| Género | Documentario |
|---|---|
| Título Original | Standard Operating Procedure |
| Director | Errol Morris |
| Protagonistas | Roy Halo, Jeff L. Green, Sarah Denning, Cyrus King, Merry Grissom, Joshua Feinman, Christopher Bradley, Daniel Novy. |
| Año de producción | 2008 |
| Duración | 116 minutos. |
| País | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 91 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | jev233 (Hace un mes) |
En la última parte del ridículamente titulado en español Iraq: Derechos inhumanos (Standard Operating Procedure, EU, 2008), octavo largometraje del documentalista Errol Morris (Óscar 2004 por Niebla de Guerra/2004), el agente especial Brent Pack analiza, frente a la cámara, las célebres fotografías de las torturas y humillaciones que sufrier ... Leer más En la última parte del ridículamente titulado en español Iraq: Derechos inhumanos (Standard Operating Procedure, EU, 2008), octavo largometraje del documentalista Errol Morris (Óscar 2004 por Niebla de Guerra/2004), el agente especial Brent Pack analiza, frente a la cámara, las célebres fotografías de las torturas y humillaciones que sufrieron varios prisioneros iraquíes en las celdas de Abu Ghraib durante 2003. Pack no es cualquier especialista: se trata del mismo individuo que, en la Corte Marcial estadounidense, ayudó a que condenaran a los siete implicados directos –todos ellos soldados y oficiales de bajo rango– a penas que fluctuaron de los seis meses hasta los 10 años de prisión. Lacónico, Pack muestra las fotografías y señala: 'aquí hay un acto criminal, aquí hay otro, éste también lo es…'. La sorpresa viene a continuación, cuando cataloga la foto más famosa (la del prisionero encapuchado, parado en posición crística, sobre una caja y conectado a cables dizque electrizados) como un 'procedimiento estándar de operación'. Es decir, eso no era ilegal: era válido con el fin de hacer hablar a quien se negara a hacerlo. Lo que revela, pues, el espléndido filme documental de Morris es que algunas de las acciones que el mundo entero vio a través de las fotos tomadas en Abu Ghraib eran perfectamente legales. Más aún: uno de los condenados, el sargento Javal Davis, confiesa de manera directa que esas imágenes eran poco más que juegos de niños. Las torturas reales, las muertes, las desapariciones, las hacían otras agencias, y de eso no hay evidencia alguna. No hay fotos. Y, para efectos prácticos, no existen. Morris contó con la colaboración testimonial de cinco de los siete condenados (Davis, Jeremy Sivits, Roman Krol y las famosas –por lo sonrientes– Lynndie England y Sabrina Harman), quienes hablan a la cámara, articuladamente, señalando su posición, preguntándose por qué lo hicieron, justificándose oblicuamente o aceptando su culpa con un encogimiento de hombros. Al final, queda claro que ellos son culpables –ni uno solo trata de alegar inocencia–, pero es más claro aún que no son los únicos. Y que los otros, los de arriba, pueden respirar tranquilos. Ellos hacen las reglas y no dejan que les tomen fotos.
Por Ernesto Diezmartínez


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