Ya era hora de inyectarle nueva vida a la franquicia Star Trek, y qué mejor manera de hacerlo que bajo la supervisión de Abrams, responsable de series como Lost y Alias, y con un guión de los escritores de Transformers.
Por Olivier Fuentes.
Alguien en Hollywood seguramente levanta apuestas sobre cuándo llegará el paso en falso de J. J. Abrams, el productor, director y guionista que parece convertir en oro (y a millones de espectadores en adictos) cuanta película y serie toque con su varita. Por suerte para los fanáticos de Viaje a las estrellas , el momento aciago aún no ha lle ... Leer más Alguien en Hollywood seguramente levanta apuestas sobre cuándo llegará el paso en falso de J. J. Abrams, el productor, director y guionista que parece convertir en oro (y a millones de espectadores en adictos) cuanta película y serie toque con su varita. Por suerte para los fanáticos de Viaje a las estrellas , el momento aciago aún no ha llegado.
Decir que Star Trek: el futuro comienza es, por lejos, la mejor película de Abrams no es decir mucho -su carrera como director está muy por detrás de la de productor-, por lo que habrá que ir más allá y afirmar que se está ante una de las más satisfactorias reinvenciones de una franquicia hollywoodense en un largo tiempo.
Desde su secuencia inicial, en la que un joven capitán Kirk muere a bordo de su nave para salvar a su joven esposa, a punto de dar a luz a quien será el capitán Kirk que protagoniza la historia (Chris Pine, una revelación), Star Trek: el futuro comienza demuestra un olfato muy afinado para elegir qué debe cambiar para que todo vuelva a ser como entonces: entretenido y novedoso.
Algo complicado, dado que lo que aquí se narra es la piedra angular de la historia creada por Gene Roddenberry a mediados de los 60: cómo fue que en la Tierra del siglo XXIII el rebelde capitán Kirk y su estructurado primer oficial vulcano Spock (un sólido Zachary Quinto) terminaron al mando de la flamante nave espacial Enterprise, asignados a una misión de cinco años para recorrer el espacio en busca de nuevos mundos (la respuesta: contra su voluntad y casi de milagro).
Satisfacción
En Star Trek pueden encontrarse las impactantes secuencias de acción y efectos especiales de rigor en este tipo de producciones, pero también algo menos frecuente: las peripecias de personajes tan reconocibles para los seguidores como sólidamente construidos para los neófitos. El casting del elenco es impecable y todos tienen su momento para brillar, y lo hacen, especialmente el malhumorado médico de Urban y el folklórico ingeniero de Pegg. Sus actuaciones dotan de necesario corazón y realismo a un largometraje plantado cabalmente en un género como la ciencia ficción, tan habituado al papelón y la caricatura.
Lo que no quiere decir que el film sea capaz de satisfacer a todos los públicos: el objetivo aquí está puesto en atraer nuevos espectadores concentrándose en la aventura y el humor (con unos toques de romance astutamente colocados para la platea femenina). Pero los trekkies tendrán suficientes guiños como para no sentirse abandonados (como la presencia icónica de Leonard Nimoy y el ¿regreso? de Winona Ryder). Las novedades son bastantes, por lo que alcanza con revelar que el hábil guión -de los responsables de Transformers , vaya paradoja- encuentra la forma de darle un futuro a la historia rechazando casi de plano su frondoso pasado.
Y si bien el villano -un irreconocible Eric Bana- no es del todo amenazador y los tramos finales adolecen de algún titubeo, este film demuestra que, en las manos correctas, su mundo tiene kilometraje de sobra.
Dolores Graña
Yo soy un cinéfilo ateo.
No comulgo las religiones que nacieron o se pasaron por el cine, como las de los Trekkies, los de Star Wars, los comics en general, etc, etc. Lo que no quita poder ir a ver una de estas “misas” y decir que me pareció en líneas generales.
Asi siempre lo hice en todos estos años. Con Star Trek se tocó fondo en cuan ... Leer más Yo soy un cinéfilo ateo.
No comulgo las religiones que nacieron o se pasaron por el cine, como las de los Trekkies, los de Star Wars, los comics en general, etc, etc. Lo que no quita poder ir a ver una de estas “misas” y decir que me pareció en líneas generales.
Asi siempre lo hice en todos estos años. Con Star Trek se tocó fondo en cuanto a tener una cantidad respetable de fanáticos (ultra fans) pero que no “permitieron” el ingreso de público nuevo. De esa manera se tornó inviable económicamente seguir haciendo películas.
Por suerte para hacer esta película llamaron a J.J Abrams, quien solo hizo una película en su vida, y que fue la ópera prima más cara de la historia: Misión imposible III.
Y lo loco de aquella película, es que el resultado económico no fue bueno, y le echaron la culpa al fanatismo religioso de Tom Cruise… eso dijo al menos el dueño de Viacom.
Dijo que ese fanatismo hizo que la gente de cansara de verlo, y no pagara para ver esta película en el cine.
Fanatismo religioso… y ahora J.J Abrams, quien es más conocido por ser el creador de Lost, se mete a re hacer algo que ya tiene incorporado a estos fanáticos, que también espantan al resto del público. Y también es de Viacom!
Un tipo muy particular indudablemente.
Y su tarea es muy complicada, porque por un lado tiene que satisfacer a los trekkies, capaz de inmolarse como discipulo de Bin Laden, y por el otro, atraer a los que no quieren saber nada con esto, como ejemplo, basta con ver el afiche… nada de orejas estiradas! Ni Enterprise!!
Y yo escribo desde ese lado. Y ya puse todo esto y no informé el resultado: Una película muy entretenida, que pese a mis dudas previas logró entretenerme con un excelente producto.
