Al amanecer, Antonio (Antonio Larreta), un hombre de 80 años, se despierta en el que será el último día de su vida. No sabemos si él lo sabe. Quizá lo intuye, porque cada momento, cada variación de la luz, le llama la atención. Vive en una antigua casa de campo. Está en cama, enfermo, y lo ... Leer más
Al amanecer, Antonio (Antonio Larreta), un hombre de 80 años, se despierta en el que será el último día de su vida. No sabemos si él lo sabe. Quizá lo intuye, porque cada momento, cada variación de la luz, le llama la atención. Vive en una antigua casa de campo. Está en cama, enfermo, y lo cuidan con dedicación sus caseros y una empleada. Esperan a su hijo, que vive en el extranjero y no ve hace mucho tiempo y que llegará esa tarde informado del estado de su padre.
| Género | Drama |
|---|---|
| Título Original | La Ventana |
| Director | Carlos Sorín |
| Protagonistas | Luis Luque, Carla Peterson, Emilse Roldán, Antonio Larreta, María del Carmen Jiménez, Arturo Goetz, Roberto Rovira |
| Año de producción | 2008 |
| Duración | 85 minutos. |
| Guionista | Carlos Sorín |
| País | Argentina |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 54 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 3 críticos |
| Ultima modificación | solana (Hace 3 años) |
La ternura, la honda simplicidad de sus temáticas y esa pátina que se inserta en el alma de sus personajes son, sin duda, los elementos que resaltan la filmografía de Carlos Sorín, un realizador que busca y encuentra en sus guiones la necesaria fuerza de lo cotidiano y de lo emotivo. Como en Historias mínimas y El perro , el director vuelv ... Leer más La ternura, la honda simplicidad de sus temáticas y esa pátina que se inserta en el alma de sus personajes son, sin duda, los elementos que resaltan la filmografía de Carlos Sorín, un realizador que busca y encuentra en sus guiones la necesaria fuerza de lo cotidiano y de lo emotivo. Como en Historias mínimas y El perro , el director vuelve con La ventana a demostrar su talento a través de una trama cálida que refleja la necesidad de volver a hallar el afecto de un hijo que, muchos años atrás, se alejó de su padre.
La anécdota gira en torno a Antonio, un octogenario dueño de una estancia que sufrió un ataque cardíaco y debe guardar absoluto reposo. Escritor de éxito en su juventud, desecha las indicaciones médicas de ser trasladado a un sanatorio, para quedarse en su cuarto, desde donde ve sus campos. Desde allí es testigo de los preparativos del retorno de Pablo, su hijo, un eximio pianista con el cual ha tenido disputas cuyos motivos ya no recuerda, pero que los han mantenido distanciados.
El octogenario tiene su orgullo y no desea que su hijo lo vea en la cama dando la imagen de un viejo enfermo. Burlando a quienes lo atienden, sale de la casa y recorre sus campos, un paseo que disfruta pero que lo cansa y lo obliga a volver a su cama. Cuando llega su hijo lo hallará al borde de la muerte.
Sin necesidad de caer en el melodrama, Carlos Sorín logró concebir una historia de auténtico poder poético y de notable emoción. Todo es en esta trama humano y sensible.
Posiblemente, el film no hubiera logrado todo el candor que posee si no hubiera hallado a un actor de los quilates de Antonio Larreta, excelente en su composición de ese Antonio que trata de sobreponerse a su enfermedad. El resto del elenco acompaña con enorme calidad a este protagonista, en tanto que la excelente fotografía, la impecable banda musical y la dirección de arte apoyan con fervor este relato al que Carlos Sorín volcó nuevamente su ternura para traspasarla a esos personajes que hablan de la vida y de la muerte y se detienen en la emoción que el film posee a través de su constante emoción. La ventana merece ser vista no sólo a través de los ojos, sino que se hace necesario asimilarla con el corazón a flor de piel.
Carlos Sorín hasta el momento para mi, era sinónimo de chiquitas y buenas historias, con elencos “no profesionales” excelentemente dirigidos. El Perro y El camino de San Diego son de los mejores ejemplos.
También allá a lo lejos en el tiempo, había hecho uno de los mejores Telefilms de la historia argentina, como fue La era del Ñandú, e ... Leer más Carlos Sorín hasta el momento para mi, era sinónimo de chiquitas y buenas historias, con elencos “no profesionales” excelentemente dirigidos. El Perro y El camino de San Diego son de los mejores ejemplos.
También allá a lo lejos en el tiempo, había hecho uno de los mejores Telefilms de la historia argentina, como fue La era del Ñandú, en la época que la Crotoxina sembraba falsas esperanzas. Y si mal no recuerdo eso fue casi al mismo tiempo que La película del Rey, una que no pasó desapercibida por la cartelera de ese entonces.
Sin lugar a dudas un referente del cine argentino.
Incluso el tipo fue responsable de propagandas “memorables” como “Hola vieja! Adivina de donde te estoy llamando”.
Y todo este preámbulo para decir que creo que Carlos Sorín se pasó al lado oscuro… que ahora filma a una mosca durante unos cuantos segundos chocando contra un vidrio, o que muestra como un viejo hace piz sobre la bosta seca en el medio del campo durante casi un minuto, o que filma una película de 75 minutos, de los cuales 5 al comienzo son de carteles sobre fondo negro donde dice quienes pusieron la plata y 5 o más minutos al final son con los títulos.
O que pone a un Luis Luque firmando cheques en el medio de la película o a Carla Peterson enojada porque su celular no tiene señal en el campo.
Este no es el Sorín que yo admiré y que logró ganarse un lugar de respeto dentro del cine nacional.
La ventana tiene personajes que no son ni simpáticos ni odiosos, no hay una historia que contar, no hay algo que mostrar.
Creo que este trabajo lo debería poner al lado de lo que hizo con 18J, donde solo juntó las fotos de todas las victimas y las pasó una por una. Emocionaba por saber que esas personas ya no estaban, pero por su parte no había sumado nada.
En la función de prensa vi que una crítica lloraba… me imagino que fue porque se acordó de su abuelo, por el simple hecho de que en la película había un abuelo, y no porque este personaje lograra transmitir algo.
La ventana dura solo 75 minutos, pero realmente podría durar lo que dice la sinopsis de arriba…
Me imagino que algunos hablarán del arte de las imágenes o vaya a saber uno que cosa.
No es el trabajo de un director experimentado, esto parece una ópera prima argentina de las que duran una semana en cartel, y la va a ver el director y su mamá.
Mi sensación, es que hemos perdido a un gran director que contaba buenas historias. Quizás tuvo un mal día, o un mal mes. Pero ojalá que vuelva el Sorín de antes y no el que apunte a que 200 personas lo vean en un festival de morondanga, y que digan que el público no lo supo comprender.


Cargando...
Muy Buena
veo en este film , un Sorin mas maduro,en un cine minimalista , con gran simbolismo , la ventana , el piano .la abeja que quiere evadirse de su encierro ( el alma que quiere liberarse?) todo parece perfecto.