Las viudas de los jueves tiene un elenco notable y numeroso por sobre todas las cosas.
La primer habilidad del director, es poder manejarlos a todos, con un balance positivo mayormente.
La historia desde el vamos arranca mostrando “el problema” y llevar hasta el final la trama, ya poniendo todo en el asador al comienzo, es la segunda parte pa ... Leer más Las viudas de los jueves tiene un elenco notable y numeroso por sobre todas las cosas.
La primer habilidad del director, es poder manejarlos a todos, con un balance positivo mayormente.
La historia desde el vamos arranca mostrando “el problema” y llevar hasta el final la trama, ya poniendo todo en el asador al comienzo, es la segunda parte para elogiar.
Piñeyro ha realizado una muy buena tarea con su nueva película.
Es una película para charlar por varias cosas. Quizás alguno crea que estos personajes solo viven en un mundo cerrado, y realmente no es difícil conocer a gente así lamentablemente.
No todos los que están así encerrados viven en una nube de pedos y no todos los que viven afuera están impunes! Obvio que puede haber mayor concentración en un lado que en otro…
El elenco tiene muchas facetas. Comienzo a analizarlo por el lado de los muchachos. Echarri haciendo de garca, mal que le pese cuadra y está impecable, Alterio está muy bien, Botto también, pero si tengo que destacar a uno, sin lugar a dudas es Leonardo Sbaraglia.
Hace mucho tiempo que no lo veia, y para mi siempre fue la versión masculina de Leticia Bredice… con todo lo que eso significa. La Bredice es un personaje que está siempre por encima del papel que interpreta. Y Sbaraglia siempre me transmitió eso… hasta este papel.
No se si habrá sido la distancia, la maduración o que, pero su actuación es maravillosa, por el simple hecho de que hace de un tipo normal, y es lo más creíble de toda la película. Me encantó y festejo este regreso de esta manera.
Ahora paso por las damas, no porque sea poco caballero precisamente. Ana Celentano, como la mujer de Echarri está muy bien, la Toscano siempre me gustó y acá impecable. Gloria Carrá… no se si hizo este papel mientras grababa Patito Feo, programa que siempre tuve el placer de no ver, pero que de vez en cuando me comía alguna publicidad, y me parece que justo le tocó un personaje similar y siguió en esa racha de garca. No digo que esté bien o mal… digo que continua con un personaje.
Juana Viale… tiene un papel jodido realmente, y quizás ella naturalmente encaje en una vida aislada de un barrio privado. Tiene algunos momentos muy buenos, pero en muchas situaciones queda en offside por varios metros. Escuché que su abuela habló maravillas de su interpretación y creo que solo una abuela podría estar tan conforme. Para mi desentona y tiene mucho para mejorar...
Y otro caso de “famosa” es la Spinetta, que hace de Spinetta… es igual a los hermanos y parece que es un pichón de Bredice.
Técnicamente está bien, aunque su comienzo tiene escenas muy oscuras, que no se ven bien, pero que luego mejora notablemente.
En el balance general, la película es una muy buena historia, que está bien contada, pero lo que quiero destacar y festejo fundamentalmente es que es otro buen ejemplo de un cine nacional que puede hacer historias interesantes que atraigan naturalmente al público a las boleterías y que no se hace para festivales masturbatorios.
Vale la pena definitivamente y bien por Piñeyro.
Sir Chandler
Las películas nacionales dieron un giro hace ya varios años hacia lo que llamaría una “internacionalización”, y sin dudas Marcelo Piñeyro es uno de los directores que encabezó tal transformación. Lejos de aquellas historias largas, lentas y hasta algunas veces incomprensibles, los realizadores del mainstream optaron por “hollywoodizars ... Leer más Las películas nacionales dieron un giro hace ya varios años hacia lo que llamaría una “internacionalización”, y sin dudas Marcelo Piñeyro es uno de los directores que encabezó tal transformación. Lejos de aquellas historias largas, lentas y hasta algunas veces incomprensibles, los realizadores del mainstream optaron por “hollywoodizarse”, en el buen sentido de la palabra. Las viudas de los jueves se inscribe claramente en esta tendencia y, si bien no diría que es fundamental verla, sí confirma que los proyectos encarados en este país nada tienen que envidiarle a la gran cantidad de importación que recibimos semana tras semana.
