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Sinopsis

El mundo ya sabe que el multimillonario Tony Stark, Robert Downey Jr , es Iron Man, el superhéroe enmascarado. Sometido a presiones por parte del gobierno, la prensa y la opinión pública para que comparta su tecnología con el ejército, Tony es reacio a desvelar los secretos de la armadura de Iron Man porque teme que esa información pueda caer en manos indeseables. Con Pepper Potts, Gwyneth Paltrow , y James “Rhodey” Rhodes Don Cheadle a su lado, Tony forja nuevas alianzas y se enfrenta a nuevas y poderosas fuerzas.

Ficha técnica

Género Acción, Aventura, Ciencia Ficción
Título Original Iron Man 2
Director Jon Favreau
Protagonistas Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Mickey Rourke, Gwyneth Paltrow, Don Cheadle, Paul Bettany, Sam Rockwell, Stan Lee, John Slattery, Leslie Bibb, Kate Mara, Clark Gregg, Helena Mattsson, Davin Ransom, Jon Favreau
Año de producción 2010
Duración 124 minutos.
MPAA rating PG-13 - Aviso para los padres. Este material puede ser inapropiado para niños menores de 13 años
Guionista Justin Theroux
País Estados Unidos
Calificación de la comunidad
(Basada en 2419 personas)
Calificación de la prensa
(Basada en 16 críticos)
Ultima modificación André.Tinoco (Hace 5 anos)
Experto de esta película
JalejandroSGonzalez JalejandroSGonzalez es el experto de esta película con 8 puntos

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Trailer

Críticas de la prensa

Crítica Digital (Argentina)

Lo primero es lo primero: salve Robert Downey Jr., el comediante cínico hasta la dulzura, el rostro triste hasta la carcajada. Combinación única del arquetipo cool a lo Sinatra (Downey, en el cine, es el Sinatra del nuevo siglo) y del disparate a lo Jerry Lewis (Downey es, en el cine, el Lewis de la tecnología), es muy difícil encontrar un fil ... Leer más Lo primero es lo primero: salve Robert Downey Jr., el comediante cínico hasta la dulzura, el rostro triste hasta la carcajada. Combinación única del arquetipo cool a lo Sinatra (Downey, en el cine, es el Sinatra del nuevo siglo) y del disparate a lo Jerry Lewis (Downey es, en el cine, el Lewis de la tecnología), es muy difícil encontrar un film que, teniéndolo en su elenco, caiga por debajo de la media. Incluso vacíos como Sherlock Holmes parecen existir cuando se encargan de fotografiarlo. La primera Iron-Man sentaba la receta de esta Downey reloaded finalmente en el lugar que siempre quisieron darle pero que el caos de su vida le hizo esquivar con todo éxito. Esta segunda entrega de la serie (o hiperserie, veremos el concepto en este mismo texto, antes de que lo invente otro) del millonario de la armadura carmesí es un nuevo show de RDJr., aunque con varios números soporte.

La historia: Tony Stark no quiere construir más armas. El Estado le exige que le entregue la armadura porque la considera una. Tiene dos villanos en ciernes: un competidor (Sam Rockwell) y un físico ruso (Mickey Rourke) hijo del hombre que, junto al padre de Tony, desarrolló el famoso reactor pectoral o algo así. Por lo demás, el propio Tony tiene los días contados porque se está envenenando con plutonio y, bueno, deja todo en otras manos, aunque a lo Isidoro Cañones (lo que implica que el espectador se divierte mientras Downey Jr. agoniza, más o menos como sucedió alguna vez en la vida real). Y, como si fuera poco, aparece la subtrama “Los Vengadores”, ese proyecto de supergrupo de superhéroes que es el viejo sueño de los productores de Marvel.

