Soñadoras (2006)

Soñadoras (2006)
Listo, agendada

Sinopsis

Ambientada en los años sesenta y setenta, narra La historia de del ascenso de un trío de mujeres: Effie, Deena y Lorrell, que han formado un grupo prometedor llamado The Dreamettes. El ambicioso agente Curtis Taylor (Jamie Foxx) las descubre durante un concurso musical, y les ofrece la oportunidad ... Leer más 

Ambientada en los años sesenta y setenta, narra La historia de del ascenso de un trío de mujeres: Effie, Deena y Lorrell, que han formado un grupo prometedor llamado The Dreamettes. El ambicioso agente Curtis Taylor (Jamie Foxx) las descubre durante un concurso musical, y les ofrece la oportunidad de su vida: hacer los coros para el famosísimo James "Thunder" Early (Eddie Murphy). Poco a poco, Curtis empieza a controlar el aspecto físico y la música de las chicas para acabar lanzándolas como The Dreams. Pero los focos no tardan en centrarse en Deena, olvidando e incluso apartando a la menos atractiva Effie. A pesar de que The Dreams se convierten en un auténtico fenómeno de costa a costa, no tardan en darse cuenta de que el precio de la fama y de la fortuna es mucho más elevado de lo que imaginaban...

Ficha técnica

Género Drama, Música, Musical
Título Original Dreamgirls
Director Bill Condon
Protagonistas Danny Glover, Jamie Foxx, Eddie Murphy, Keith Robinson, Anika Noni Rose, Jennifer Hudson., Beyoncé Knowles
Año de producción 2006
Duración 129 minutos.
MPAA rating PG-13 - Aviso para los padres. Este material puede ser inapropiado para niños menores de 13 años
Productor Laurence Mark
Guionista Bill Condon, Tom Eyen
Música Henry Krieger, Stephen Trask, Anne Preven, Siedah Garrett, Willie Reale, Scott Cutler, Beyoncé Knowles, Tom Eyen
País Estados Unidos
Calificación de la comunidad
Calificación promedio: 3.11
Calificación media basada en 207 personas
Calificación de la prensa
Calificación promedio: 2.67
Calificación media basada en 3 críticos
Ultima modificación la vieja (Hace 11 meses)

Imágenes

Críticas de la prensa

La Nación - F. López (Argentina)

3.00
Buena

Que el comentario empiece refiriéndose a Jennifer Hudson no responde a una arbitrariedad. Es la arrolladora presencia de esta joven artista, su voz poderosa y su temperamento volcánico (en especial en la escena en que canta "And I m Telling You") la que por sí sola justificaría la visión del film. No todos los días asoma una personalidad tan ... Leer más Que el comentario empiece refiriéndose a Jennifer Hudson no responde a una arbitrariedad. Es la arrolladora presencia de esta joven artista, su voz poderosa y su temperamento volcánico (en especial en la escena en que canta "And I m Telling You") la que por sí sola justificaría la visión del film. No todos los días asoma una personalidad tan vigorosa, y la de la ex animadora de cruceros para Disney (y ex participante de un American Idol que no supo distinguirla) lo es en tal medida que termina cargando buena parte del peso del film. Quizá la responsabilidad haya sido excesiva para una actriz debutante, pero hay que ver con cuánta autoridad la asume si de lo que se trata es de cantar. Hudson dice más con su interpretación de sus números musicales que muchas líneas de diálogo, y lo hace con todo: la voz profunda y extensa, los gestos, la postura corporal. Se comprende que el film alcance su mayor brillo cuando ella está en escena.

Esta versión de un popularísimo musical de Broadway está llena de luces y de sombras. Algunas de sus flaquezas le vienen de origen: el desequilibrio entre una primera parte dramáticamente rica y un segundo acto desvaído, letras sin mayor vuelo, personajes apenas delineados, música grata pero olvidable, a la que se han añadido nuevos temas que, como casi todos los demás, poco ayudan al avance de la acción.
El caso Supremes

Como adaptador, Bill Condon intentó corregir esas intermitencias y buscó desde lo formal imponer el brío suficiente para volver atractiva una historia que en el pasado tenía otras resonancias, ya que aludía a Berry Gordy -el ex empleado de la Ford que como empresario del sello Motown impuso la música negra en el mercado pop de los años sesenta- y la de uno de sus grupos de mayor éxito, The Supremes, en el que no faltaron celos y rupturas. Condon también buscó atender al contexto y para ello empleó filmaciones de los conflictos sociales en Detroit e hizo que la época se evidenciara tanto en lo escenográfico como en los comportamientos, incluidos los signos de discriminación, racial o machista. En cambio, no pudo evitar las consabidas escenas de las chicas ingenuas deslumbradas por el éxito o decepcionadas al comprobar que éste tiene también su lado oscuro.

El conflicto central tiene que ver con el proceso de "blanqueamiento" que el empresario aplica a la música negra para hacerla aceptable (vendible) para los blancos y con los efectos de esa velada transformación: la separación de la cantante solista del trío y su reemplazo en la escena y en la cama por una voz más liviana (menos negra), así como el abandono y la decadencia de una de las principales estrellas masculinas del soul, una especie de James Brown en cuya composición Eddie Murphy se luce tanto como para estar ahora cerca del Oscar.