Las viudas de los jueves está narrada a dos tiempos: por un lado, desde aquel diciembre de 2001, en plena crisis nacional y en el marco de saqueos, incertidumbre económica y acefalía política; por el otro, estarán los mismos personajes “unos meses antes” (según indicará la pantalla), en la antesala del colapso, cuando nadie podía prever tal catástrofe. No diría que es un flashback porque hay idas y vueltas temporales de importante duración.
La historia comienza el 17 de diciembre con tres cadáveres flotando en la pileta de una casa en un barrio privado, e inmediatamente viajamos al pasado. Allí, se nos ubica en el country donde tres matrimonios con hijos de distintas edades son amigos y vecinos, y justo se incorpora un cuarto, mucho más joven y sin críos.
El Tano -Pablo Echarri- y Teresa -Ana Celentano- parecen ser la pareja ideal: él es un tipo exitoso tanto en los negocios como en los deportes en el club, ella es la más colaboradora y organiza todos los eventos imaginables. Además, son padres de dos niños soñados. Ronnie -Leonardo Sbaraglia- y Maby -Gabriela Toscano- son los compinches. Él es agradable y chistoso, mientras que ella es la responsable de la inmobiliaria, de modo que conoce a todos y es una especie de Relacionista Pública. Son padres de un adolescente conflictuado pero, ¿qué chico no lo es? Martín -Ernesto Alterio- y Lala -Gloria Carrá- parecen tener más choques que el resto, pero nadie duda de su cariño, y él es un respetado abogado de una multinacional. Además, son padres de otra joven atravesando la dura etapa de la juventud, Trina -Vera Spinetta-. A ellos se les suman los flamantes vecinos, Gustavo -Juan Diego Botto-, quien en su maestría deportiva hará buenas migas con el Tano, y la hermosa Carla -Juana Viale-. Los cuatro duetos se hacen amigos y viven una aparente vida perfecta en un lugar soñado.
Pero todos sabemos que la vida perfecta no existe.
El Tano no recibe la atención que le reclama a Teresa y se mete en negocios turbios a medida que avanza la crisis económica; Ronnie no tiene trabajo y es mantenido por Maby (a su vez ellos deben lidiar con un hijo rebelde que no encaja en esa vida aislada de la Capital); Lala parece estar con Martín sólo por interés, pero lo que no sabe es que a su esposo lo echaron del trabajo y mientras tanto su hija es la traficante de drogas en el club; y Carla debe soportar a Gustavo, un golpeador. Intenso, ¿no?
Constantemente hay idas y vueltas al presente que sería el fin del año 2001. Sabemos enseguida quiénes son los muertos, pero no será sino hasta el último minuto que nos debelen lo que ocurrió en la fatídica jornada.
La película está basada en la novela homónima de Claudia Piñeiro (sin relación alguna con el director), ganadora del Premio Clarín de Novela y mantiene un ritmo de thriller policial interesante.
Si bien no me pareció excepcional, sí debo decir que me fui con una sensación que puede sonar un tanto ingenua, pero que fue la de cierta satisfacción al ver que el cine nacional, con escasísimos recursos, bien puede hacerle frente a una película estadounidense.
Metáfora sobre el resquebrajamiento económico, social y moral que puso fin a la década de los 90 y estalló en crisis; descripción minuciosa y crítica de un microcosmos (el de los countries) como falso paraíso donde reinan el dinero, la apariencia y la hipocresía; reflexión acerca del vacío interior a que conduce una vida orientada hacia e ... Leer más Metáfora sobre el resquebrajamiento económico, social y moral que puso fin a la década de los 90 y estalló en crisis; descripción minuciosa y crítica de un microcosmos (el de los countries) como falso paraíso donde reinan el dinero, la apariencia y la hipocresía; reflexión acerca del vacío interior a que conduce una vida orientada hacia el mero bienestar material en un mundo en que todas las certezas tambalean.
