Un joven director quiere realizar una película en contra del consumo de heroína. Irónicamente, el único interesado en producirla es un traficante de drogas.
| Género | Comedia, Drama |
|---|---|
| Título Original | Wild Innocence |
| Director | Philippe Garrel |
| Protagonistas | Jérôme Hughet, Julia Faure, Michel Subor., Zsuzsanna Varkonyi, Mehdi Belhaj Kacem |
| Año de producción | 2001 |
| Duración | 123 minutos. |
| Guionista | Chilique Garrel, >Arlette Langmann, Marc Cholodenko, Philippe Garrel |
| País | Francia · Países Bajos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 16 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | jev233 |
Discípulo dilecto de Godard, heredero de la nouvelle vague en su vertiente más radical, creador personal y solitario, poeta de la imagen, director maldito, el francés Philippe Garrel ha construido su propia leyenda y es hoy figura de culto reverenciada por cierta crítica y, poco a poco, aunque tardíamente, reconocida en su país y fuera de é ... Leer más Discípulo dilecto de Godard, heredero de la nouvelle vague en su vertiente más radical, creador personal y solitario, poeta de la imagen, director maldito, el francés Philippe Garrel ha construido su propia leyenda y es hoy figura de culto reverenciada por cierta crítica y, poco a poco, aunque tardíamente, reconocida en su país y fuera de él (el Festival de San Sebastián acaba de presentar una retrospectiva de su obra). Tras las experimentaciones con la dimensión mítica y el cine de sensaciones de sus épocas juveniles (comenzó a filmar en 1964), Garrel pasó por una etapa (la de su relación con Nico, la alemana que fue ícono de los 60, estrella de Warhol y cantante de Velvet Underground) en que sus films semejaban sueños hipnóticos, y de allí fue virando hacia una narrativa más conectada con el mundo real y muy frecuentemente impregnada de elementos autobiográficos.
Para quienes no conocen su obra, Inocencia salvaje no parece la mejor presentación, ni por la artificiosidad un poco rudimentaria del dilema moral que propone ni por el clima desolador que rezuma su historia de un director de cine empeñado en filmar una película contra la heroína. Sin embargo, hay aquí, sobre todo en la primera parte, suficientes elementos para apreciar su personal estilo: la elegancia formal, en la que mucho tiene que ver el extraordinario blanco y negro de Raoul Coutard, el trabajo con los actores, el parco lirismo, la fluidez del ritmo. Y siempre vale celebrar, aunque sea tardío, el descubrimiento de un autor.
Dilema
No es la primera vez que Garrel sale tras el fantasma de Nico y el enigma de su trágico final. François, una suerte de álter ego del director que ha perdido a su mujer por causa de una sobredosis, quiere hacer un film contra esa "peste" y ya ha encontrado (y se ha enamorado) de Lucie, la actriz que podría protagonizarlo, pero no encuentra productores interesados en una obra tan oscura y sórdida. Paradójicamente, el único que acepta arriesgar su dinero es un mafioso encantador (el excelente Michel Subor, recordado "soldadito" de Godard), que lo obtiene de la venta de la droga. La condición es una sola: François deberá servirle de correo. Así, el cineasta empeñado en mostrar el infierno de la drogadicción se verá comprometido en el tráfico. Si acepta, es en nombre del arte, un "fin superior", o más bien para librarse de su obsesión.
El rodaje de Inocencia salvaje revelará los crecientes problemas de Lucie para meterse en la piel del espectro que él quiere conjurar, el inmenso egoísmo del cineasta y su vano esfuerzo, que sólo conducirá a un nuevo y similar sacrificio. También revelará el ánimo autocrítico y la visión desengañada, cínica y algo simplista de un autor que aquí provoca con sus planteos acerca del cine y cautiva con sus imágenes, pero difícilmente llega a comprometer la emoción.
Fernando López


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