La Vida de David Gale David Gale es un profesor de la universidad de Texas, feroz adversario de la pena de muerte, que un día es acusado de violar y asesinar a una compañera militante. Tres días antes de la ejecución, es entrevistado en su celda por la periodista Elizabeth Bloom, quien luego de escucharlo intentará ... Leer más
David Gale es un profesor de la universidad de Texas, feroz adversario de la pena de muerte, que un día es acusado de violar y asesinar a una compañera militante. Tres días antes de la ejecución, es entrevistado en su celda por la periodista Elizabeth Bloom, quien luego de escucharlo intentará probar su inocencia.
| Género | Aventura, Policial, Drama |
|---|---|
| Título Original | The Life of David Gale |
| Director | Alan Parker |
| Protagonistas | Kate Winslet, Kevin Spacey, Laura Linney, Rhona Mitra, Jim Beaver, Leon Rippy, Gabriel Mann |
| Año de producción | 2003 |
| Duración | 130 minutos. |
| Productor | Nicolas Cage, Nigel Sinclair |
| Guionista | Charles Randolph |
| Música | Alex and Jake Parker |
| País | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 737 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 3 críticos |
| Ultima modificación | ri32pi (Hace 7 meses) |
La ambigüedad acecha en todas partes y Alan Parker se siente en la obligación de recordárnoslo según puede inferirse haciendo un poco de memoria sobre su filmografía. Aquí reanuda su misión esclarecedora: esta vez se propone demostrar el desatino que supone que la pena de muerte siga aplicándose en algunos lugares del mundo (para el caso, e ... Leer más La ambigüedad acecha en todas partes y Alan Parker se siente en la obligación de recordárnoslo según puede inferirse haciendo un poco de memoria sobre su filmografía. Aquí reanuda su misión esclarecedora: esta vez se propone demostrar el desatino que supone que la pena de muerte siga aplicándose en algunos lugares del mundo (para el caso, en el Estado de Texas, y con un gobernador que trae reminiscencias de cierto líder político), teniendo en cuenta los rostros engañosos con los que suele presentarse la realidad. Por cierto, y también por suerte, sigue habiendo quienes expresan su oposición a la pena capital con argumentos más sólidos.
A Parker y a su libretista, Charles Randolph, se les ocurrió que no habría mejor modo de asegurarse la eficacia del mensaje que montar su alegato sobre la estructura de un thriller, lo que puede ser cierto. Sólo que la historia que concibieron -tendiente a demostrar que con tan drástico castigo siempre existe el peligro de sacrificar inocentes- es una verdadera colección de lugares comunes, trampas y golpes de efecto en la que cualquier sensatez se sacrifica en procura de la adhesión del espectador.
El condenado a la inyección letal -vaya ironía- es en este caso un adalid de la lucha contra la pena de muerte acusado del asesinato de una compañera de militancia. Pocos días antes de la ejecución, acepta una entrevista de prensa, pero se reserva el derecho de elegir a la periodista. A ella le narrará las estaciones de su via crucis personal, sabiendo -como presume el espectador desde el principio- que la chica se pondrá de su parte y luchará por salvarlo. El film enlaza esos episodios del pasado con los sucesos que viven la mujer y su joven ladero.
Al condenado le ha pasado de todo, a pesar de lo cual Kevin Spacey conserva su conocido aire de burlona superioridad. Profesor prestigioso, difundía el pensamiento de Lacan en la universidad, manifestaba activamente su oposición a las ejecuciones y era feliz con su esposa y su hijito. Todo hasta que una alumna desairada lo sedujo y lo acusó de violación, con lo que el hombre perdió esposa, hijo, prestigio y empleo.
Después, el alcohol llevó al personaje a pronunciar grotescas disertaciones sobre Platón entre los caminantes de la noche (y a Spacey al borde del papelón). Por fin, la muerte de su amiga Constance (una Laura Linney impecable) lo puso en la nefasta lista de espera.
Los episodios que vive la periodista (Kate Winslet hace lo que puede con el papel) tampoco derrochan verosimilitud ni originalidad: hasta hay una persecución en auto frustrada al cruzar las vías por el oportuno paso del tren. Y ni siquiera falta la clásica carrera contra el reloj. Son tantos los recursos remanidos a los que apela Parker para mantener vivo el suspenso que por momentos da la impresión de que sólo está tratando de demostrar que, viejos y todo, todavía funcionan.
Las artimañas de Parker incluyen la misteriosa aparición de un video con los desdichados detalles de la trágica muerte de la que el protagonista es acusado, y un final que esconde otro efectismo más para escandalizar un poco siempre con la excusa de argumentar contra la pena capital. Una causa tan noble, por cierto, merecía un tratamiento menos rebuscado y menos sobrecargado de insensateces.
Que con una historia tan retorcida, tan visiblemente manipuladora y tan falta de rigor Alan Parker consiga mantener el interés del espectador durante poco más de dos horas habla de su astucia y sus conocidas habilidades narrativas. Porque si algo en favor de "La vida de David Gale" puede decirse es que, increíble y desatinada como es, jamás aburre.
Fernando López
La Vida de David Gale


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