Jean es un tímido camarero de un gran hotel que se hace pasar por multimillonario ante Irène, una bella cazafortunas. Ella lo rechaza en cuanto descubre quién es en realidad, pero Jean, enamorado de ella, se lanza en su búsqueda hasta encontrarla en la Costa Azul. Pronto, al verse arruinado, Jea ... Leer más
Jean es un tímido camarero de un gran hotel que se hace pasar por multimillonario ante Irène, una bella cazafortunas. Ella lo rechaza en cuanto descubre quién es en realidad, pero Jean, enamorado de ella, se lanza en su búsqueda hasta encontrarla en la Costa Azul. Pronto, al verse arruinado, Jean decide adoptar el estilo de vida de su amada y se instala como hombre de compañía en un magnífico palacio. Su nueva ocupación le acerca a Irène, que termina aceptando su presencia y dándole consejos. Sin darse cuenta, Irène se encariña cada vez más con él.
| Género | Comedia |
|---|---|
| Título Original | Hors de Prix |
| Director | Pierre Salvadori |
| Protagonistas | Audrey Tautou, Annelise Hesme., Jacques Spiesser, Gad Elmaleh, Marie-Christine Adam, Vernon Dobtcheff |
| Año de producción | 2008 |
| Duración | 104 minutos. |
| Guionista | Pierre Salvadori |
| País | Francia |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 450 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 4 críticos |
| Ultima modificación | carla85 (Hace 4 horas) |
El modelo al que Pierre Salvadori recurrió para Mujer de lujo es, claramente, el clasicismo de los grandes exponentes de la comedia sofisticada y filosa como Billy Wilder, Preston Sturges y muy especialmente Ernst Lubitsch. Hay aquí un sano -y por momentos logrado- intento de combinar los diálogos punzantes y el ritmo vertiginoso de la screwba ... Leer más El modelo al que Pierre Salvadori recurrió para Mujer de lujo es, claramente, el clasicismo de los grandes exponentes de la comedia sofisticada y filosa como Billy Wilder, Preston Sturges y muy especialmente Ernst Lubitsch. Hay aquí un sano -y por momentos logrado- intento de combinar los diálogos punzantes y el ritmo vertiginoso de la screwball-comedy , el humor físico propio del slapstick y una mirada irónica sobre el universo -inalcanzable para la inmensa mayoría de los mortales- del consumo de lujo, con su juego de apariencias, su cinismo extremo y, también, la seducción que generan los hoteles, las tiendas y los restaurantes exclusivos ubicados, como en este caso, en paradisíacos enclaves de la Costa Azul francesa.
Los protagonistas de esta comedia romántica son Jean (Gad Elmaleh), un tímido y bastante patético camarero que trabaja en un hotel cinco estrellas, e Irène (Audrey Tatou), una ambiciosa y manipuladora joven cuya principal misión es sostenerse en el circuito veraniego de lujo seduciendo, uno tras otro, a veteranos millonarios, lo que le permite desarrollar un consumo compulsivo de artículos de grandes marcas, hasta poder conseguir algún día el objetivo final: casarse con uno de ellos.
Pero, como en toda buena comedia de enredos, las cosas tienden a complicarse: Irène creerá que Jean es un potentado y, por lo tanto, una posible presa de su despliegue para la atracción y el hechizo, pero pronto se dará cuenta de que se trata de un farsante a su altura. Además, una vez iniciado en el juego del engaño, Jean demostrará que también puede participar como ella en las grandes ligas de los cazafortunas profesionales.
Salvadori explota al máximo el encanto de las locaciones de Montecarlo, Niza, Biarritz y Cannes, y ofrece una descripción bastante despiadada sobre las relaciones entre seductores y seducidos, aunque, claro, siempre dentro de la ligereza y la superficialidad que exige un relato de estas características.
No hay nada en este eficaz e inofensivo producto que desentone demasiado ni tampoco ningún aspecto que vaya a revolucionar el devenir de la comedia romántica. En medio de esa corrección, cabe aclarar -por si todavía hace falta- que el "toque" Salvadori está muy lejos del famoso "toque" Lubitsch y que Mujer de lujo no es ni Ninotchka ni Un ladrón en la alcoba , pero para los seguidores de la comedia francesa más liviana que intelectual se trata, de todas formas, de una propuesta para tener en cuenta.
Diego Batlle


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