El recuento de los daños

Listo, agendada

Sinopsis

Un joven y una mujer madura que acaba de enviudar, se encuentran en una relación impensada. El joven permanece ciego ante la posibilidad de que esa mujer sea su madre y el muerto, su padre. El recuento de los daños trae el eco de las acciones criminales cometidas por la última dictadura militar a ... Leer más 

Un joven y una mujer madura que acaba de enviudar, se encuentran en una relación impensada. El joven permanece ciego ante la posibilidad de que esa mujer sea su madre y el muerto, su padre. El recuento de los daños trae el eco de las acciones criminales cometidas por la última dictadura militar argentina, que vuelven de las formas más diversas.

Ficha técnica

Título Original El recuento de los daños
Director Inés De Oliveira Cézar
Protagonistas Agustina Muñoz, Santiago Gobernori, Eva Bianco
Año de producción 2010
Duración 78 minutos.
Productor Inés De Oliveira Cézar
Guionista Inés De Oliveira Cézar
País Argentina
Calificación de la comunidad
Calificación promedio: 2.88
Calificación media basada en 4 personas
Calificación de la prensa
Calificación promedio: 3.00
Calificación media basada en 2 críticos
Ultima modificación carla85 (Hace un año)

Imágenes

Críticas de la prensa

Escribiendo CIne - Emiliano Basile (Argentina)

4.00
Muy Buena

La nueva película de Inés de Oliveira Cézar, El recuento de los daños (2010) ambienta la tragedia de Edipo en una historia familiar con un entorno fabril de fondo, construyendo mediante el reencuadre, el foco y los reflejos -en ventanas, espejos y demás- todo un discurso sobre la identidad. De allí la intrínseca relación del film con los de ... Leer más La nueva película de Inés de Oliveira Cézar, El recuento de los daños (2010) ambienta la tragedia de Edipo en una historia familiar con un entorno fabril de fondo, construyendo mediante el reencuadre, el foco y los reflejos -en ventanas, espejos y demás- todo un discurso sobre la identidad. De allí la intrínseca relación del film con los desaparecidos.

Un automóvil se detiene en la ruta y provoca un accidente fatal. Desde entonces una empresa familiar debe reestructurarse y contrata a un joven emprendedor que resulta traer consigo más de un secreto. Los pormenores del destino –trágico- deambularán en toda la relación de poder que se establece en la fábrica.

Dividida en nueve secciones o capítulos, la directora de Como pasan las horas (2004) nos envuelve en el clima denso de la tragedia Edipo Rey de Sófocles. Recordemos que en su anterior film Extranjera (2007) trabajaba sobre la tragedia Ifigenia en Àulide de Eurípides. Aquí, a partir de un accidente de tránsito y sus múltiples consecuencias, la película hace un “recuento” de los daños en los integrantes de la familia.

Presentada dentro de la Competencia Argentina en el último BAFICI, El recuento de los daños es una película meticulosamente estructurada plano por plano. Cada encuadre describe y dice algo sobre las consecuencias del desorden natural, que surge del contexto mismo y avecina la tragedia. La fábrica adquiere así un protagónico más en la película generando la atmósfera necesaria para ahogar las posibles salidas de los personajes. La propuesta estética en cuanto a composición de imagen y clima, establece la tensión y el misterio que se desarrolla sobre los personajes. La puesta en escena es un elemento más para marcar este aspecto.

Inés de Oliveira Cézar da un giro radical desde Extranjera, mostrándonos una versatilidad absoluta a la hora de abordar diferentes tipos de relatos. Siempre desde la tragedia pero no como destino fatalista sino como parte de una cotidianeidad natural que nos rodea, nos envuelve y nos predestina.

La Nación - C. Minghetti (Argentina)