Pero todo esto no es más que el andamio para las paredes que levantan los actores, paredes que en algunos casos devienen en goles bellísimos. Ver, por ejemplo, el duelo Downey-Paltrow o los cinco intercambios del actor con Samuel Jackson, siempre con alguna palabra y un tono distendido que nunca cupo en la historieta, que le pertenece al cine y a la duración que esas imágenes permiten. Hay, también, jugadas personales maravillosas, como el trabajo de Rockwell, que hace que un personaje que debe ser insufrible, parodia patética del héroe –para que se entienda: Tony Stark es Bart y Hammer/Rockwell es Millhouse (hasta se parece)– y logra que queramos verlo en pantalla. Don Cheadle no molesta, Mickey Rourke combina un par de escenas buenas con un par de “lo que hago por do’ mango... vamo’ de takito...”, y Scarlett Johansson, que alguna vez pintó para gran actriz, aquí habla muy poco y cuando mueve el cuerpo, funciona (no se lea lo que no se escribe).

Así las cosas, es curioso que este seleccionado de actores, donde las escenas de efectos especiales tienen menos peso que las bromas, saque apenas un empate. Dos causas: la primera, que ya vimos Iron-Man y la novedad es menor. La segunda, que incluso si hay sátira política, el film tiene una levedad que linda peligrosamente con la falta de cohesión.

Otro problema es esta idea de que cada film de la nueva Marvel deba encontrar un lugar en el universo de “Los Vengadores”. Así, aquí está la historia de Tony Stark pero, diagonalmente, será un micro-capítulo en una saga que contiene saga, una serie que contiene series, o hiperserie. El cine así pensado, con un manual, carece de libertad. Por suerte, otra vez, los actores aquí son libres y los dejan jugar, evitando que el viejo tipo metálico se oxide antes de tiempo.

4.00
Muy Buena

Escribiendo Cine - Ezequiel Boetti (Argentina)

Segunda parte de la saga iniciada en 2007, Iron Man 2 es el vehículo perfecto para el lucimiento de ese Ave Fénix del séptimo arte que es Robert Downey Jr. Resurgido de los vapores etílicos un lustro atrás, el actor encumbra a su Tony Stark hasta los anaqueles de cine.

En vivo y en directo desde la lejana Rusia, Ivan Vanko (Mickey Rourke, o ... Leer más Segunda parte de la saga iniciada en 2007, Iron Man 2 es el vehículo perfecto para el lucimiento de ese Ave Fénix del séptimo arte que es Robert Downey Jr. Resurgido de los vapores etílicos un lustro atrás, el actor encumbra a su Tony Stark hasta los anaqueles de cine.

En vivo y en directo desde la lejana Rusia, Ivan Vanko (Mickey Rourke, otro que volvió del más allá) escucha sin poder creerlo: “Yo soy Iron man”, confiesa Tony Stark, dueño de la fábrica de armas que fundó su padre. Pero hace cuarenta años las cosas eran distintas y el trabajo se hacía en equipo: el físico Antón Vanko colaboró y jamás recibió rédito alguno. Iván está dispuesto a recuperar el dinero, retroactivo incluido.

Creado por el historietista Stan Lee en 1963, Iron Man se caracteriza por el libre albedrío que motoriza su elección: mientras que los comportamientos de Spiderman, Daredevil, Hulk o Wolverine son consecuencia involuntaria de una habilidad extraordinaria que no sólo no eligen sino que en la mayor parte de los casos prefieren ocultar bajo la identidad falaz de un alterego, Tony Stark acepta sobre su cuerpo metálico tenga la menuda responsabilidad de salvaguardar la integridad terrestre mediante la concreción el arma más poderosa: “Privaticé la paz mundial”, dice con sorna al inicio del metraje, al tiempo que Robert Downey Jr. empieza a imantar la pantalla con su poderosa presencia.

Heredero de un imperio armamentístico, abandonado por su padre, cultor de la exhibición por la exhibición misma, Stark es un norteamericano con alma de argentino, una versión mejorada, más culta, más perspectiva de nuestro inefable Ricardo Fort, monarca del reino hedonista que él mismo construyo a fuerza de dólares provenientes del emporio chocolatero de su padre. Ambos coinciden: el disfrute pasa menos la utilización de sus bienes que en la ostentación de los mismos. Para Stark, inmaduro, chiquilín, caprichoso, todo parece tratarse de un gran juego, un entretenimiento donde él es el único que se divierte, que amolda a placer sus límites y reglas. No por nada la primer película culminaba con la admisión de que el era Iron Man, acto que completaba un círculo que giraba en sentido opuesto pero concéntrico a sus hermanos Marvel: ellos lo niegan; él, paradigma de la vanidad y pedantería, máximo cultor del Ello freudiano, grita a quien oírlo que es un Mesías en la Tierra.

