Existen sociedades secretas con mucho poder social y económico, muchas tuvieron su origen en las principales universidades del país; sus miembros son reclutados entre los jóvenes con mayor poder económico o intelectual. Pertenecer a una de estas sociedades es tener asegurado un lugar en la cumb ... Leer más
Existen sociedades secretas con mucho poder social y económico, muchas tuvieron su origen en las principales universidades del país; sus miembros son reclutados entre los jóvenes con mayor poder económico o intelectual. Pertenecer a una de estas sociedades es tener asegurado un lugar en la cumbre, aunque esto suponga aceptar sus reglas sin hacer preguntas.
| Género | Acción, Policial, Drama |
|---|---|
| Título Original | The Skulls |
| Director | Rob Cohen |
| Protagonistas | Paul Walker, Steve Harris, Craig T. Nelson, Joshua Jackson, Christopher McDonald, Leslie Bibb, William Petersen, Scott Gibson, Hill Harper, Noah Danby, Derek Aasland, Nigel Bennett, David Asman, Jennifer Melino, Andrew Kraulis |
| Año de producción | 2000 |
| Duración | 106 minutos. |
| Productor | Neal H. Moritz, John Pogue |
| Guionista | John Pogue |
| Música | Steve Porcaro, Emmanuel Kiriakou, Randy Edelman |
| País | Estados Unidos · Canadá |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 135 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | ri32pi (Hace 6 meses) |
Las sociedades o hermandades de estudiantes de la Ivy League (la liga de grandes universidades como Harvard o Princeton, donde se educan las elites norteamericanas) han sido, son y serán una tentación para el cine de Hollywood. Pueden ser usufructuadas por la comedia y el drama, pero también por los thrillers.
Es el caso de este film de Rob C ... Leer más Las sociedades o hermandades de estudiantes de la Ivy League (la liga de grandes universidades como Harvard o Princeton, donde se educan las elites norteamericanas) han sido, son y serán una tentación para el cine de Hollywood. Pueden ser usufructuadas por la comedia y el drama, pero también por los thrillers.
Es el caso de este film de Rob Cohen, que se ampara en la sospecha de que, más allá de estos simples grupos tradicionales, existen otros que son en realidad logias francmasónicas constituidas con el único fin de tejer a través del tiempo y el espacio una inquebrantable red de poder, influencia y ascenso social de sus miembros.
Partiendo de esa premisa, con algunos toques de trivial análisis sociológico y connotaciones morales, "Sociedad secreta" imagina algo posible -la propia CIA, surgida tras la Segunda Guerra, tiene orígenes similares-, pero que hoy huele demasiado a una de tantas rancias leyendas urbanas que pululan por el mundo. Si la versión de la realidad que nos entrega el film es paranoica, también es previsible y anodina.
La idea de Cohen y sus productores era producir un producto adolescente, pero con ciertas inquietudes reflexivas.
En aras de la fidelidad y para contar la historia con conocimiento de causa optaron por un guión sin mayor relieve de John Pogue, ex estudiante de Yale.
Luke McNamara (Joshua Jackson, de la serie televisiva Dawson´s Creek) es un muchacho de orígenes humildes y callejeros que, consecuencia de sus esfuerzos en el remo y sus buenas notas logró ingresar en los claustros destinados a los ricos.
Gracias a su ascendiente, le ofrecen finalmente ingresar en una de estas logias ultrasecretas: "The skulls" o "Las calaveras". Una ecuación de fácil resolución, cuando pone en la balanza las dificultades para devolver el futuro préstamo universitario para financiar su carrera de leyes o para conquistar a su amiga Chloe, inteligente y comprensiva, pero de una clase social más alta.
La relación con su mejor amigo comenzará a deteriorarse por culpa de los secretos que debe guardar y un crimen lo pondrá ante una encrucijada que lo hace dudar sobre los beneficios de las grandes fiestas exclusivas y los autos bruñidos.
Una intriga convencional, pero que podría derivar con los recaudos necesarios en un film con suspenso y de atractivo pasajero.
Sin miedo a lo obvio
Pero "Sociedad secreta" no le teme a las obviedades: desborda un maquiavelismo de manual; las pulseadas dentro de la orden teóricamente bicentenaria se parecen demasiado a los tejes y manejes de cualquier partido político; la paranoia ambiente (los "skulls", por supuesto, saben hasta el momento en que el personaje hace uso del toilette) es remanida; y las ambiciones psicologistas, esa suerte de doble a contraluz que pretenden ser Luke y Caleb, su "compañero del alma" en la logia, se deshacen en cenizas por la patética endeblez del segundo personaje.
Con algunos aciertos fílmicos dispersos -la regata está filmada con pericia, por ejemplo-, la película de Cohen es sin embargo de una medianía concluyente.
Si no hubiera tenido ambiciones de ser algo más que otro thriller ambientado en un ámbito caro al imaginario norteamericano, tal vez, al menos, habría evitado ese letal, pretencioso regusto de sociología explicada a los niños.
Pedro B. Rey


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