recientemente el de “La carretera”, especialmente de esta última, por la semejanza en la fotografía, muy trabajada, de tonos plomizos, casi blanco y negro, de cielos nublados que nos sumergen en la tristeza y en la desesperanza por la escasez de agua y alimentos.
El guión tiene algunas incongruencias, como que después de treinta años siga habiendo armas, proyectiles, pilas y gasolina para que funcionen los herrumbrosos vehículos.
No destaca el guión por su originalidad, aunque a diferencia de “La carretera” aquí no hay niño, en vez de dirigirse al sur en busca del mar se encamina hacia al oeste para hallar un mundo nuevo con nobles valores, y esta vez es un solitario luchador capaz de matar a varios enemigos en una sola pelea en la que no duda en usar un machete afilado, un arco con flechas o armas de fuego en las que es un experto tirador.
Al final, el debutante guionista Gary Whitta, nos reserva una sorpresa y nos sugiere una reflexión sobre la religión, en una especie de parábola acerca de la fe, la libertad y la esperanza en la humanidad que transciende la pura acción.
Aunque en determinados momentos resulta increíble, se agradece la presencia de Denzel Washington y Gary Oldman, actor este último que tiene bien aprendido el personaje de villano. La dirección de los hermanos Hughes es correcta pero podían haber logrado un mejor resultado.
El libro de los secretos
"Excelente"
"Es una nueva faceta de Washington, nunca vista y la peli tiene accion suspenso y al final toma sentido asi que es muy recomendable"