Macias Möll, de 55 años, es dueño de la relojería del barrio y pasa sus días rodeado de relojes y envuelto en cálculos sobre el tiempo. Guiado por un profundo deseo, todas las tardes, a las seis en punto, intenta obstinadamente bajar tiempos y se lanza por las rampas de la plaza en su silla de ... Leer más
Macias Möll, de 55 años, es dueño de la relojería del barrio y pasa sus días rodeado de relojes y envuelto en cálculos sobre el tiempo. Guiado por un profundo deseo, todas las tardes, a las seis en punto, intenta obstinadamente bajar tiempos y se lanza por las rampas de la plaza en su silla de ruedas. Allí es feliz, rodeado de niños que lo vitorean. La equilibrada balanza, entre su deseo de retornar a la niñez y su presente de invalidez, se ve amenazada por la sorpresiva desaparición de unos niños en la plaza y lo sitúa como único sospechoso de un hecho que toma estado público.
| Género | Drama |
|---|---|
| Título Original | Los Chicos Desaparecen |
| Director | Marcos Rodríguez |
| Protagonistas | Norman Briski, Ricardo Ibarlim, Alexis López Costa, Umbra Colombo, Lorenzo Quinteros. |
| Año de producción | 2009 |
| Duración | 92 minutos. |
| MPAA rating | PG-13 - Aviso para los padres. Este material puede ser inapropiado para niños menores de 13 años |
| Guionista | Gabriel Bañez, Marcos Rodríguez |
| País | Argentina |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 14 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | la vieja (Hace 11 meses) |
La literatura fantástica sigue siendo una deuda pendiente del cine argentino. En su ópera prima, Marcos Rodríguez intenta abordar el género de acuerdo al interesante relato del reconocido escritor platense Gabriel Bañez (fallecido en julio último), y apostando a los trabajos actorales, a la puesta en escena e incluso al abordaje de la animaci ... Leer más La literatura fantástica sigue siendo una deuda pendiente del cine argentino. En su ópera prima, Marcos Rodríguez intenta abordar el género de acuerdo al interesante relato del reconocido escritor platense Gabriel Bañez (fallecido en julio último), y apostando a los trabajos actorales, a la puesta en escena e incluso al abordaje de la animación en 3D, en este caso muy oportuna y lograda. Así conocemos la historia de Macías Moll, interpretado por Norman Briski con su habitual talento, un anciano relojero de barrio que ya desde el principio amenaza con un "nadie va a creer que soy capaz de tanto".
Postrado en una silla de ruedas, Macías intenta batir un singular récord: desplazarse por la rampa circular de una plaza, rodeado por niños que lo vitorean. No es su único talento: producto de su relación con las agujas, las clepsidras de arena, y los engranajes, consigue hacer "desaparecer" chicos uno tras otro. Rodríguez es cuidadoso en los aspectos citados, no obstante, una vez iniciada la investigación policial que pone al anciano lisiado en la mira del sagaz inspector al filo de jubilarse (encarnado por Lorenzo Quinteros) y su asistente, el relato toma un rumbo desparejo y algo moroso. Se tiene la sensación de que la historia es un curioso cóctel argumental acerca de espacio y tiempo, de películas vistas (tan disímiles y solidas como El acto en cuestión, de Alejandro Agresti, hasta Cronos, de Guillermo del Toro, por ejemplo), donde lo fantástico se mezcla con lo real para generar un inmenso abanico de sensaciones, y reflexiones, a propósito de conflictos existenciales.
Despareja, pero aún así valiosa, la obra de Martínez habla de un cineasta al que habrá que prestar atención.
Claudio D. Minghetti


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