Jon Favreau, también director de la primera, fue conciente de ese background. Supo que tenía en sus manos a un auténtico bon vivant, y así lo aprehende en la pantalla. Los primeros minutos de Iron Man 2 destilan un tono lúdico y canchero que va de la mano con el magnetismo de su protagonista, donde cada plano acrecienta la atracción recíproca entre éste y la cámara. Lo mismo ocurre con el delicioso malvado que compone el eterno secundario Sam Rockwell, un reverso simétrico del protagonista al que sólo lo separa una pizca de suerte para en la coordenada tiempo-espacio indicada, y el talento para preverla.

Pero al igual que un furtivo amor de verano, la fascinación merma a medida que el acostumbramiento hace lo inverso. La obnubilación por la despampanante extroversión mengua producto de la dispersión de atención iniciática, que se dispersa en la inclusión de Nick Fury y los futuros Vengadores, quienes se apisonan en la trama más para proyectar la continuación de la saga (ya está anunciada The avangers para 2012) que por funcionalidad en el relato.

La sensación que queda es agridulce, mixtura desigual entre la certera desazón de que Iron Man 2 es apenas el jamón del medio, el mero conector entre el inicio y el ¿desenlace? de una historia, y la enorme alegría de una película tan atractiva como Tony Stark, el tío que todo quisiéramos tener.

4.00
Muy Buena

El Multicine - Fernando Cobo (España)

Tras un inicio de comentario sumamente eufórico, habrá que decir que Iron Man 2 se hizo más con los ojos en Los Vengadores que en Iron Man 3 (e incluso en su primera entrega del año 2008). El argumento del millonario Tony Stark, que crea un traje de tecnología avanzada que le permite volar, lanzar impulsos de energía y un sinfín de cosas má ... Leer más Tras un inicio de comentario sumamente eufórico, habrá que decir que Iron Man 2 se hizo más con los ojos en Los Vengadores que en Iron Man 3 (e incluso en su primera entrega del año 2008). El argumento del millonario Tony Stark, que crea un traje de tecnología avanzada que le permite volar, lanzar impulsos de energía y un sinfín de cosas más. El gobierno trata de que comparta su creación para el ejército, pero él no quiere por temor a que sea utilizado para oscuros fines. Muchos personajes nuevos: Rhodes ya se desvela como Máquina de Guerra, Viuda Negra (Scarlett Johansson) o Whiplash (Mickey Rourke). Incluyendo numerosas pinceladas que harán las delicias de los seguidores del universo Marvel.

Se nota el lógico avance en la tecnología de los efectos visuales. La cinta es atractiva pero tal vez pueda adolecer de contar con una historia algo tibia y que se disuelve en algunos derroteros inciertos. Insisto, eso es un "pero" muy pequeño si tenemos en cuenta el gran producto de entretenimiento ante el que nos encontramos. Porque eso es Iron Man 2 ¿no es así?

3.00
Buena

Mucho Cine - Natalia Marcos (México)

Cuando se estrenó Iron Man hace un año escaso, su éxito fue tal que en pocos días se confirmó la segunda parte de la película. Descubrieron que habían dado en el clavo con lo que se necesitaba para dar una pequeña vuelta de tuerca al mundo de las películas basadas en cómics y que habían acertado de pleno con el actor que estaría al carg ... Leer más Cuando se estrenó Iron Man hace un año escaso, su éxito fue tal que en pocos días se confirmó la segunda parte de la película. Descubrieron que habían dado en el clavo con lo que se necesitaba para dar una pequeña vuelta de tuerca al mundo de las películas basadas en cómics y que habían acertado de pleno con el actor que estaría al cargo de esa vuelta de tuerca. Así que, ¿por qué cambiar? Añadimos alguna estrella más, más golpes, más acción, ese trasfondo que pretende aportar algo de crítica política y social, y ya tenemos otro taquillazo asegurado.

