Lampedusa, una isla perdida al sur de Sicilia, bella y árida, con un mar de un azul perfecto. Poblada por una comunidad de esforzados pescadores, solo los gritos de los niños despiertan al pueblo de su tranquilidad. La vida es inmutable: a veces rutinaria y a veces imprevisible, tan encantadora co ... Leer más
Lampedusa, una isla perdida al sur de Sicilia, bella y árida, con un mar de un azul perfecto. Poblada por una comunidad de esforzados pescadores, solo los gritos de los niños despiertan al pueblo de su tranquilidad. La vida es inmutable: a veces rutinaria y a veces imprevisible, tan encantadora como cruel. En Lampedusa vive Grazia, la desequilibrada y bella esposa de un pescador, que altera la tranquila vida de su familia y del pequeño pueblo donde viven. Grazia sufre continuos cambios de personalidad, y su marido no sabe qué hacer con ella. Es madre de dos adolescentes y un niño. Soñadora, afectuosa y ansiosa de libertad, su personalidad se acomoda mal a las convenciones del resto de los vecinos.
| Título Original | Respiro |
|---|---|
| Director | Emanuele Crialese |
| Protagonistas | Valeria Golino, Veronica D'Agostino, Vincenzo Amato, Francesco Casisa |
| Año de producción | 2002 |
| Duración | 90 minutos. |
| País | Italia |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 11 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | littlemissunshine (Hace 3 años) |
Lampedusa no es sólo el escenario mediterráneo donde transcurre esta sencilla historia que mezcla neorrealismo y fábula, sino también uno de sus protagonistas. Ese remoto pedazo de Italia que integra el grupo de las islas Pelagias al sur de Sicilia, entre Malta y Túnez, es un territorio agreste y legendario donde dejaron su marca griegos, roma ... Leer más Lampedusa no es sólo el escenario mediterráneo donde transcurre esta sencilla historia que mezcla neorrealismo y fábula, sino también uno de sus protagonistas. Ese remoto pedazo de Italia que integra el grupo de las islas Pelagias al sur de Sicilia, entre Malta y Túnez, es un territorio agreste y legendario donde dejaron su marca griegos, romanos y cartagineses y donde lo atávico y las fuerzas de la naturaleza -el mar sobre todo, pero también el viento y el sol y el suelo rocoso y calcáreo- están íntimamente vinculados con sus habitantes, con los ciclos de su vida que transcurren lentos e inalterables, con los rasgos de su carácter.
Y es sin duda uno de los grandes méritos de Emanuele Crialese el haber podido materializar esa atmósfera en el lenguaje del cine, atmósfera en la que tanto pesan el ambiente natural y los vestigios de la tradición como la fuerza instintiva que anima las acciones de sus personajes. El marco propicio para que crezca la leyenda de Grazia, la joven madre cuyo espíritu libre desconcierta e inquieta a una comunidad que la declara enferma y precipita su desaparición primero y su redención (¿y santificación?) después por obra del amor. Crialese se inspiró en una leyenda popular para construir su bella fábula, a la que acaso le faltó el vuelo poético necesario para alcanzar el eco mitológico que hay en ella y que en el film sólo alcanza a sospecharse.
La respiración de la vida
En las imágenes de "Respiro" hay mucho de percepción sensorial, de palpitante energía física. Se lo aprecia desde el principio, cuando se asiste a los juegos violentos de una pandilla de casi adolescentes bronceados y semidesnudos entre los restos de construcciones abandonadas que perduran en medio del paisaje desolador. Y un poco después cuando asistimos a la rutina diaria: los hombres en las barcas de pesca; el silencio de las calles estrechas y solitarias apenas quebrado por la voz de Grazia, que canta una canción de Patty Pravo; el viento en la cara durante los viajes a la playa en una motoneta de insospechada capacidad; la frescura del agua que invita a desnudarse; las risas que pregonan una felicidad simple y primitiva; el vino indispensable en la comida, con toda la familia reunida alrededor de la mesa.
No sólo el canto de la protagonista, madre de una muchacha y dos chicos, pone la nota discordante en la quietud de la isla. Su espíritu libre se manifiesta de otros modos socialmente menos "tolerables", como cuando se baña desnuda en el mar o cuando se muestra dispuesta a salir de paseo en un barco con un par de viajeros franceses. Que a ese comportamiento -que nace de un espíritu sin malicia- se le atribuya concretamente un origen físico (Grazia padece ciertos ataques por los que ya ha sido medicada y por los que la familia planea internarla en Milán) echa un peso realista sobre el personaje y le resta la levedad poética que exigía y que se pone de manifiesto en algunas de sus acciones. El realizador, que acierta en un par de secuencias de claro tono alegórico, parece moverse en general con más desenvoltura y más seguridad en terrenos concretos (la pequeña historia paralela del romance de la hija y el policía, por ejemplo), que cuando aspira a surcar ámbitos más etéreos, como se aprecia en los tramos finales del film.
Sin duda hay muchos méritos en el trabajo de Crialese -en el terreno visual, en la sutil utilización de la música, en la fluidez de la narración-, pero merece destacarse particularmente su sensibilidad para la conducción de los actores (todos, empezando por una muy convincente Valeria Golino). Un párrafo aparte se impone para la admirable naturalidad de Francesco Casisa, el tierno y resuelto Pasquale, que con sus trece años es el único capaz de comprender la verdadera naturaleza de la "enfermedad" de su madre.
Fernando López


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