Buena
No sé a quién se le puede haber ocurrido calificar a esta película de comedia. Es el drama más opresivamente amargo que uno pueda imaginar. Sí es muy ácida con médicos, hospitales, enfermeras y demás parásitos del ser humano.
El señor Lazarescu, de 63 años de edad, vive con sus tres gatos en un apartamento. Su mujer murió ocho años atrás y su hija, Bianca, se marchó a vivir a Canadá. Una noche, el solitario anciano se encuentra enfermo y decide llamar a la ambulancia. Cuando ésta llega, el doctor decide llevarle ... Leer más
El señor Lazarescu, de 63 años de edad, vive con sus tres gatos en un apartamento. Su mujer murió ocho años atrás y su hija, Bianca, se marchó a vivir a Canadá. Una noche, el solitario anciano se encuentra enfermo y decide llamar a la ambulancia. Cuando ésta llega, el doctor decide llevarle al hospital, pero una vez allí deciden mandarle a otro, y desde allí a otro diferente. Mientras cae la noche y no pueden encontrar un hospital para él, su salud empieza a deteriorarse rápidamente... Una aclamada comedia dramática premiada en Cannes (en la sección "Una cierta mirada") y seleccionada por Rumanía para el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.
| Género | Drama |
|---|---|
| Título Original | Moartea Domnului Lazarescu |
| Director | Cristi Puiu |
| Protagonistas | Razvan Radelescu, Luminita Gheorghiu, Mimi Branescu. Guión: Cristi Puiu, Ion Fiscuteanu |
| Año de producción | 2005 |
| Duración | 150 minutos. |
| Guionista | Razvan Radulescu, Cristi Puiu |
| País | Rumania |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 32 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | jev233 (Hace un año) |
Si se logra apresar la verdad de una situación, por banal que sea, puede revelarse una vida entera. Con esa premisa tan clara y (en apariencia) tan sencilla, Cristi Puiu observa el último peregrinaje -de hospital en hospital- de un hombre que padece la deshumanización del sistema de salud. Lo que descubre es un mundo donde reinan la indiferencia ... Leer más Si se logra apresar la verdad de una situación, por banal que sea, puede revelarse una vida entera. Con esa premisa tan clara y (en apariencia) tan sencilla, Cristi Puiu observa el último peregrinaje -de hospital en hospital- de un hombre que padece la deshumanización del sistema de salud. Lo que descubre es un mundo donde reinan la indiferencia, el prejuicio, la burocracia, el desgano y el desinterés por el prójimo, pero también alberga gestos de compasión y destellos de solidaridad.
El cineasta rumano apunta al egoísmo y la falta de comunicación de nuestra sociedad, y para eso hurga en el microcosmos implacable del hospital y en una situación tan crítica como la que vive el protagonista, un ingeniero de 63 años que abusa del alcohol y que recurre a la medicina pública a causa de lo que cree una enésima resaca. Pero al observar cada comportamiento con fina sensibilidad y un detallismo casi documental, el film revela fragmentos de una verdad más honda: la de la condición humana.
La acción de esta gran película, sólo desaconsejable para hipocondríacos severos y para quienes sólo buscan en el cine pasatiempo insustancial, transcurre en Bucarest, pero podría suceder en cualquier parte; habla de seres comunes, vivos, creíbles, iguales a todos; hombres que se comportan a veces bien y a veces mal y que son vistos desnudos en sus muchos defectos y sus pequeñas virtudes.
Comedia humana
Todos tienen sus razones para actuar como lo hacen, y es en ese sentido portentoso el trazo breve y exacto con que Puiu define a cada uno. Sobre todo porque la colección es enorme y los matices, infinitos. Empieza en Dante Lazarescu, cuyo nombre alude menos a su posible resurrección que a los círculos del infierno clínico que lo espera. Sigue con los vecinos que lo auxilian sin mucha convicción (y son los primeros en recriminarle su afición al alcohol) y con la enfermera que viene a buscarlo en ambulancia y responde por él durante casi toda la jornada. Y se completa con el desfile de médicos y paramédicos de los tres hospitales que, desbordados por los heridos en un accidente que acaba de producirse, aportan distintos diagnósticos y aconsejan sucesivas derivaciones.
La lenta agonía del paciente transcurre así entre traslados penosos y sobre el fondo de repetidos sermones moralizadores acerca de la nocividad de la bebida, discusiones en las que pesan más la autoridad y el nivel jerárquico que la sensatez, quejas de personal extenuado, charlas banales, chistes, comadreos. Mientras él va ciñendo su lenguaje hasta una suerte de balbuceo incoherente, hay quien supera el disgusto ante el enfermo maloliente y experimenta cierta piedad y quien practica humor negro aconsejando que se lo opere primero de su lesión cerebral para que después pueda morir de cáncer tranquilo y en su casa.
Con su observación a prudente distancia, su ojo alerta para el detalle y su cámara en mano que crea la impresión de estar viendo lo que sucede a medida que sucede, la emoción que suscita el film es sincera y potente. Sin sentimentalismo ni conflictos artificiales: el único suspenso es el destino de Lazarescu, con cuya suerte es difícil no comprometerse a pesar de que el título (el original: La muerte del señor Lazarescu ) desecha cualquier incógnita.
Puiu escribe su comedia humana con espíritu lúcido y compasivo y toques de humor negro. La (aparente) lentitud del ritmo es deliberada: busca que el espectador comparta todos los estados de ánimo por los que el film pasa, de la cólera y el sarcasmo a la frustración y la piedad. No sólo lo consigue: también logra que el cuento moral se vuelva luminoso y diga algo más sobre lo que nos hace a todos seres humanos.
Fernando López
Buena
No sé a quién se le puede haber ocurrido calificar a esta película de comedia. Es el drama más opresivamente amargo que uno pueda imaginar. Sí es muy ácida con médicos, hospitales, enfermeras y demás parásitos del ser humano.


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La Noche del Señor Lazarescu
"Buena"
"Coincido en que dista mucho de ser una comedia. Me hizo acordar mucho a "Las invasiones Bárbaras" pero sin la elocuencia de esta última.
"