Y así ha sido. Iron Man 2 nos da lo que pedimos: una película entretenida para poder llenarnos bien de palomitas mientras la vemos. A ritmo de AC/DC, que no está nada mal, Tony Stark tiene que volver a salvar el mundo y salvarse a sí mismo de la autodestrucción. Y mientras, para el público masculino tenemos a una Scarlett Johansson con el traje más ceñido que se podía imaginar uno repartiendo entre el personal patadas voladoras y giros mortales. Simplemente, un regalo para la vista para quien guste.

Bastante entretenida, conserva su mejor virtud: un Robert Downey Jr. que todo lo que toca lo convierte en oro (y esperemos que siga siendo así durante mucho más tiempo para alegría de los fans del cine). En esta ocasión está acompañado por Mickey Rouke y Sam Rockwell como la pareja de malos malísimos, el cuerpo y el cerebro (aunque en realidad uno es el malo que podría dar miedo y el otro el malo del que nos reímos), buenos actores para dar réplicas de calidad.

Es verdad que se ha vuelto una de superhéroes normal y corriente, pero es lo que tiene el éxito, que transforma a la gente y a las películas. ¿Habrá más Iron Man? Quién sabe, aquí puede haber carrete para rato. Mientras el público responda, y lo seguirá haciendo, ¿por qué no?

3.00
Buena

El Multicine.com - Javier Lacomba Tamarit (España)

Y es que los responsables de una franquicia como esta, tras una primera parte en la que siempre tienen como tabla de salvación el desarrollo del origen y motivaciones del personaje se encuentran con el pavoroso e inevitable ¿Y ahora qué?

Y la opción que escoge el encargado de la adaptación (El actor Justin Theroux, una elección sorprendent ... Leer más Y es que los responsables de una franquicia como esta, tras una primera parte en la que siempre tienen como tabla de salvación el desarrollo del origen y motivaciones del personaje se encuentran con el pavoroso e inevitable ¿Y ahora qué?

Y la opción que escoge el encargado de la adaptación (El actor Justin Theroux, una elección sorprendente, ya que tiene muy poca experiencia en estas lides... y se nota) es la de potenciar el humor y el espectáculo en detrimento del acierto en los diálogos y en la caracterización de los personajes. Inspirándose en cierta manera en las sagas del cómic “El demonio en una botella” y “Armor Wars” la historia se centra en las consecuencias del conocimiento público de la identidad del hombre tras la máscara de Iron Man, Tony Stark.

Así, se nos sirve una sucesión de escenas divertidas, resultonas y espectaculares, apoyadas por una música de AC DC que le va como anillo al dedo al proyecto, y por unos efectos especiales a gran altura, especialmente en lo que se refiere a la fidelidad de las armaduras de Iron Man y War Machine, a las que sólo podría ponerles el pero de ese extraño chirrido que emiten en cada movimiento para que sean una reproducción exacta a las de los cómics.

Es sin duda espectacular el reparto con el que se ha contado para esta continuación. Por un lado repiten un Robert Downey Jr que demuestra ser una vez más un maestro del gesto y de la mirada a la hora de componer un personaje a su medida y a la medida de su capacidad para forma de actuar tan libre y tan poco dada a demasiadas ataduras en la dirección de actores.

Jon Favreau lo sabe, y sabe dejar hacer a la estrella principal de la función. El elenco femenino está mucho más rezagado en el desarrollo de sus personajes, con una menos activa en la acción Gwyneth Paltrow, que se ve bastante eclipsada por una Scarlett Johanson que, reconozcámoslo, en esta cinta luce palmito y poco más. (Por cierto, Jon Favreau, que repite papel como Happy Hogan se reserva, en un alarde de imparcialidad como director, la práctica totalidad de las escenas con su personaje de “Viuda Negra”)

Todo ello sin olvidar a los aquí bastante desaprovechados Don Cheadle y Mickey Rourke (Especialmente el primero, resulta bastante desconcertante ver al intérprete de “Hotel Rwanda” tan a medio gas) y un inmenso Sam Rockwell en un papel con tintes excesivamente humorísticos y que provoca que el temible (en el cómic) y carismático Justin Hummer se transforme en la pantalla en un personaje de chiste. Tiemblo en lo que hubiera ocurrido si se hubiera contado con un actor de menos talento que el señor Rockwell para salvar la papeleta.

