A partir de la creciente popularidad de ese héroe de acción que es Vin Diesel (considerado en Hollywood el más firme sucesor de Arnold Schwarzenegger), se estrena en los cines argentinos esta segunda parte de una saga que se inició hace cuatro años con "Pitch Black" (editada aquí directamente en video) y que siguió luego con un film de anima ... Leer más A partir de la creciente popularidad de ese héroe de acción que es Vin Diesel (considerado en Hollywood el más firme sucesor de Arnold Schwarzenegger), se estrena en los cines argentinos esta segunda parte de una saga que se inició hace cuatro años con "Pitch Black" (editada aquí directamente en video) y que siguió luego con un film de animación y con un exitoso videogame.
Escrito y dirigido como el anterior por David Twohy, este segundo largometraje quintuplica en presupuesto a su antecesor, pero lo que ganó en despliegue de efectos visuales lo ha perdido en solidez y originalidad. "Pitch Black", debe aclararse, no era ninguna obra maestra, pero por lo menos ofrecía un entrete-nimiento bastante redondo, con las desventuras del presidiario Riddick en los confines de un planeta perdido.
"La batalla de Riddick", en cambio, resulta una superproducción aparatosa, solemne y artificial que intenta -sin demasiada suerte- construir una estética y una mitología propias que le permita convertirse en la nueva "Star Wars", la muy rentable saga futurista creada por George Lucas.
El arranque de "La batalla de Riddick" es lo suficientemente didáctico como para que el espectador que no ha visto la primera entrega (la inmensa mayoría) acceda sin problemas a un universo dominado por los poderosos Necrotratantes liderados por el Gran Mariscal (Colm Feore). Se trata de una secta de fanáticos que obliga a los habitantes de los distintos planetas que va invadiendo -marcados por la diversidad étnica y religiosa- a convertirse a su credo y a doblegarse ante su dominio. Por supuesto, hay un minúsculo grupo de rebeldes que se opone y que encontrará en el escéptico, valiente y muy buscado Riddick (Diesel) -uno de los últimos exponentes de la raza furiana, caracterizada por su capacidad guerrera- su última esperanza.
Diesel interpreta al típico duro, cínico pero de buen corazón, que reencontrará en una cárcel de máxima seguridad, llamada Crematoria, al gran amor de su vida (Alexa Davalos). La bella Thandie Newton resulta totalmente intrascendente en el papel de Vaako, la esposa del dictador de los Necrotratantes, mientras que Judi Dench tampoco tiene demasiado espacio para el lucimiento como una bruja buena que está en manos de las fuerzas malvadas.
Entre enfrentamientos galácticas con cientos de naves espaciales, enormes decorados construidos con técnicas digitales, una estética apocalíptica y obvios simbolismos religiosos, "La batalla de Riddick" parece un remedo de "Star Wars" ("La guerra de las galaxias"), "Star Trek" ("Viaje a las estrellas") y "Matrix", con un ritmo y una estructura elemental de videojuego y un artificio que por momentos recuerda a otros films del mismo origen, como "Lara Croft: Tomb Raider".
Los soldados (vestidos como gla- diadores romanos), la impronta nazi de los jerarcas Necrotratantes y el sesgo árabe de los rebeldes que llegan a un lugar denominado La Nueva Meca son otros clisés de una película que no parece tener nada demasiado innovador para ofrecer. El problema central, de todas maneras, no pasa por su nula capacidad de sorpresa, ya que ni siquiera alcanza a moldear con su cúmulo de convenciones y lugares comunes un entretenimiento medianamente atrapante y llevadero.
Diego Batlle
La Batalla de Riddick
"Muy Buena"
"excelente peli de accion y tramas morales donde uno de los seres mas frios y bajos demuestra k tambien tiene sentimientos de amor y cariño y un inpecable codigo de honor
Muy recomendable"