La comedia de la vida es una película sueca dirigida por Roy Andersson. Fue la candidata sueca para luchar por el Oscar a la mejor película extranjera y, además de participar en el Festival de Cannes, recibió el Premio especial del jurado en el festival de Sevilla y una nominación al mejor dire ... Leer más
La comedia de la vida es una película sueca dirigida por Roy Andersson. Fue la candidata sueca para luchar por el Oscar a la mejor película extranjera y, además de participar en el Festival de Cannes, recibió el Premio especial del jurado en el festival de Sevilla y una nominación al mejor director en los Premios del Cine Europeo. Roy Andersson es conocido por haber construído un lenguaje cinematográfico que se aleja de la norma.
| Género | Comedia, Drama, Música |
|---|---|
| Título Original | Du Levande |
| Director | Roy Andersson |
| Protagonistas | Björn Englund, Elisabet Helander, Jessika Lundberg, Eric Backman |
| Año de producción | 2007 |
| Duración | 95 minutos. |
| Productor | Pernilla Sandström |
| Guionista | Roy Andersson |
| Música | Benny Andersson |
| País | Suecia · Alemania · Francia |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 36 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | claudioe2001 (Hace 4 meses) |
El sueco Roy Andersson, prácticamente desconocido entre nosotros, es un caso aparte. No por la desesperanza con que observa la sociedad actual (o tal vez más que eso: la condición humana) ni porque elija la vía del humor (un humor tragicómico) para transmitirla, sino porque su cine, que ha sido relacionado con el de Buster Keaton, los Kaurisma ... Leer más El sueco Roy Andersson, prácticamente desconocido entre nosotros, es un caso aparte. No por la desesperanza con que observa la sociedad actual (o tal vez más que eso: la condición humana) ni porque elija la vía del humor (un humor tragicómico) para transmitirla, sino porque su cine, que ha sido relacionado con el de Buster Keaton, los Kaurismaki, Buñuel o Jacques Tati y con el teatro de Strindberg y Beckett, no se parece a nada. El habla de trivialismo, una técnica que supone el acercamiento a cuestiones existenciales a partir de la observación de las situaciones más aparentemente insignificantes de la vida diaria. Y consta de cuadros breves, que se desarrollan frente a una cámara casi siempre estática, en un plano nunca muy próximo, a un ritmo moroso que al mismo tiempo que genera cierta inquietud incita a prestar atención al detalle, y en un tono que se tiñe de la melancolía de los ambientes grises de la ciudad y de la desdicha de los personajes también grises. Casi todos son interpretados no por actores, sino por gente que él selecciona por su apariencia de gente común, descolorida y sin mayor relieve.
Está claro que no quiere generar ninguna empatía entre los personajes y el espectador. Antes bien, parece querer forzar a éste a reconocer sus torpezas, sus pequeñeces y sus egoísmos en el espejo que le propone la imagen. Ya que la realidad es así -un mundo miserable que sólo es posible tolerar bajo los efectos del alcohol, como dice una de sus criaturas- parece interrogar: ¿por qué no lo hacemos un poco más vivible?
Por supuesto, el cine de Andersson, o por lo menos esta comedia de la vida que nos llega ahora, se despreocupa de construir una línea narrativa. Y exige como condición indispensable entrar en el juego de su extraño lenguaje. De lo contrario, el silencioso ritmo de la acción -del cual nace buena parte del efecto cómico-patético de los episodios- se vuelve mortecino y el film, despojado de humor, resulta árido y descorazonador.
Hay algunos personajes recurrentes entre esa humanidad vulnerable que desfila por los cuadros y da risa pero también entristece: son músicos de una banda militar, frecuentadores de un oscuro bar, codiciosos ejecutivos, parejas que riñen. Y el toque surrealista, que abunda, no viene sólo de las pesadillas que algunos confían. La escasa luz proviene del sueño feliz de una chica enamorada de un guitarrista rockero y del peluquero árabe que reacciona contra la soberbia de un ejecutivo.
Muchos episodios, sobre todo los muy breves, causan gracia; otros se extienden de más y pierden interés. El final, con los bombarderos volando sobre Estocolmo, no parece muy alentador.
Fernando López


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La comedia de la vida
"Mala"
"PREMIOS 2007: 3 Premios Guldbagge (Suecia): Mejor película, director y guión"