Basada en una novela de Charles Dickens. El joven Nicholas y su familia llevan una confortable vida, hasta que el padre muere dejando a su familia sin un penique. Nicholas, su hermana y su madre viajan a Londres a buscar ayuda en su tío Ralph, pero la única intención de éste es separar a la fami ... Leer más
Basada en una novela de Charles Dickens. El joven Nicholas y su familia llevan una confortable vida, hasta que el padre muere dejando a su familia sin un penique. Nicholas, su hermana y su madre viajan a Londres a buscar ayuda en su tío Ralph, pero la única intención de éste es separar a la familia y explotarla.
| Género | Drama |
|---|---|
| Título Original | Nicholas Nickleby |
| Director | Douglas McGrath |
| Protagonistas | Anne Hathaway, Christopher Plummer, Jamie Bell, Charlie Hunnam |
| Año de producción | 2002 |
| Duración | 132 minutos. |
| Productor | Jeffrey Sharp |
| Guionista | Charles Dickens |
| Música | Rachel Portman |
| País | Reino Unido · Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 27 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | pabs (Hace un año) |
Es inevitable que en el traslado de una novela de Dickens a la pantalla se resuman algunos episodios, se sacrifiquen otros, desaparezcan personajes enteros y se pierda buena parte de las digresiones que el autor empleó para concretar su vigorosa pintura social de la Inglaterra victoriana. Con su profusión de incidentes y su variedad de subtramas, ... Leer más Es inevitable que en el traslado de una novela de Dickens a la pantalla se resuman algunos episodios, se sacrifiquen otros, desaparezcan personajes enteros y se pierda buena parte de las digresiones que el autor empleó para concretar su vigorosa pintura social de la Inglaterra victoriana. Con su profusión de incidentes y su variedad de subtramas, "Nicholas Nickleby" parece más apropiada para el dilatado formato de una miniserie de TV (de hecho, ha habido tres desde 1977) que para una película, aun cuando ésta pueda extenderse, como es el caso, hasta algo más de dos horas.
Debe reconocerse, no obstante, que Douglas McGrath mostró apreciable sensibilidad para ilustrar el mundo del escritor inglés, suficiente astucia para confiar a un grupo de actores formidables la tarea de sugerir en sus personajes lo que el film no cuenta de ellos y una cierta prudencia para elegir el perfil bajo. Ya que no buscó una lectura personal, prefirió que fueran los propios personajes de Dickens los que desarrollaran la historia, con el frecuente soporte de la voz en off y el acento puesto en la trayectoria del protagonista, el muchacho de corazón puro y espíritu generoso que debe enfrentarse con las miserias, la injusticia y la crueldad del mundo que lo rodea.
No hace falta conocer el caudaloso libro original para percibir en "Nicholas Nickleby" las huellas del trabajo de condensación. De la maestría con que Dickens enhebraba sus episodios en torno de una historia central se ha pasado a un relato prolijo en el que reinan la claridad expositiva y cierta elegancia en el lenguaje, pero que a ratos discurre con fluidez y a ratos sufre repentinas aceleraciones.
Sin medias tintas
Los primeros tramos de la historia -cuando el padre de Nicholas no puede superar el golpe de la ruina económica y el muchacho, que ha quedado a cargo de su madre y de su hermana, procura el auxilio del adinerado, mezquino e inescrupuloso tío Ralph- desembocan en un territorio reconociblemente dickensiano: la sombría Dotheboys Hall, más cárcel que escuela, donde los chicos son esclavizados por un esperpéntico matrimonio y donde Nicholas, que hace las veces de instructor, se torna amigo y protector del huérfano Smike.
La batalla entre el bien y el mal (representados sin medias tintas, como lo impone el original) se hace cada vez más abierta cuando los dos jovencitos, tras huir de la institución y disfrutar de un breve período de placidez y regocijo junto a una pintoresca compañía de cómicos (uno de los episodios mejor logrados de la película), vuelven a Londres para hacer frente a los desafíos del desalmado tío en una serie de dramáticos episodios en los que se mezclan paternidades reveladas, amos compasivos, matrimonios arreglados, hijas tiranizadas, amores no correspondidos y fortunas que se derrumban como castillos de arena. El film privilegia lo melodramático y busca el impacto emotivo, pero su corrección formal le impone una distancia que despoja al cuento de la sincera indignación y el impulso generoso del original literario.
El compromiso de encarnar a Nicholas es quizás excesivo para Charlie Hunnam (el rubio adolescente de "Queer as folk"), que tiene el tipo físico, la transparencia y la simpatía que pide el papel en la parte inicial, pero más tarde va desdibujándose a medida que el personaje exige mayor autoridad. Es cierto que las condiciones no lo ayudan demasiado porque a su alrededor hay un verdadero festival de grandes actuaciones, empezando por el grotesco y brutal director del instituto que compone Jim Broadbent, el tío villano al que Christopher Plummer vuelve más inquietante con su perversa ambigüedad y el sojuzgado Smike, elaborado con detallismo y sensibilidad por Jamie Bell, el pequeño bailarín de "Billy Elliot".
A ese torneo de talentos del que McGrath supo sacar el mejor provecho -no hay que olvidar a Courtenay, Lane, Fox, Stevenson, Garai, Spall y los demás- debe adjudicarse buena parte del placer con el que se asiste a esta abreviada pero aceptable recreación.
Fernando López


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Nicholas Nickleby
"buenisima..me encanto sutil bella!!"