La cruda verdad (EU, 2009), dirigida por Robert Luketic, responsable de títulos tan dispares como: Legalmente rubia (2001) o 21 Blackjack (2008), es una mezcla de aciertos y errores, de situaciones previsibles y de atrevidos giros argumentales. A veces es abiertamente vulgar tendiendo a lo obsceno y a lo políticamente incorrecto, y en otras apues ... Leer más La cruda verdad (EU, 2009), dirigida por Robert Luketic, responsable de títulos tan dispares como: Legalmente rubia (2001) o 21 Blackjack (2008), es una mezcla de aciertos y errores, de situaciones previsibles y de atrevidos giros argumentales. A veces es abiertamente vulgar tendiendo a lo obsceno y a lo políticamente incorrecto, y en otras apuesta por la comedia romántica fina y delicada. Lo que es un hecho, es la buena química que emite la pareja protagónica: Katherine Heigl, especialista en este tipo de historias (27 bodas, Ligeramente embarazada) y el escocés Gerard Butler (300, Rockanrolla). El enfrentar a una pareja de personalidades opuestas no es nuevo en Hollywood, no obstante y a diferencia de cientos de filmes similares, aquí la desenvuelta productora de una televisora local de Sacramento, Abby Richter, deseosa de encontrar la pareja perfecta, y el prosaico y exitoso conductor de un programa de consejos machistas, Mike Chadway, no tienen pelos en la lengua para soltar todo tipo de palabrotas y de expresiones crudas en relación al sexo. Por ese hecho, la clasificación del filme, al menos en Estados Unidos, la coloca exclusivamente para el público adulto. La rutinaria vida de Abby, una mujer controladora al exceso —de ahí sus fracasadas citas amorosas—, se trastoca cuando tiene que trabajar al lado del desinhibido y soltero Mike. Aunque, como se sabe, polos opuestos se atraen. La estrategia de la televisora es elevar el rating y un sujeto como Mike, convencido de que a los hombres sólo les interesa el cuerpo femenino y lo que pueden hacer con éste, es la solución de la empresa. Al menos la primera parte de La cruda verdad resulta divertida a pesar de lo misógino de las situaciones, pero conforme avanza el relato, se vuelve cada vez más predecible, sobre todo con la apuesta que llevan a cabo los protagonistas: él le dará consejos para atrapar al guapo vecino médico y si no consigue ayudarla renuncia, y ella, en cambio, respetará su trabajo. Pese a momentos logrados como la escena de los calzones vibradores en el restaurante, esta suerte de cruza entre Lo que ellas quieren (2000) y Cuando Harry conoció a Sally (1989) deja de lado lo provocativo y atrevido del inicio para inclinarse hacia la típica comedia romántica de siempre.
Por Rafael Aviña
Toma mucho valor escoger un título con la palabra “feo” –en inglés se llama The Ugly Truth– para una película con un mensaje feo sobre gente fea, porque a menos de que el resultado final sea una cinta perfectamente deliciosa, estarás condenado a recibir muchas críticas que utilicen el vocablo para definirla. Y así es. Con todo el pote ... Leer más Toma mucho valor escoger un título con la palabra “feo” –en inglés se llama The Ugly Truth– para una película con un mensaje feo sobre gente fea, porque a menos de que el resultado final sea una cinta perfectamente deliciosa, estarás condenado a recibir muchas críticas que utilicen el vocablo para definirla. Y así es. Con todo el potencial para una comedia de batalla entre los sexos inteligente, de diálogos incisivos y dos bien parecidos y encantadores protagonistas, es difícil entender cómo este filme se le salió de las manos al director Robert Luketic de tal forma.
Eso no significa que no haya una química divertida entre Katherine Heigl y Gerard Butler, o que no tenga momentos chistosos, pero no son suficientes para sostener a esta molesta cinta de intenciones espantosas. Heigl interpreta a Abby, la controladora productora del programa matutino de TV de una pareja de casados que todo el tiempo se pelea (Cheryl Hines y John Michael Higgins). En un intento de levantar sus ratings, el jefe de Abby contrata a Mike Chadway (Butler), quien ya tiene una audiencia devota en su programa de cable sexista y vulgar, The Ugly Truth. Abby está furiosa, Mike es profano y ofensivo, pero obviamente el nuevo formato es un éxito, y él confirma su teoría de que las mujeres se tienen que vestir y actuar como rameras si algún día esperan encontrar y quedarse con un hombre. Acto seguido, en cuanto toma sus consejos, Abby se convierte en un imán de muchachos. Y luego, como si no lo pudiéramos ver venir, al final todo se vuelve lindo y tierno. Oh, cielos, qué sorpresa…
–Liz Hayworth
Linda chica soltera y moderna encuentra la materialización de todas sus pesadillas en terrible machista prehistórico. A la larga terminará aceptando no sólo que se lo quiere voltear (lo cual sería bastante comprensible), sino que en temas de amor y política sexual el tipo la tiene clarísima (lo cual es más preocupante). Esa es, para resumir ... Leer más Linda chica soltera y moderna encuentra la materialización de todas sus pesadillas en terrible machista prehistórico. A la larga terminará aceptando no sólo que se lo quiere voltear (lo cual sería bastante comprensible), sino que en temas de amor y política sexual el tipo la tiene clarísima (lo cual es más preocupante). Esa es, para resumirla en un par de líneas, la premisa básica de La cruda verdad, una de las comedias románticas que en Estados Unidos vienen rompiendo todo esta temporada. Y, es que en tiempos de Obama los Estados Unidos están reprogres...
