Hasta la más gastada de las fórmulas puede dar origen a un buen film. Sólo hace falta un director con talento, un guión inteligente y un grupo de comediantes de primera línea para que se produzca el pequeño milagro: los clásicos estereotipos recobrarán vida, los personajes más esquemáticos ganarán volumen hasta volverse reales y las situ ... Leer más Hasta la más gastada de las fórmulas puede dar origen a un buen film. Sólo hace falta un director con talento, un guión inteligente y un grupo de comediantes de primera línea para que se produzca el pequeño milagro: los clásicos estereotipos recobrarán vida, los personajes más esquemáticos ganarán volumen hasta volverse reales y las situaciones, aun las más previsibles y convencionales, irrumpirán no como meros recursos para generar la risa o la emoción, sino como resultado natural del desarrollo de la acción. Eso es lo que sucede con "En sus zapatos".
Curtis Hanson y su brillante equipo demuestran que no hace falta proponerse una relectura crítica y/o paródica de un "género" (en este caso, la típica comedia de hermanos incompatibles, pero unidos por el afecto) y que aun siguiendo la receta al pie de la letra puede extraerse de ella sustancioso jugo.
Sin sacrificar el estilo, porque al fin Hanson, cuya versatilidad parece trascender cualquier limitación de géneros, vuelve a ocuparse de personajes que están aún en busca de su lugar en el mundo y a interesarse por la naturaleza de los vínculos afectivos, dentro de la familia o fuera de ella. En un tono que invita a la sonrisa, con emoción que nunca cede al sentimentalismo, y a menudo con tan certera lucidez en sus observaciones que la carcajada brota espontánea.
Como perro y gato
El punto de partida no puede ser más trillado: dos hermanas entre las que hay poco y nada en común, salvo el cariño, la memoria de una infancia sin madre y la medida del calzado. Rose, la mayor, es abogada, responsable, algo excedida de peso y tan ordenada como su vida, en la que no parece haber lugar para grandes placeres (salvo, claro está, el de comprarse zapatos que nunca tiene oportunidad de usar). Maggie es todo lo contrario: inconstante y atrevida, sabe cómo sacar partido de su llamativa belleza, pero anda a los tumbos por la vida, quizá porque se cree más hueca de lo que es. Los empleos le duran tan poco como los hombres, y tras cada fracaso busca refugio en casa de Rose para desesperación de ésta, que sabe de memoria el eterno ciclo de peleas y reconciliaciones que sobrevendrá, generalmente por causa de su frívola e irresponsable hermanita.
Cuando el descaro de Maggie supera los límites (le sopla el galán a la dueña de casa), recibe una irrevocable orden de desalojo. La casa paterna ya no es hospitalaria (reina allí la matrona autoritaria que ha ocupado el lugar de su madre), pero guarda un secreto que Maggie descubre en uno de sus habituales fisgoneos en cajones ajenos. Así, deja Filadelfia, viaja a Miami a buscar a una abuela que creía perdida y en la residencia para mayores donde vive la anciana señora no sólo conoce la contención que ella le da y algunos secretos de familia que le revela, sino también la inédita sensación de no ser mirada sólo como objeto sexual. El reencuentro con Rose, que dejó el bufete y la abogacía, se dedica a pasear perros y tiene un novio cariñoso y gourmet, se ve venir. Ya se encargará de promoverlo la dulce dama, sabia y ecuánime.
Hanson aprovecha cada línea del bien estructurado guión. Sabe valorizar lo que hay de sustancioso en réplicas exactas y diálogos ingeniosos que estimulan la risa, pero al mismo tiempo descubren la muy diversa naturaleza de los vínculos que se establecen hoy entre los seres humanos. Unos pocos trazos le bastan, además, para el dibujo preciso de varios personajes secundarios. El convencionalismo de algunos giros del guión y cierto engolosinamiento que prolonga el metraje un poco más de lo necesario no limitan el entretenimiento ni hacen mella en el encanto de la comedia, que crece a partir de la aparición de Shirley MacLaine.
Ella pone dignidad y tierna elegancia en el mejor papel que le ha tocado en años: su labor es un modelo de concentración y mesura. El punto más alto de un elenco de lujo en el que, claro, las partes más brillantes les tocan a la seductora Cameron Diaz y a la siempre admirable Toni Colette.
Fernando López
Juro que le tenía dudas, pero pese a su quizás algo excesiva duración la pasé muy bien. En sus zapatos... título que no cierra del todo, es una historia de hermanas, distintas entre si, con una historia familiar de esas "pesadas", donde ambas entran en crisis, muy distinta una de otra. Si bien Cameron Díaz tiene un comienzo algo sobre actuado ... Leer más Juro que le tenía dudas, pero pese a su quizás algo excesiva duración la pasé muy bien. En sus zapatos... título que no cierra del todo, es una historia de hermanas, distintas entre si, con una historia familiar de esas "pesadas", donde ambas entran en crisis, muy distinta una de otra. Si bien Cameron Díaz tiene un comienzo algo sobre actuado (me dií la sensación) luego se nivela y cumple dignamente. Tony Collete como siempre está muy bien y lo de Shirley... es para dignificarse después del papelón de Hechizada. En síntesis, una peli que mayormente disfrutarán las mujeres, pero que provocará a sus acompañantes un muy buen momento, si saben lo que van a ver.
Sir Chandler
Excelente
Me gusto esta peli,me da un poco de bronca la forma de ser de maggie..jaja..pero despues de todo termina bien..:D