Pero hay que reconocer que Jon Favreau, pese a lo comentado, sabe manejar una fórmula que sabe que le da resultado, y realizar un entretenimiento muy digno, que nos va sumergiendo en un Universo Marvel de celuloide y nos lleva de la mano hacia la esperada “Vengadores” del año 2012 (Atención a la escena "extra" tras los créditos) a través de un Samuel L. Jackson que llena la pantalla en sus escasas apariciones en un metraje que provocará pocos bostezos, pero también pocas sorpresas.

3.00
Buena

La Segunda - Andrés Nazarala R. (Chile)

Con la primera entrega de “Iron Man” (2008), el actor y director Jon Favreau probó que la clave del cine de superhéroes es no tomarse el asunto demasiado en serio. Así confió en las dotes humorísticas de Robert Downey Jr. para construir un filme en el que los chistes y la acción iban de la mano, en dosis iguales.

“IRON MAN 2” es m ... Leer más Con la primera entrega de “Iron Man” (2008), el actor y director Jon Favreau probó que la clave del cine de superhéroes es no tomarse el asunto demasiado en serio. Así confió en las dotes humorísticas de Robert Downey Jr. para construir un filme en el que los chistes y la acción iban de la mano, en dosis iguales.

“IRON MAN 2” es más de lo mismo, pero con un exceso de información (producto de múltiples líneas argumentales) que a ratos atenta en contra del espectáculo.

La sobrepoblación de personajes —el gran Mickey Rourke como un malvado físico ruso, Scarlett Johansson en la piel de la heroína Black Widow, Sam Rockwell como un magnate de la tecnología, Samuel L. Jackson como un nuevo vengador, etc.— responden también a este incremento de elementos que Favreau ha considerado necesario para la realización de una secuela tan promocionada. Al final, se pavimenta incluso el terreno para el próximo proyecto de Marvel: “Los Vengadores”, un grupo se héroes que incluirá al justiciero de metal.

Aunque estas desproporciones a ratos obstaculizan el camino de la entretención, “Iron Man 2” no deja de ser una experiencia livianamente entretenida.

3.00
Buena

Cine Premiere - C. Gómez Iniesta (México)

Tras revelar su identidad, Tony Stark tendrá conflictos por varios frentes: la corrosiva envidia de algunos conocidos, el intento del gobierno por quitarle la patente de su armadura y la contaminación de su organismo que lo acerca a una muerte lenta, pero segura. Estas tres directrices le dan la oportunidad a Robert Downey Jr. de explorar la prof ... Leer más Tras revelar su identidad, Tony Stark tendrá conflictos por varios frentes: la corrosiva envidia de algunos conocidos, el intento del gobierno por quitarle la patente de su armadura y la contaminación de su organismo que lo acerca a una muerte lenta, pero segura. Estas tres directrices le dan la oportunidad a Robert Downey Jr. de explorar la profundidad de un superhéroe que, escudado en el sarcasmo, deja caer su cubierta de hierro para entrar a un lado más obscuro y confuso, incluso haciendo pequeñas referencias al cómic de culto Devil in the Bottle, donde se nos presenta a un Stark sometido por el alcoholismo. Es ahí donde hace gala de todas sus armas histriónicas en una escena donde, con todo y traje, ofrece una fiesta en la que se pone en ridículo ante toda la concurrencia, pero que a él lo eleva a un clímax inesperado como actor.

Paradójicamente, este poderío dramático no es capitalizado por su antagónico. Y no por que el Ivan Vanko de Mickey Rourke esté mal construido, sino porque el guión (segundo del actor Justin Theoroux después de Una guerra de película) no muestra las claves suficientes para justificar sus motivos de venganza y además presenta un desenlace fácil y pobre a comparación del crecimiento que va teniendo Whiplash a lo largo del filme. Dicho lo anterior, a esta secuela le hacen falta más secuencias de acción y más dramatismo en la batalla climática, elementos complementarios a una historia sólida para que esta adaptación continúe su vuelo.