2.00
Regular

Si hay algo que molesta a cualquiera que esté abierto a nuevas y -mejor todavía- desafiantes propuestas cinematográficas tanto de contenidos como de formas, de discursos y recursos, es cuando un cineasta promete un futuro interesante y, más allá de sus buenas intenciones, aquella posibilidad termina disolviéndose en un mar de pretensiones. Es ... Leer más Si hay algo que molesta a cualquiera que esté abierto a nuevas y -mejor todavía- desafiantes propuestas cinematográficas tanto de contenidos como de formas, de discursos y recursos, es cuando un cineasta promete un futuro interesante y, más allá de sus buenas intenciones, aquella posibilidad termina disolviéndose en un mar de pretensiones. Eso es lo que le ocurre a Inés de Oliveira Cézar, que tras un volantazo al cine convencional (con el que debutó hace casi una década), demostró con Como pasan las horas un talento y una sensibilidad prometedoras. En su anterior experiencia, Extranjera , la cineasta creyó poder recuperar Ifigenia en Aulide , de Eurípides, a su manera. El resultado fue, por decirlo en una sola palabra, discutible. Pero esa incursión no parece haber sido suficiente. Ahora, al abrevar en Edipo -toma a una mujer que acaba de enviudar y que en su juventud supo estar comprometida en lo político, en plena dictadura militar en cautiverio, y despojada de su hijo recién nacido- deviene pretenciosa.

La mujer que, endurecida por el tiempo, está al frente de un taller metalúrgico familiar en crisis, enfrenta el desembarco de un joven auditor impuesto por los acreedores, un joven ambicioso que de la noche a la mañana se hará cargo del lugar e intentará hacerlo funcionar aún poniendo en riesgo las vidas de los operarios. La relación entre la mujer y el visitante deviene carnal, pero aún así poco clara. Y el relato se oscurece hasta impedir ver qué es lo que realmente ocurre entre estos personajes que transpiran amargura. Con temas que recuerdan a otro cine independiente local, pero sin demasiada fortuna, todo se hace moroso a más no poder, con situaciones muy traídas de los pelos. El guión hace agua hasta convertirse en lo que es: abrumador y angustiante, pero sin demasiada coherencia. En este punto es importante destacar que Eva Bianco y Santiago Gobernori, protagonistas de este producto sesgado por lo pretencioso, fatalmente aburrido y peor aún, confuso, resuelven situaciones complejas con convicción, esfuerzo insuficiente para dar sentido y justificación a la propuesta. Una pena.

Claudio D. Minghetti

Clarin - Diego Lerer (Argentina)

El recuento de los daños es una película curiosa. Por un lado, plantea, con un estilo distanciado y formalista, el recorrido que hace un hombre que viaja hacia una fábrica en las afueras de Rosario con el objetivo de auditarla. Ese viaje no concluye de la forma previsible: hay un accidente extraño y un hombre puede haber muerto, algo que el con ... Leer más El recuento de los daños es una película curiosa. Por un lado, plantea, con un estilo distanciado y formalista, el recorrido que hace un hombre que viaja hacia una fábrica en las afueras de Rosario con el objetivo de auditarla. Ese viaje no concluye de la forma previsible: hay un accidente extraño y un hombre puede haber muerto, algo que el conductor (Santiago Gobernori) no sabe.

La noche, la bruma, la ruta, el accidente: uno se imagina entrando a un moderno policial negro, algo similar a lo que están haciendo muchos de los cineastas de la Escuela de Berlín (Thomas Arslan, Christian Petzold). Pero poco después nos daremos cuenta que, si bien algunas particularidades de esa estética con algún toque “Antonioni” sobreviven, El recuento de los daños cambiará de eje, registro y estilo.

Una vez llegado a la fábrica, el hombre descubrirá que allí las cosas no están del todo bien. La dueña del lugar (Eva Bianco) acaba de quedar viuda y su hermano trata de mantener las riendas de una fábrica que tiene algunos problemas. Y la relación entre el recién llegado y los dueños se complicará a partir de otros hechos y revelaciones que no conviene adelantar acá, si bien no se trata de una película que haga su centro en el misterio o el suspenso.

Descriptiva, oscura y extrañamente bella, pero algo sentenciosa en los textos (el filme funciona mejor... en silencio), El recuento...

pasa a adentrarse en los territorios de la tragedia griega mezclados con la historia política argentina. ¿Es posible que ese muerto, esa mujer y ese hombre más joven estén relacionados entre sí y que esa relación haya nacido en la etapa más oscura de la historia argentina reciente? Suena -y es- forzado, es cierto, pero Oliveira Cézar no apuesta al realismo ni al cine de denuncia política. Sus películas (las anteriores son Extranjera y Como pasan las horas ) trabajan lazos atávicos, pero jamás lo hacen desde las zonas previsibles. Estilización, modernidad, distanciamiento, llámenlo como quieran. La directora logra subyugar desde la puesta en escena. Es un filme de imágenes ominosas, sonidos disruptivos, extrañas músicas humanas. Un oscuro retrato de sobrevivientes.

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