Frank Beardsley es viudo y tiene ocho hijos. Luego de treinta años, Frank se encuentra casualmente con su novia de la secundaria, Helen North. Helen, también es viuda y tiene diez hijos, seis de ellos adoptados. Como si el tiempo no hubiese pasado sienten la misma atracción, un poco apresurados d ... Leer más
Frank Beardsley es viudo y tiene ocho hijos. Luego de treinta años, Frank se encuentra casualmente con su novia de la secundaria, Helen North. Helen, también es viuda y tiene diez hijos, seis de ellos adoptados. Como si el tiempo no hubiese pasado sienten la misma atracción, un poco apresurados deciden casarse sin avisarle a sus hijos. Desgraciadamente para Frank y Helen, las familias no se llevan tan bien como esperaban. Los Beardsley hacen todo con orden y reglas; para los North, las reglas no existen. Los hijos de ambos están molestos, y deciden elaborar un plan para destruir el matrimonio. La idea es sencilla, trabajar juntos para poder separarse.
| Género | Comedia, Drama, Romance |
|---|---|
| Título Original | Yours, Mine and Ours |
| Director | Raja Gosnell |
| Protagonistas | Dennis Quaid, Rene Russo, Rip Torn, Dean Collins, Katija Pevec, Linda Hunt |
| Año de producción | 2006 |
| Duración | 90 minutos. |
| MPAA rating | G - Audiencia general. Apto para todo público |
| Productor | Robert F. Blumofe |
| Guionista | Mort Lachman, Bob Carroll, Melville Shavelson, Madelyn Pugh, Helen Beardsley |
| Música | Fred Karlin |
| País | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 811 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | claudioe2001 (Hace 9 meses) |
Ser viudo y tener una prole numerosa es un problema que debe insertarse en la disciplina y en la paciencia. Esto es, precisamente, lo que le ocurre a Frank, un integrante de la marina, que debe dividir su tiempo en hacerse cargo de sus ocho hijos y cumplir puntillosamente con su trabajo. Sus vástagos son revoltosos y él, hombre ordenado, tratará ... Leer más Ser viudo y tener una prole numerosa es un problema que debe insertarse en la disciplina y en la paciencia. Esto es, precisamente, lo que le ocurre a Frank, un integrante de la marina, que debe dividir su tiempo en hacerse cargo de sus ocho hijos y cumplir puntillosamente con su trabajo. Sus vástagos son revoltosos y él, hombre ordenado, tratará de que las reglas que pone en su tarea militar impere en ese hogar tan difícil de manejar. Cuando por casualidad Frank se encuentra con Helen, una bella y madura ex novia, aparece en su vida el romance que promete un posible y feliz futuro. Pero ella, también viuda, es madre de diez hijos que incluyen los seis que ella y su esposo habían adoptado. Rápidamente ambos deciden casarse y su nueva casa, con tantos niños y adolescentes, no tarda en convertirse en un caos permanente.
Desafortunadamente para los recién desposados, las familias no armonizan tan fácilmente como el nuevo matrimonio había pensado, ya que los vástagos de ella son tan traviesos como inquietos y comienzan una guerra alocada, ya que los dos bandos de muchachos intentan destruir la unión matrimonial de sus respectivos padres y elaboran una estrategia que lleve a la pareja a la más inmediata separación. Pero lentamente todo se calma. Los hijos saben que una familia se basa en la comprensión y en el amor, y finalmente esa casa desordenada se transforma en un páramo en el que, tanto padres como hijos, podrán hallar la paz tan deseada.
La historia, remake de un film de la década del sesenta protagonizado por Henry Fonda y Lucille Ball, posee simpatía y logra, a través de efectivos gags, un válido entretenimiento en el que las aventuras y las desventuras de sus protagonistas se asocian a una moraleja cordial no sin antes haber transitado por todo tipo de alocadas situaciones en el que los hijos intentan desbaratar la felicidad de sus respectivos padres.
Con mano hábil, el director Raja Gosnell, experto en este tipo de films familiares y románticos, logró una historia rápida en su accionar y siempre dispuesta a buscar la complicidad del público. Dennis Quaid y René Russo aportaron habilidad a sus papeles de padres dispuestos a poner orden en su vida, en tanto que los muchachos lograron, por medio de sus innumerables travesuras, un cuadro cordial en medio de ese hogar en el que cuesta tanto imponer la disciplina.
Sin apartarse de las fórmulas habituales de estas comedias norteamericanas, "Los tuyos, los míos y los nuestros" se inscribe en la cordialidad y en el humor, lo que no es poco para dejarse llevar por la diversión más caótica en medio de tantas travesuras y disparates. Los rubros técnicos acompañan con eficiencia esta trama que busca y encuentra su destino: la diversión alocada y la sonrisa a cada paso.
Adolfo C. Martínez


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Buena
muy divertida