El quinto largo del neoyorkino Jon Favreau (Zathura) sólo llega a ser entretenido, mucho más para los conocedores que para los que no lo son. Queda claro que es una historia puente, en donde el Némesis pasa a segundo plano para darle prioridad a los lazos que unirán la tercera parte y a la cinta coral de Los Vengadores. Si no hubiera sido por el trabajo del elenco, al que es ocioso encontrarle un pero –Scarlett Johansson entrega al fin otro registro de actuación y Don Cheadle hace que no se sienta como sustituto–, la cinta hubiera aparecido con muy poco resplandor. Si además del gran trabajo actoral encontramos algunos cameos de otros miembros de S.H.I.E.L.D. –cosa que no tiene porqué importarle a todos–, se elevará el resultado final, aunque quede la sensación de que ésta no es tan redonda en comparación con la entrega anterior.

–Carlos Gómez Iniesta

3.00
Buena

La Nación - D. Batlle (Argentina)

A dos años de la muy entretenida primera entrega (un éxito de crítica y de público que generó ingresos por 572 millones de dólares sólo en los cines), llega esta secuela que repite director (Jon Favreau) y pareja protagónica (Robert Downey Jr. y Gwyneth Paltrow), pero le agrega un malvado de fuste (el reivindicado Mickey Rourke), un nuevo o ... Leer más A dos años de la muy entretenida primera entrega (un éxito de crítica y de público que generó ingresos por 572 millones de dólares sólo en los cines), llega esta secuela que repite director (Jon Favreau) y pareja protagónica (Robert Downey Jr. y Gwyneth Paltrow), pero le agrega un malvado de fuste (el reivindicado Mickey Rourke), un nuevo objeto del deseo (Scarlett Johansson) y un par de actores afroamericanos de renombre (Don Cheadle y Samuel L. Jackson).

Este segundo capítulo de la saga (el tercero ya está en marcha y en la propia trama de esta película se adelanta incluso la llegada de Los Vengadores dentro de dos años) no está a la altura de su predecesora: es un producto bastante digno, es cierto, pero carece de la potencia, el humor, la fluidez y el erotismo de la primera. Los diálogos, las secuencias de acción y hasta las actuaciones (con la excepción del siempre carismático Robert Downey Jr.) lucen menos inspiradas que en el film original basado en los personajes de la factoría Marvel. Es como si todos se dedicaran a cumplir con profesionalismo pero sin audacia con lo que se espera de ellos.

En el arranque del film, el narcisista y excéntrico multimillonario Tony Stark (Downey Jr.) admite en conferencia de prensa que es Iron Man y se vanagloria de haber logrado disipar las tensiones internacionales ("privaticé la paz mundial, ¿qué más quieren?"). Sin embargo, cuando convence al Congreso de que no hay nadie capaz de alcanzar su capacidad tecnológica, aparece en escena Crimson Dynamo (Rourke), un físico ruso con ansias de venganza que es financiado por un despechado proveedor militar (Sam Rockwell). Mientras tanto, el protagonista empieza a sufrir por su salud (una creciente toxicidad en la sangre) y por la caída en su credibilidad pública. Es allí cuando surgirán la bella Natalie Rushman (Johansson), el enigmático Nick Fury (Jackson) y un militar amigo (Cheadle) para ayudarlo.

Por más canciones de AC/DC que suenen de fondo, por más esfuerzos cómicos que haga el guión de Justin Theroux (creador de Una guerra de película , sátira bélica de y con Ben Stiller), la película nunca alcanza la intensidad ni el desparpajo que convirtieron al primer film en un referente dentro de este tipo de tanques basados en superhéroes de historieta. Las múltiples subtramas del relato no hacen otra cosa que dispersar cada vez más la atención y sólo la apuntada ductilidad de Downey Jr., un gran actor que es capaz de sostener en pantalla la situación o el diálogo más ridículo, logra rescatar al film del naufragio: se ha ganado en buena ley, por lo tanto, cada uno de los no pocos dólares de su cachet.

