Alicia está deseperada porque su esposo fue raptado por una guerrilla en el Sur de América y la agencia de seguros no quiere ayudarla a pagar el rescate. Recurre a un experto negociador, Therry Thorne, quien además de ayudarla, la protegerá.
| Género | Acción, Aventura, Drama |
|---|---|
| Título Original | Proof of Life |
| Director | Taylor Hackford |
| Protagonistas | Russell Crowe, Meg Ryan, David Morse, David Caruso, Michael Byrne, Pamela Reed |
| Año de producción | 2000 |
| Duración | 133 minutos. |
| MPAA rating | R - Restringido. Los chicos menores de 17 años deben estar acompañados por sus padres o por un adulto |
| Productor | Tony Gilroy |
| Guionista | Tony Gilroy |
| Música | Danny Elfman |
| País | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 293 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | la vieja (Hace 10 meses) |
La toma de rehenes es, en casi todo el mundo, noticia diaria para los medios periodísticos. Para las familias, esto es traumático. Para los delincuentes, sólo un gran negocio. Este es el punto de partida de "Prueba de vida", que, es necesario aclararlo, no pretende ser una historia profunda, sino un espacio para la aventura, el pasatiempo y el s ... Leer más La toma de rehenes es, en casi todo el mundo, noticia diaria para los medios periodísticos. Para las familias, esto es traumático. Para los delincuentes, sólo un gran negocio. Este es el punto de partida de "Prueba de vida", que, es necesario aclararlo, no pretende ser una historia profunda, sino un espacio para la aventura, el pasatiempo y el suspenso.
El director Taylor Hackford, que posee un gran oficio en el manejo de la cámara, sabe lograr adecuados climas, aporta en cada secuencia la suficiente cuota de interés -no en vano fue varias veces nominado para el Oscar- y sacó a flote un guión que posiblemente en manos de otro realizador se hubiese convertido en un repetitivo juego de malos contra buenos.
Todo comienza cuando un ingeniero norteamericano que se halla trabajando en un país latinoamericano para una gigantesca represa es secuestrado. La cifra que los delincuentes piden por la devolución del ingeniero es altamente significativa: tres millones de dólares. Su esposa rehúsa dejarlo librado a su suerte y tanto sus empleadores como la compañía de seguros que lo debía proteger entretejen vanos intentos burocráticos para el cada vez más lejano rescate.
Sin embargo aparece en escena Terry, un experto en eso de luchar contra los secuestradores, se pone a disposición de la esposa de la víctima y comienza su tarea: sacar de la selva al ingeniero que, junto a otros prisioneros, sufre los tormentos de su difícil situación física y anímica.
De aquí en más el guión cae en variados convencionalismos y en situaciones remanidas, lo que no significa que el film no sea capaz de entretener a los espectadores. El secreto está en que tanto su director como su guionista y sus productores no desearon plasmar en la pantalla ni más ni menos que una aventura con mucha adrenalina, un romance que, se sabe, dejará paso a la sagrada unión matrimonial, y una excitante mezcla de acción y de suspenso.
El sabor del entretenimiento
Posiblemente la historia daba un mayor margen para internarse en la psicología de sus personajes y en los meandros de esas fuerzas que secuestran, matan y mueren por sus ideales. Pero la propuesta de los responsables del film estuvo puesta en las negociaciones para liberar al ingeniero, en la inteligencia y la intrepidez de ese agente tozudo y valiente y en recrear todo este compendio de fuerzas en acción en lugares tan disímiles como Polonia, Ecuador y Londres.
Otro de los aciertos de la producción es haber logrado un elenco protagónico de indudable atracción popular y ciertos méritos interpretativos. Meg Ryan, como la esposa desesperada que agota todas sus energías en tratar de hallar a su marido, cumple eficazmente con su parte, en tanto que Russell Crowe, sin duda un astro de moda al que la suerte y sus muchas admiradoras sonríen, aportó eficacia a ese agente que, entre un amor imposible y una enorme sagacidad, hace que la trama llegue a un final anunciado.
El resto del reparto y los rubros técnicos apostaron sólidamente a esta entretenida producción que no defraudará a ese amplio sector de público que concurre a las salas climatizadas con gaseosas y pochoclo, ideal compañía para descargar los nervios frente a una pantalla poblada de pólvora, suspenso y triviales emociones.
Adolfo C. Martínez


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