La historia de dos personas obligadas a tomar medidas desesperadas para reclamar la casa que consideran de su propiedad, un pequeño bungalow en California del Norte, pero para Kathy Nicolo, es el último vestigio de esperanza para reclamar una vida casi perdida por la adicción. Mientras que para e ... Leer más
La historia de dos personas obligadas a tomar medidas desesperadas para reclamar la casa que consideran de su propiedad, un pequeño bungalow en California del Norte, pero para Kathy Nicolo, es el último vestigio de esperanza para reclamar una vida casi perdida por la adicción. Mientras que para el nuevo dueño, Massoud Amir Behrani, es la realización del sueño americano que ha estado persiguiendo desde que dejó Irán junto con su familia años atrás.
| Género | Drama |
|---|---|
| Título Original | House of Sand and Fog |
| Director | Vadim Perelman |
| Protagonistas | Jennifer Connelly, Ben Kingsley, Frances Fisher, Shohreh Aghdashloo, Ron Eldard, Kia Jam, Jonathan Ahdout |
| Año de producción | 2003 |
| Duración | 124 minutos. |
| MPAA rating | R - Restringido. Los chicos menores de 17 años deben estar acompañados por sus padres o por un adulto |
| Productor | Michael London |
| Guionista | Andre Dubus III, Shawn Lawrence Otto |
| Música | James Horner, Elton Ahi |
| País | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 195 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | brunoccalado (Hace 8 días) |
Para Kathy, la vida posee muy poco sentido. Separada de su marido, sin hijos que hagan más placentera su existencia y recomponiéndose de una adicción a la bebida de larga data, deja transcurrir los días en su vieja residencia del norte de California, heredada de sus padres. Allí, viendo el mar y sin saber qué rumbo dar a su destino, recibe la ... Leer más Para Kathy, la vida posee muy poco sentido. Separada de su marido, sin hijos que hagan más placentera su existencia y recomponiéndose de una adicción a la bebida de larga data, deja transcurrir los días en su vieja residencia del norte de California, heredada de sus padres. Allí, viendo el mar y sin saber qué rumbo dar a su destino, recibe la ingrata noticia de que deberá dejar su casa, atrapada por impuestos impagos y burocráticos errores gubernamentales.
De pronto, quedará sin hogar, lo único que la aferraba a su lucha cotidiana. El nuevo dueño, un ex coronel iraní que debió huir de su país con su esposa y su hijo adolescente, se decide a comprarla. En esa transacción invierte todos sus ahorros, ya que desea mantener su antiguo status social, caído en una tierra que le exige el esfuerzo de poseer dos humildes trabajos para no perder su dignidad de otros tiempos. Pero lo que más fascina a Massoud, ese militar rígido y muchas veces violento, es observar, desde la terraza de la casona, la inmensidad del agua que le devuelve a la memoria el esplendor del mar Caspio.
La tenaz lucha entre Kathy, que no desea dejar su casa, y Massoud, dispuesto a hacer valer sus sólidos argumentos legales, obligará a ambos a la furia más descarnada y a la destrucción sin límites. En medio de esta contienda, un policía con conflictos matrimoniales será el tenaz defensor de la primera. El ex coronel, entre tanto, pondrá en juego su astucia para quedarse definitivamente con ella, dotándola de muebles que, día tras día, le hacen añorar su tierra lejana. Adaptado de una exitosa novela de Andre Dubus II, el guión registra con enorme dramatismo las vivencias cotidianas de sus dos personajes centrales y explora con astucia el sueño americano que no se puede concretar.
Hay en el film -y ello se debe a la excelente dirección del novel Vadim Perelman- un clima tan angustiante como doloroso y tan intenso en exploración de almas como de conflictos. El relato evitó con inteligencia -otro de los hallazgos del film- concebir una contienda entre la bondad y la maldad. Ese dúo protagónico apuesta a lo que considera su verdad y desea encontrar en sus razones o sinrazones una luz que le permita ganar la ardua partida. Ambos buscan el fundamento del encono, es decir: un hogar, una casa perdida por Kathy y un espacio en el que Massoud pueda rememorar, con su familia, aquella patria que no quiere destruir su memoria. En esta batalla que habla, más allá de su anécdota, de diferentes culturas, entrará finalmente, en colisión. Esa casa rodeada de arena y casi invisible por la niebla, quedará como destino final de una aventura teñida de sangre y de dolor.
No era tarea fácil seleccionar un elenco que se pusiese, con inocultable devoción, al servicio del relato. Sin embargo, tanto Jennifer Connelly, impecable en esa mujer destruida por su pasado y por su presente, y Ben Kingsley, exacto en la composición del ex coronel hastiado de una patria adoptiva que lo margina y lo corroe, supieron superar ampliamente los riesgos de sus papeles. Junto a ellos están, en laudatorios trabajos, Shohreh Agdhdashloo, como la esposa sufrida y tierna, y Jonathan Ahdout, en la piel del hijo adolescente que observa con piedad y miedo su micromundo cada vez más temido. La notable fotografía y la banda musical, de inquietantes tonalidades, son otros valiosos aportes para un film que llega por los ojos y se centra en el corazón.
Adolfo C. Martínez


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La Casa de Arena y Niebla
"Muy Buena"
"Trágica,inteligente y conmovedora. Excelentes Connelly y Kingsley. Muy recomendable."