Diego Batlle

3.00
Buena

Reforma - R. Aviña (México)

Pese a los fracasos obtenidos por las adaptaciones de la historieta al cine, incluyendo la recaída de Spiderman, los Estudios Marvel se jugaron el todo por el todo con el simpático hombre de lata, Iron Man. El resultado fue un formidable replanteamiento del tema del superhéroe, bajo la dirección del actor Jon Favreau con experiencia en el cine ... Leer más Pese a los fracasos obtenidos por las adaptaciones de la historieta al cine, incluyendo la recaída de Spiderman, los Estudios Marvel se jugaron el todo por el todo con el simpático hombre de lata, Iron Man. El resultado fue un formidable replanteamiento del tema del superhéroe, bajo la dirección del actor Jon Favreau con experiencia en el cine de aventuras familiares. Sin embargo, en buena medida, el éxito del filme recaía bajo los hombros del protagonista, el cuarentón Robert Downey Jr., un actor que resurgió de las cenizas, con el suficiente carisma para hacer entrañable a un arrogante y millonario genio científico-armamenticio, alcohólico y mujeriego. Iron Man 2 (EU, 2010) a cargo del propio Favreau, quien además hace el papel de Happy, el chofer y guardaespaldas del protagonista, mantiene el mismo ritmo trepidante de su predecesora. Pero la ironía cínica y sexy de Tony Stark ha cambiado en buena medida por una eficaz dosis de efectos visuales, una gran banda sonora y una acción más violenta y espectacular. Esto último se puede ver en la secuencia automovilística en Mónaco, o el enfrentamiento final con los prototipos fuera de control, tal y como le sucedió al primer 007. El resultado es entretenido, pero el humor ácido de la primera se ha dosificado al igual que la calentura del héroe. Sometido a presiones del gobierno, la prensa y la opinión pública que le piden compartir su tecnología con el ejército, Tony se mantiene prudente para develar los secretos de la armadura de Iron Man, al tiempo que su cuerpo empieza a sufrir los estragos de su transformación, al descubrir que el paladio ya no es una opción para mantenerlo con vida. No obstante, el héroe descubrirá en unas imágenes y una maqueta heredada de su padre la posibilidad de crear un nuevo elemento que le ayude a recuperar fuerzas. La tensión romántica entre Stark y Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) permanece; a la nueva sexy heroína Natasha Romanoff (Scarlett Johansson) quien pasa como la asistente de Iron Man, se le notan las costuras de los efectos en sus secuencias de acción. Nick Fury (Samuel L. Jackson) es casi decorativo, pero destaca el estupendo Sam Rockwell como el empresario patán, Don Chadle como el Coronel Rhodes -amigo del héroe- y la siempre agradable presencia de Rourke como el villano traumatizado Ivan Vanko.

2.00
Regular

Criticalia - Enrique Colmena (España)

