Los senderos de la vida

Los senderos de la vida
Listo, agendada

Sinopsis

Jin, una niña de 6 años de edad, vive con su madre y su hermana pequeña, Bin, en un estrecho apartamento en la ciudad de Seúl, Corea del Sur. Cuando la madre decide ir a buscar al padre de las niñas, Jin y Bin se ven obligadas a vivir con una tía alcohólica, en un pequeño pueblo del interior ... Leer más 

Jin, una niña de 6 años de edad, vive con su madre y su hermana pequeña, Bin, en un estrecho apartamento en la ciudad de Seúl, Corea del Sur. Cuando la madre decide ir a buscar al padre de las niñas, Jin y Bin se ven obligadas a vivir con una tía alcohólica, en un pequeño pueblo del interior. Las niñas reciben la promesa de la madre, que asegura que ella regresará cuando esté llena la alcancía que les da de regalo antes de partir. Ellas deben adaptarse a las nuevas condiciones de vida, contando los días y las monedas. Pero la alcancía se llena y la madre parece no volver, Jin y su hermana se ven obligadas a mudarse a una granja propiedad de los abuelos. Es a través de este viaje de abandono que Jin viene a aprender la importancia de los lazos familiares. Inspirada por la determinación de su abuela y el trabajo duro, Jin aprende que cuidar de su hermana es en realidad una forma de llenar un eslabón perdido en su corazón

Ficha técnica

Género Drama
Título Original Treeless Mountain
Director So Yong Kim
Protagonistas Soo Ah Lee, Hee Yeon Kim, Mi Hyang Kim, Song Hee Kim, Boon Tak Park
Año de producción 2009
Productor Co - production South Korea - USA
Guionista So Yong Kim
País Corea del Norte
Calificación de la comunidad
Calificación promedio: 3.25
Calificación media basada en 10 personas
Calificación de la prensa
Calificación promedio: 3.67
Calificación media basada en 3 críticos
Ultima modificación solana (Hace un año)

Imágenes

Críticas de la prensa

La Nación - F. López (Argentina)

4.00
Muy Buena

Es casi milagroso que So Yong Kim consiga que su cámara adopte, con tanta naturalidad hasta hacerse invisible, el punto de vista de una nena de 6 años, pero mucho más lo es porque los ojos puros y curiosos de la niña en cuestión no se abren a la magia o el asombro de un cuento fantástico: miran la vida real, descubren el mundo a su alrededor, ... Leer más Es casi milagroso que So Yong Kim consiga que su cámara adopte, con tanta naturalidad hasta hacerse invisible, el punto de vista de una nena de 6 años, pero mucho más lo es porque los ojos puros y curiosos de la niña en cuestión no se abren a la magia o el asombro de un cuento fantástico: miran la vida real, descubren el mundo a su alrededor, un territorio que es casi desconocido y frecuentemente hostil. En esos ojos se traducen la dura experiencia del desamparo y de la lenta pérdida de la esperanza, pero también las vivencias de un forzoso, indispensable aprendizaje.

En el cuento de las dos hermanitas (una de 6, otra de 4) que son descartadas como estorbos por los adultos y deben deambular de casa en casa, parece no haber mucho que contar, y sin embargo caben ahí, delicadamente expuestos y sin sombra de sentimentalismo, temas fundamentales en el crecimiento de cualquier ser humano: de los primeros aprendizajes (la noción de familia, de solidaridad, de economía) a la relación con la naturaleza y la necesidad de asumir la verdad por dura que sea.

La cineasta coreana no necesita muchas palabras porque todo cabe en el rostro prodigiosamente transparente de las pequeñas actrices -en especial de la mayor, Hee Yeon Kim-, elegidas para recuperar y transmitir vivencias que ella experimentó en la infancia y un sentimiento del mundo que conserva sorprendentemente vivo. En su film, los adultos están prácticamente ausentes, no sólo porque lo impone una cámara colocada a la altura de los ojos de una nena sino porque así se los percibe cuando están: atentos a otros asuntos. La madre las confía a su cuñada porque ya no tiene cómo mantenerlas y porque quiere ir en busca de su hombre, del que poco se sabe; la tía, soltera y alcohólica, apenas las acoge unos días de mala gana antes de renunciar al compromiso y llevarlas a la granja de los abuelos, donde, tras una recepción igualmente hostil, las chicas completarán el viaje del mundo urbano al rural. Allí, hallarán, además de una tibia contención afectiva, la posibilidad de aprender y participar de los trabajos de la casa. Ya no valdrá la pena seguir echando monedas en el chanchito que les dejó la madre con la promesa de que volvería el día que la alcancía estuviera colmada. El vagabundeo, quizás, habrá terminado.

Probablemente nunca desde Ponette (1996), de Jacques Doillon, el cine había sabido penetrar tan hondo en el alma infantil. Ese solo mérito (y tiene muchos más) hace que Los senderos de la vida resplandezca como una joya.

Fernando López

Escribiendo Cine - Benjamín Harguindey (Argentina)

3.00
Buena

Por siglos se han narrado historias centradas en el proceso de maduración del niño y la configuración de una mirada positiva o negativa hacia el mundo. Los senderos de la vida (Treeless Mountain, 2008) nace de la infancia desnuda de So Yong Kim, directora y escritora coreana radicada en Estados Unidos, balanceando la decepción y la esperanza en ... Leer más Por siglos se han narrado historias centradas en el proceso de maduración del niño y la configuración de una mirada positiva o negativa hacia el mundo. Los senderos de la vida (Treeless Mountain, 2008) nace de la infancia desnuda de So Yong Kim, directora y escritora coreana radicada en Estados Unidos, balanceando la decepción y la esperanza en un marco ascético, sin juicios ni pretensiones.

Jin y Bin son dos hermanitas hijas de padres ausentes; él de cuerpo y ella de mente. Su madre decide abandonar Seúl e ir a EEUU a buscar al padre, y las niñas son entregadas a la borracha de la familia con la promesa de que volverá por ellas el día en que llenen una alcancía. Naufragadas en una Corea rural, aguardan un poco de amor.

Apacible, lentificada por excesos de realismo y la estética de “tiempo muerto” del cine oriental, se desprende la larga espera que describe el film, mezcla de documental y reconstrucción ficticia.

Jin y Bin, actrices primerizas, se mueven con absoluta naturalidad y simpleza, sin hacer gala de los lugares comunes dentro de los que típicamente cae un niño en una película. Dudan, se traban y repiten, sin nada sabio o genial para decir. La actuación se concentra en la mirada de Jin y los correteos de su hermanita; ambas laten auténticas.

La primera película de Kim, In Between Days (2006) seguía una línea narrativa similar, exponiendo la infancia trunca de Aimie, otra niña desencajada de la vida. Le valió premios varios, incluido “mejor película” en el BAFICI 2007. Su nueva película (ganadora en Berlín, Dubai y Pusan) bebe de la misma fuente, pero despliega su autonomía sin problemas.

“Fui utilizando mis recuerdos personales y experiencia como el punto de partida,” explica Kim en una entrevista. “Y luego dejé el personaje [Jin] en libertad para que tomara su propio vuelo”. La directora promete más co-producciones entre su país natal y EEUU dentro de los próximos años. El tiempo dirá si, como su doble fílmico Jin, logra liberarse de la sombra de su infancia y toma vuelo propio.

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