Tras ese ambicioso triple objetivo y de su traducción en términos dramáticos, Las viudas de los jueves arranca con un hecho trágico -la muerte, accidental o no, de tres hombres residentes en un lujoso country de las afueras de Buenos Aires durante los días previos al estallido social de 2001- y a partir de allí busca sus raíces reconstruyendo las múltiples historias que lo precedieron.
Las parejas
Empresa nada fácil por cierto, en la medida en que al ensanchar el campo de observación -cuatro matrimonios jóvenes que han sostenido hasta ahí una relación formalmente amistosa, más todos los secretos, miserias, mezquindades y vergüenzas que ocultan-, resulta casi inevitable que se pierda espesor en el retrato de cada personaje; que aun tratándose de un relato coral unos cobren mayor relieve que otros y que deba recurrirse varias veces al diálogo explicativo para exponer en palabras lo que debería sugerirse a través de los comportamientos. Un silencio, un gesto, un detalle en la puesta en escena, un punto de vista de la cámara pueden ser, ya se sabe, más elocuentes que las palabras.
En ese sentido es mucho lo que se exige de los actores, y ellos -aun con altibajos- responden, aunque a veces no baste su compromiso para lidiar con textos discursivos (como le pasa, entre otros, a Pablo Echarri cuando debe pronunciar el parlamento clave que revelará el misterio de las muertes).
Marcelo Piñeyro ha dado más de una prueba de su mano firme para dirigirlos, tanto como de su pulcritud formal y de la habilidad con que sabe calibrar los aportes de la luz, la escenografía, la música y los restantes rubros técnicos. El film sale beneficiado de ese oficio, y si comienza con una parsimonia que parece contagiarse de la apática inercia reinante entre gente que disimula su desazón bajo la trivialidad y tampoco descarta apuntes bastante obvios, crece de a poco en vibración, sobre todo cuando intervienen los personajes más vitales y mejor definidos: la pareja Sbaraglia-Toscano, o la que componen Vera Spinetta-Camilo Cuello Vitale, los adolescentes que al menos son conscientes del encierro y todavía confían en la posibilidad de salvarse.
Fernando López
En el barrio privado de Altos de la Cascada, la vida transcurre idílica como siempre, entre casas que imitan mansiones con grandes jardines y piscinas climatizadas. Separado de la realidad por muros y cámaras que todo lo vigilan, el country de Altos es una burbuja perfecta en un país erizado de espinas. Una mañana tiene lugar un descubrimiento ... Leer más En el barrio privado de Altos de la Cascada, la vida transcurre idílica como siempre, entre casas que imitan mansiones con grandes jardines y piscinas climatizadas. Separado de la realidad por muros y cámaras que todo lo vigilan, el country de Altos es una burbuja perfecta en un país erizado de espinas. Una mañana tiene lugar un descubrimiento macabro: tres cadáveres aparecen flotando en una piscina. El hallazgo conmueve a esa cerrada comunidad, que se apresura a etiquetarlo de accidente y a definirlo como tragedia e infortunio. Pero la revisión de las últimas actividades de las víctimas hace dudar sobre el carácter accidental de esas muertes. Por debajo de su fachada impoluta, el barrio de Altos de la Cascada se revelará precario como un polvorín, desmintiendo la creencia de que la prosperidad es eterna y de que la abundancia equivale a la felicidad. En ese mundo perfecto las certezas comienzan a desmoronarse y crece la sensación de que lo peor está a punto de suceder.
La trama de Las Viudas de los jueves está relativamente bien confeccionada. El argumento crece acorde con los parámetros que el director fijó (al menos esa es la sensación que nos da al verla). Pero el resultado final flaquea, cojea y nos deja con la sensación de que estábamos comiendo carne y terminábamos degustando pescado. Es decir, no tiene porqué estar mal, pero no es lo que habíamos pedido.
Las Viudas de los Jueves
"Me hace acordar a las peliculas argentinas de los 80/90 (lentas). Esperaba un poco mas, como siempre bien Sbaraglia."