Esta bonita trasposición de La Bella y la Bestia –en la que el héroe no es el pobre monstruo, sino el insoportable de Gastón– contó con la participación creativa de Karen McCullah Lutz, guionista de comedias con atendibles antecedentes, desde 10 cosas que odio de ti hasta la reciente The House Bunny (acá salió en DVD), pasando por Legalmente rubia. Pero, bueno, se ve que la chica tiró la toalla. Tal como lo hace Abby, heroína de la película (la rubísima Katherine Heigl, de Ligeramente embarazada y la serie Grey’s Anatomy), productora de televisión que terminará pagando caro el precio de su independencia. Sucede que Abby es tan autosuficiente que no puede conseguir novio, los tipos la rechazan. Hasta que consulta al hombre de sus pesadillas, el cavernario de Mike (Gerald Butler, líder la barra brava de 300). Mike tiene un programa de televisión en el que sostiene que los hombres son de Marte. Las mujeres, no sabe muy bien, pero no importa.
Con ayuda de este Pigmalión con cabeza de Baby Etchecopar y lomo de Agustín Pichot, Abby logrará conquistar al hombre de sus sueños (aunque el actor que lo interpreta parece más el sueño de Boy George). Pero luego Abby descubrirá, claro, que el verdadero hombre de sus sueños era el de sus pesadillas. Para que la cosa cierre, a esa altura Mike ya mostró su lado sensible, cuestión de hacer pasar por empate lo que en verdad es un triunfo por goleada de Etchecopar y sus muchachos. Dirigida por Robert Luketic (el de Legalmente rubia) y con un par de buenos comediantes jugando también para el equipo de Baby (Cheryl Hines y John Michael Higgins, de la escudería Christopher Guest), La cruda verdad sería más tolerable si no fuera una mera colección de fórmulas, una maquinaria reiterada y previsible.
Por Horacio Bernades
A las viejas fórmulas siempre puede sacárseles algún provecho si se las intenta renovar con brío y un poco de imaginación. Los responsables de La cruda verdad , en cambio, creen que basta con aplicarlas burocráticamente, confiando en que un puñado de chistes, la repetida alusión al tema sexual (preferentemente a través de un humor que and ... Leer más A las viejas fórmulas siempre puede sacárseles algún provecho si se las intenta renovar con brío y un poco de imaginación. Los responsables de La cruda verdad , en cambio, creen que basta con aplicarlas burocráticamente, confiando en que un puñado de chistes, la repetida alusión al tema sexual (preferentemente a través de un humor que anda más cerca de la vulgaridad que del desparpajo) y un par de protagonistas fotogénicos, más o menos simpáticos y con alguna química alcanzarán para repetir el éxito. Se equivocan, como lo demuestra esta enésima reedición de la batalla de los sexos en clave de comedia romántica.
La cuestión es así. Abby (Katherine Heigl), productora de un ciclo de TV de Sacramento a punto de ser levantado por su bajo rating, está tan absorbida por su trabajo que no tiene tiempo para citas, aunque -estructurada como es-, ya decidió las diez condiciones que debe reunir un caballero para enamorarla. Es una pésima noticia para ella que las autoridades de la emisora, desesperadas por salvar el ciclo, contraten a Mike, el animador machista, malhablado y provocador que ha venido causando revuelo con sus escépticos juicios acerca de las relaciones entre hombres y mujeres desde la pantalla de otro canal.
Ella idealiza el amor romántico; para él sólo existe la atracción sexual. Son como perro y gato hasta que Abby, empecinada en seducir a un médico que pinta como galán ideal, acepta que Mike, tan experto en conductas masculinas respecto de las mujeres, la asesore. Si ella gana, él se queda; si fracasa, él se va. Un eco de Cyrano y otro de Cuando Harry conoció a Sally intentan animar el mediocre libreto, cuyo desarrollo puede adivinarse casi desde un principio. Quedan unos pocos chistes eficaces y la desenvoltura de la pareja central. Poco.
Fernando López
Muy Buena
soy fan de gerard y hasta el dia de hoy no he visto una pelicula de el que no me guste, esta no es la exepcion