Con sus vacilaciones, su vaivén entre el brillo y el tedio, sus grandiosos cinco minutos de antología y su rara inestabilidad -arranca con toda la energía y va perdiendo aliento con el correr de la proyección-, Soñadoras elude cualquier calificación. Es sin duda el mejor musical salido de Hollywood en los últimos años, pero también es cierto que el elogio es relativo si se piensa que sus rivales fílmicos van de la sobrevalorada Chicago y la hueca y presuntuosa Moulin Rouge a las francamente mediocres El fantasma de la Opera , Rent o Los productores .

El sonido nuevo del que se habla nunca aparece -la monotonía de los arreglos hace notoria la sobredosis de canciones-, pero hay atractivo visual, coreografías llamativas y buenos actores. Y, además -ante todo-, está Jennifer Hudson.

Fernando López

Alohacriticon.com (España)

2.00
Regular

Film musical centrado en un terceto soul de los años 60 y 70 llamado The Dreamettes formado por Effie (Jennifer Hudson), Deena (Beyoncé Knowles) y Lorrell (Anika Noni Rose) y descubierto por Curtis Taylor (Jamie Foxx), quien las rebautizará como The Dreams después de contemplarlas en un concurso de talentos.
Bajo su protección, las Dreams com ... Leer más Film musical centrado en un terceto soul de los años 60 y 70 llamado The Dreamettes formado por Effie (Jennifer Hudson), Deena (Beyoncé Knowles) y Lorrell (Anika Noni Rose) y descubierto por Curtis Taylor (Jamie Foxx), quien las rebautizará como The Dreams después de contemplarlas en un concurso de talentos.
Bajo su protección, las Dreams comenzarán a hacer coros a Jimmy Early (Eddie Murphy) antes de conseguir el éxito por sí mismas.

Basándose en un libro de Tom Eyen y en un musical de Broadway que fabula con la carrera de las Supremes en la gloriosa Motown de Berry Gordy Jr., el guionista de “Chicago” dirige esta celebración soul y R&B un tanto superficial y redundante, en donde lo más destacado es la revelación de una cantante y actriz fenomenal, Jennifer Hudson, en un remedo de Florence Ballard, una de las componentes de las citadas Supremes.

La película, a la que le falta humor y sentido entusiasta a pesar de la apariencia, hilvana actuación musical tras actuación musical (que se disfrutarían mucho más si fuesen los temas originales de las Supremes, en especial los de Holland/Dozier/Holland) con un desarrollo escaso de sus ambientes y personajes, y un enfoque muy precipitado de los hechos.


La historia incide emocionalmente de forma melodramática más que en el conjunto de las Dreams en la auténtica protagonista del film, Hudson/Ballard, quien, como así pasó en la realidad, vio relegada su posición de compartir liderazgo vocal en el conjunto de Detroit con Mary Wilson y Diana Ross, por la preeminencia en la sofisticación vocal pop de la última.
Este hecho provocó su salida de las Supremes y una adicción alcohólica que, junto a una carrera musical post-Supremes errática, provocaría su fallecimiento a una edad muy temprana, poco más de treinta años.

En sus dos horas de exposición, “Dreamgirls” exhibe los tópicos básicos del desarrollo de un proyecto de música pop-soul, que tanto parece homenajear a la Motown como al rock’n’roll de Little Richard o a los artistas más aguerridos de la compañía Atlantic, con una Jennifer Hudson que más que a Florence Ballard parece imitar a Aretha Franklin.



A lo largo del metraje compartirmos la ilusión del conjunto amateur por alcanzar su sueño de vivir de la música, la rebautización por parte de sus impulsores (como así pasó con las Supremes), las giras en vivo, los conflictos internos de egos, los celos amorosos y profesionales, las maquinaciones para encontrar el sonido y la promoción adecuada al logro del éxito, la relación entre talento y operación comercial…

Todo ello mostrado con un estilo glamouroso que recoge en parte las esencias de las épocas mostradas, pero con un interés menor, que va poco más allá de plasmar con suficiencia la estética de las Supremes en sus vinilos pretéritos del gran sello de Detroit.

El personaje de Jamie Foxx parece mezclar a Berry Gordy Jr. y Phil Spector, Keith Robinson es una especie de Smokey Robinson pero sin el carisma de éste, mientras que la caracterización de Eddie Murphy parece mixturar a Little Richard con Esquerita, Wilson Pickett y James Brown.

Bastante soporífero, ya que no cesa en su encadenamiento de actuaciones musicales sin lugar al retrato de caracteres, en la confusión de combinar métodos operísticos con conversaciones dialogadas y la ejecución de composiciones bastante mediocres (a muchísimos años luz de las de Holland/Dozier/Holland), el film apunta algunas actitudes históricas muy relevantes, como es una escena en la que se muestra a la perfección la dulcificación que se hacía en la parte final de los años 50 y comienzos de los 60 (antes de la llamada Invasión Británica) de las interpretaciones negras de rock y R&B para la audiencia blanca, con gente como Pat Boone versionando casi al mismo tiempo y con arreglos más ligeritos las canciones de los artistas negros.


También apunta (pero no dispara) sobre la importancia de la música para ir eliminando las barreras racistas todavía imperantes en el período, y el conflicto artístico de muchos artistas (en un arrebato fenomenal a lo Little Richard de Eddie Murphy, cansado de tanta balada y dando inicio a un enérgico R&B en plena actuación) cuando tienen que adoptar aposturas distintas a su esencia como intérpretes. A eso se le llama no venderse y tener personalidad, algo que le falta a esta película.

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Buena
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