La primera parte de este ahora díptico (que, me temo, será al menos trilogía, a poco que esta segunda parte funcione en taquilla) recaudó en todo el mundo la bonita cifra de 572 millones de dólares, motivo principal, y yo diría que único, para que se haya hecho una segunda entrega, esta que nos asuela ahora, más de lo mismo que en la primer ... Leer más La primera parte de este ahora díptico (que, me temo, será al menos trilogía, a poco que esta segunda parte funcione en taquilla) recaudó en todo el mundo la bonita cifra de 572 millones de dólares, motivo principal, y yo diría que único, para que se haya hecho una segunda entrega, esta que nos asuela ahora, más de lo mismo que en la primera, con algunas matizaciones no especialmente sustantivas.
Si acaso, aquí lo más llamativo es que nuestro héroe a pilas, como titulábamos la crítica de la primera parte, cuando se ve venir la Parca de frente, como consecuencia de niveles de veneno en sangre incompatibles con la vida humana (como afirma el pedante eufemismo cuando se quiere decir que el sujeto en cuestión está fiambre total), se da a lo que posiblemente haría buena parte de la población en tal tesitura: se corre una juerga de campeonato. Y ahí es donde está la que quizá sea la única escena que perdurará de este (por lo demás) olvidable y ruidoso armatoste: ver a Iron Man, con toda su parafernalia de armadura multicolor de hojalata cara y sus rayitos láser y mandangas semejantes, borracho como una cuba y jugando al tiro al plato con las bebidas de los colegas de juerga, es seguramente una escena que debería haber sido calificada “X”, porno duro total…
Hay una cierta insistencia últimamente en hacer de los superhéroes gente corriente, con todos los defectos de Juan Nadie. En ese caso cabría preguntarse, ¿qué carajo de superhéroes son estos, que caen en lo mismo que el resto de los mortales? En la eclosión del género, a partir de 1978 con el primer “Supermán” de Richard Donner, las únicas debilidades que se le permitían al héroe de Krypton era, en todo caso, aparecer como un bobo mientras se calaba las gafas de Clark Kent, y mantener las pudorosas distancias con su novia Lois Lane, en un idilio que tardaría bastante en pasar por el tálamo. Las sucesivas entregas de otros superhéroes como Batman fueron progresivamente haciendo cada vez más humanos a los protagonistas, en una estrategia que seguramente busca la identificación del espectador con el hombre-que-todo-lo-puede, pero que erosiona considerablemente la imagen de “deus ex machina” del personaje.
En esta “Iron Man 2”, entonces, se da una vuelta de tuerca al tema y aquí lo vemos ya como un beodo con ganas de farra (aunque en cuestiones sexuales este tío sigue siendo como un monje budista…), pero poco más hay: en todo caso, la aparición de un villano bastante potable, un Mickey Rourke que utiliza su rostro devastado para configurar un bellaco caucásico con mucha mala leche y algún detalle irónico, convertido en una especie de feriante con látigos que haría las delicias de Endesa (la de watios que gasta el tío…). Gwyneth Paltrow interpreta a la secretaria/presidenta/novia del protagonista, con la rara virtud de hablar constantemente a la vez que su jefe, de tal manera que no conseguimos enterarnos de ninguno de sus parlamentos. Scarlett Johansson hace verosímilmente de espía de rotundas curvas, aunque cuando se pone a repartir estopa a destajo la credibilidad baja considerablemente…
La dirección de Favreau es, como en la primera parte, ostentosa, aparatosa y churretosa: impersonal, arbitraria, con frecuentes errores de planificación... lo fía todo al ruido y la furia (nada que ver con Faulkner, sino con el ruido que deja sordos y la inútil furia de los efectos infográficos, cada vez más exagerados, cada vez menos creíbles), consiguiendo con ello aturdir al espectador, que seguramente es lo que busca, para que no piense en el pedazo de gato que le están dando, en lugar de la primorosa liebre que supuestamente le prometían….

1.00
Mala

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Comentarios

Monica.America.Lopez.Moreira comentó:

Iron Man 2

4.000
"Muy Buena"

"las dos peliculas 1 y 2 me parecieron estupendas con los efectos especiales y principalmente el actor Roberth me encanta, espero que haya la tercera parte"

Hace 6 anos · Un voto · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
SERGIO N comentó:

Iron Man 2

2.500
"Regular (+)"

"Iron Man 2 no termina convenciendo. Es una película que pudo haber sido mucho más de lo que es, promete mucho pero entretiene hasta ahí nomás. Se podría decir que es hasta algo predecible. Su guión tampoco es muy original que digamos, es simple. Pudiendo sacar mejor provecho de los personajes secundarios pero lamentablemente los desperdicia. Buenas escenas de batallas con muy buenos efectos visuales y sonoros, pero solo eso.
Lo mejor del film es sin lugar a dudas su actor protagónico: Robert Downey Jr. que sale airoso gracias a su talento y carisma.
"

Hace 7 anos · Un voto · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
juancarlossantillanvillalobos comentó:

Iron Man 2

3.000
"Buena"

"
Mantiene el buen nivel de la primera, aunque la presencia de "Nick Furia" no aporta demasiado y, en todo caso, se desperdicia el estupendo papel de Mikey Rourke. Notable Sam Rockwell."

Hace 7 anos · Un voto · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder

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