La película tiene muy buenas mezclas de suspenso, acción y comedia.
Está filmada realmente de manera increíble, y los efectos especiales no son los protagonistas permanentes.
Pero cuando vemos una escena íntegramente “virtual”, la composición de imagen y música marcan una gran diferencia, que claramente está alzada por la presencia de su director. Un claro ejemplo de esto, es el primer ataque que se va a ver, es maravillosa la combinación de destrucción, vida y música.
Se nota que a JJ le gusta apuntar con una luz a la cámara, como encandilándola porque muchas veces usa este recurso, pero al igual que MI3, hay un gran trabajo de fotografía.
La historia dura casi dos horas, pero nunca pierde el ritmo, y no se complica para nada seguir todos los personajes para el público en general.
Estimo que habrá muchos guiños para los trekkies, pero eso no altera para nada el resultado para los “no trekkies”.
Sinceramente Star Trek fue una grata sorpresa, no por lo que se podía lograr del director cinematográficamente hablando, sino porque pensé que la historia no me atraparía. Vale la pena vivirla en el cine, y si así será de ahora en más, larga vida a J J Abrams como Trekie ;)
Sir Chandler
J. J. Abrams (“Misión Imposible III”) dirigió este “Star Trek”, la undécima ocasión en la que los personajes creados para televisión por Gene Roddenberry en los años 60 aparecieron en la gran pantalla para goce mítico-místico de sus fieles seguidores.
Bastante más bisoños que en las entregas anteriores, Kirk, Spock y compañía ... Leer más J. J. Abrams (“Misión Imposible III”) dirigió este “Star Trek”, la undécima ocasión en la que los personajes creados para televisión por Gene Roddenberry en los años 60 aparecieron en la gran pantalla para goce mítico-místico de sus fieles seguidores.
Bastante más bisoños que en las entregas anteriores, Kirk, Spock y compañía lucen rostros juveniles en esta aventura-precuela que marca sus orígenes como héroes espaciales.
La película, escrita por Roberto Orci y Alex Kurtzman, responsables de los guiones de “Transformers” o la propia “Misión Imposible III”, posee parecidos rasgos que tales películas (en especial la acción inverosímil suavizando sus elementos violentos con golpes de humor), pero en una exposición de space opera.
Abrams convierte la galaxia, se supone que un lugar sereno y tranquilo, en un parque de atracciones a través de una enérgica exposición con base estética-rítmica de videojuego, haciéndonos partícipes de una camaradería y acción militar-espacial en un grupo dispar con misión común.
Una pena que sus urgencias emocionales sean básicas y encima solapadas por momentos de insoportable ruidismo y barullo de imágenes neuróticamente editadas.
Aunque aparecen bastantes personajes a lo largo del film, el centro se fija en la relación mantenida entre Spock (un Zachary Quinto bastante bien caracterizado de un futuro Leonard Nimoy, quien aparece como vínculo esencial y sentimental en la trama) y Kirk (un Chris Pine con un personaje más propio de una comedia adolescente que de “Star Trek”), cuya confrontación con Nero (Eric Bana pintarrajeado) genera los temas principales del film: destino, venganza, responsabilidad, deber…
Carece de complejidad y le sobran vicios de cámara, pero tiene fases de acción con gran vigor narrativo y cierto esfuerzo por equilibrar el arrebato físico-efectista con trazos de humor y una elemental definición de sus personajes protagonistas.
A pesar del impacto transgeneracional de Star Wars, la saga de Viaje a las estrellas tiene el mérito de conservarse como la serie de culto más antigua y la que acumula mayor número de películas en un género siempre proclive a la repetición como lo es el fantástico. Creada por Gene Roddenberry para la TV hacia 1966 y resucitada como franquici ... Leer más A pesar del impacto transgeneracional de Star Wars, la saga de Viaje a las estrellas tiene el mérito de conservarse como la serie de culto más antigua y la que acumula mayor número de películas en un género siempre proclive a la repetición como lo es el fantástico. Creada por Gene Roddenberry para la TV hacia 1966 y resucitada como franquicia cinematográfica en 1979 a cargo del veterano cineasta Robert Wise, Star Trek se trastocó en modelo para armar de un tema fascinante: la exploración de la última frontera, el espacio exterior, como apuntaba la introducción de la serie protagonizada por la tripulación de la nave USS Enterprise. Ahora, más de cuatro décadas después, los productores han decidido relatar los orígenes de los protagonistas en la onceava cinta de la saga, apostando por una suerte de precuela bajo la dirección del talentoso realizador y guionista de cine y televisión J.J. Abrams (Alias, Lost, Misión imposible III). El resultado: un eficaz y vertiginoso vehículo de entretenimiento que propone a su vez una realidad paralela en la que coinciden en la senectud y sus mocedades un personaje clave: el vulcaniano Mr. Spock (el legendario Leonard Nimoy y Zachary Quinto), rival y mano derecha del joven capitán de la Enterprise, James Tiberius Kirk (Chris Pine). Más allá de las referencias y homenajes a filmes como El imperio contraataca (Irving Kershner, 1980) o Invasión (Paul Verhoeven, 1997), Star Trek apuesta por una acción espectacular y constante, mientras intenta sumergirse en los conflictos morales de Kirk, un violento joven de Iowa que intenta seguir los pasos de su padre con una actitud rebelde y Spock, un ser marginado y contenido quien libra una batalla con sus emociones humanas. Ambos tendrán que enfrentar a su vez la amenaza del vengativo romuliano Nerón (Eric Bana), quien altera el tiempo en sus viajes para dar caza al Spock joven, a quien hace responsable de la muerte de su civilización. