La Visita de la Banda

La Visita de la Banda
Listo, agendada

Sinopsis

Una pequeña banda de músicos integrada por policías egipcios viajó a Israel. Fueron a tocar en una ceremonia de inauguración, pero se quedaron perdidos en el aeropuerto. Trataron de arreglárselas por su cuenta, tan sólo para verse en una pequeña ciudad israelí desolada, casi olvidada, en al ... Leer más 

Una pequeña banda de músicos integrada por policías egipcios viajó a Israel. Fueron a tocar en una ceremonia de inauguración, pero se quedaron perdidos en el aeropuerto. Trataron de arreglárselas por su cuenta, tan sólo para verse en una pequeña ciudad israelí desolada, casi olvidada, en algún lugar en pleno desierto. Una banda perdida en una ciudad perdida.

Ficha técnica

Género Comedia, Drama
Título Original Bikur Ha-Tizmoret
Director Eran Kolirin
Protagonistas Tomer Yosef, Khalifa Natour, Ronit Elkabetz, Uri Gavrie, Saleh Bakri, Sasson Gabai
Año de producción 2007
Duración 87 minutos.
Guionista Eran Kolirin
País Israel
Calificación de la comunidad
Calificación promedio: 3.12
Calificación media basada en 60 personas
Calificación de la prensa
Calificación promedio: 3.80
Calificación media basada en 5 críticos
Ultima modificación carlosoramirez (Hace un año)

Imágenes

Críticas de la prensa

La Nación - F. López (Argentina)

4.00
Muy Buena

La visita de la banda ya dio que hablar cuando, tras ganar el premio Fipresci en Cannes 2007 y triunfar en el Festival de Tokio, fue rechazada por la Academia de Hollywood como representante de Israel porque el idioma más usado por sus personajes era el inglés. Fallo más que torpe si se tiene en cuenta que aquí el empleo del inglés como vehí ... Leer más La visita de la banda ya dio que hablar cuando, tras ganar el premio Fipresci en Cannes 2007 y triunfar en el Festival de Tokio, fue rechazada por la Academia de Hollywood como representante de Israel porque el idioma más usado por sus personajes era el inglés. Fallo más que torpe si se tiene en cuenta que aquí el empleo del inglés como vehículo de entendimiento entre pueblos tan próximos como el israelí y el egipcio constituye, precisamente, una de las ironías del film.

Al debutante Eran Kolirin no le hacen falta arengas ni alegatos para pronunciarse acerca de las relaciones entre árabes e israelíes ni para alentar la fraternidad y promover la pacificación: le basta con acercar a gente sencilla de uno y otro lado. El enemigo suele ser alguien anónimo y desconocido; los prejuicios y las rivalidades se diluyen con la convivencia, cuando cada uno se reconoce en el presunto adversario, cuando descubre que sus necesidades, penas, alegrías y sueños son los mismos.

Los habitantes de la pequeña ciudad israelí perdida en el desierto y los músicos árabes que han ido a parar allí por equivocación hablan lenguas distintas, es cierto, y el chapurrado inglés les sirve de transitorio puente, aunque hubo en otro tiempo vínculos más hondos, quizá ya irrecuperables: la mujer israelí todavía recuerda con qué ansiedad ella y su madre esperaban las películas egipcias para emocionarse con sus historias románticas y morirse de amor por Omar Sharif.

Igual no cuesta entenderse cuando a todos los inquietan los mismos problemas: la soledad, por ejemplo. Si el idioma no alcanza, un gesto de los brazos puede explicar el sentimiento que experimenta el director al frente de sus músicos. Sin palabras, un experimentado galán árabe puede servirle de instructor al muchacho israelí al que las mujeres intimidan. Y es posible que una canción de Gershwin que todos conocen restablezca la paz en una mesa en la que sobran incomunicaciones de todo tipo.
Encuentros

Por una letra, los visitantes, invitados a inaugurar un centro cultural árabe, han ido a parar al lugar equivocado: casi un páramo en medio del desierto donde, como se lamenta la improvisada anfitriona, no hay cultura. Ni israelí ni árabe ni de especie alguna. La situación generará situaciones graciosas, absurdas o conmovedoras, que Kolirin ha concebido con inteligente modestia y haciendo hincapié en el retrato humano. Quizás una modestia sólo aparente: el film dice de la cuestión bastante más de lo que la sencilla anécdota sugiere.
Espesor humano

El acierto no deriva de esa actitud bienintencionada, sino del tono de la comedia, que mezcla humor, emoción y absurdo a la Kaurismaki, sin ocultar cierto fondo melancólico, del espesor humano que el autor confiere a sus personajes: el compuesto líder de la banda (Sasson Gabai, admirable), el caballero formal, estoicamente solitario y poco dado a expresar sus emociones, que sin embargo llega a confiar sus secretos pesares a la desconocida que le ofrece calor y compañía; ella (Ronit Elkabetz, de La mujer de mi vida ), libre y consciente de su atractivo, afronta con cierta sabiduría la soledad y la falta de horizontes aunque conserva algún sueño; el trompetista, tímido y eterno segundón, en incesante busca de su concierto; el enamorado que todos los días espera la llamada de su novia en el mismo teléfono público donde uno de los músicos espera ser rescatado; el galán que brinda su clase práctica particular en una situación tan graciosa como enternecedora.

Ellos no hablan de conflictos: conviven en paz. El conflicto, en todo caso, está lejos. O más bien: parece pertenecer a otros, a los políticos. No hacen falta alegorías.

Fernando López

Cine Premiere (México)

3.00
Buena

Ocho músicos egipcios policías, llegados desde Alejandría al territorio israelí para inaugurar un centro cultural árabe, se descubren en una población perdida, sin nadie que pueda orientarlos. Inexpresivos y marciales, los protagonistas se volverán paulatinamente el centro de atracción de la pequeña localidad de Beth Tikvah, donde jamás s ... Leer más Ocho músicos egipcios policías, llegados desde Alejandría al territorio israelí para inaugurar un centro cultural árabe, se descubren en una población perdida, sin nadie que pueda orientarlos. Inexpresivos y marciales, los protagonistas se volverán paulatinamente el centro de atracción de la pequeña localidad de Beth Tikvah, donde jamás sucede nada. En una sola noche, sin embargo, se producirán ahí los enredos de una comedia sentimental. Tawfik, el director de la banda musical, se somete renuente al acoso de Dina, una mujer madura cuya sensualidad y encanto pronto sacudirán sus certidumbres patriarcales.

Hay otros personajes pintorescos, como un joven músico impetuoso fascinado con las melodías de Chet Baker y Gershwin, a su juicio armas irresistibles para seducir a las jóvenes del lugar. Hay momentos de malicia humorística que el realizador israelí Eran Kolirin sabe combinar con revelaciones dramáticas como el proceso en que Tawfik da libre curso a su desahogo sentimental, liberándose de culpas y prejuicios. Todo sucede en un territorio alejado del terrorismo, un extraño paraíso donde la gente se permite vivir despreocupadamente. La visión es tan idílica como la melodía “Summertime” que recorre parte de la cinta. El pueblo al que ha llegado la banda egipcia es un oasis de apacibilidad, donde es posible imaginar, por un tiempo, la reconciliación de dos comunidades a través de la sensualidad y el goce musical. Una comedia saturada de referencias a la cultura popular egipcia y a la estadounidense; también con un gusto inconfundible de humor judío. Filme singular en el panorama muy estimulante del cine israelí joven.

–Carlos Bonfil

Reforma (México)

3.00
Buena

El planteamiento argumental de la multipremiada en todo el mundo La visita de la banda (Bikur Ha-Tizmoret, Israel-Francia-EU, 2007) nos promete, cuando mucho, una amable comedia de costumbres. Una banda musical policial egipcia (la Orquesta Ceremonial de Alejandría, por nombre no paramos) queda varada, por equivocación, en un pinchurriento puebli ... Leer más El planteamiento argumental de la multipremiada en todo el mundo La visita de la banda (Bikur Ha-Tizmoret, Israel-Francia-EU, 2007) nos promete, cuando mucho, una amable comedia de costumbres. Una banda musical policial egipcia (la Orquesta Ceremonial de Alejandría, por nombre no paramos) queda varada, por equivocación, en un pinchurriento pueblito israelí en donde, supuestamente, debe presentar un concierto en un centro cultural árabe. El problema es que ahí no hay ningún centro cultural árabe, ningún centro cultural judío, ningún centro cultural y punto, como dice, secamente, la guapa cuarentona Dina (Ronit Elkabetz, conocida en México por la extraordinaria La mujer de mi vida/Koshashvili/2001), la dueña de un pequeño cafetín que recibe, entre curiosa y divertida, a los despistados ocho músicos, comandados por el serio, caballeroso y distante teniente-coronel Tawfiq Zacharya (Sasson Gabai, cual hermano gemelo de Mauricio Garcés). Los egipcios no saben hebreo y los israelíes no hablan árabe, así que un inglés medio champurrado será la lingua franca en la que empezarán a comunicarse los músicos policías y sus inesperados anfitriones, hasta que otra lengua, esa sí auténticamente universal, los haga estrechar los lazos: el virtuosismo de Chet Baker, el tarareo de 'Summertime', un concierto sin terminar de uno de los músicos… La premisa de la cinta, decía, promete una comedia políticamente correcta en la que dos vecinos distantes, Egipto e Israel, liman sus asperezas a través de la música (ay, qué bonita es la vida). Por fortuna, el inteligente guión del cineasta debutante Eran Kolirin y su propia dirección, sobria, justa, precisa, le dan vuelta a todos los convencionalismos y a todos los clichés. Sí, claro, habrá el esperado entendimiento entre los dos grupos distantes, pero a través de vías inesperadas (la difícil cena familiar, la hilarante escena en la pista de patinaje). Y, sí, claro, la abierta y sexy Dina le moverá el tapete al pomposo teniente-coronel Zacharya, pero el resultado de ello no será, ni de lejos, el que uno se imagina. La sutileza cómica y dramática con la que maneja Kolirin su historia da dividendos: uno termina conmovido, divertido y esperanzado, sin sentir que uno ha recibido un choro sobre la solidaridad humana.

Por Ernesto Diezmartínez

Comentarios

agrosse23 comentó:

La Visita de la Banda

4.000
"Muy Buena"

"Hollywood nos tiene acostumbrados a las películas cargadas de situaciones límites, escenas espectaculares y por supuesto golpes bajos. Bueno, esta película es todo lo contrario. Con un tono austero y podríamos decir minimalista, nos va relatando un historia tremendamente sencilla, cálida y repleta de humanidad. El director se centra en los personajes, los pequeños detalles y nos dice más en los silencios que en las líneas de sus actores. La estética es siempre impecable y la música un ingrediente fundamental a lo largo de toda la historia.

Por el tono, los tiempos y la austeridad general me hizo acordar a "Historias Mínimas", la película argentina de Carlos Sorín. En resumen: Una propuesta muy lograda y recomendable para aquellos que aprecian el cine independiente."

Hace un año ·  Un voto · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
Ingemar comentó:

4.000
" Muy Buena "

Hermosa película. Historias sencillas de personas comunes, llenas de sentimientos puros. Me encantó.

Hace un mes ·  Sin votos · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
Calificación promedio

Calificación promedio: 35
Buena (+)
Calificación de la comunidad
Calificación promedio: 3.12
Calificación media
basada en 60 personas
Calificación de la prensa
Calificación promedio: 3.80
Calificación media
basada en 5 críticos

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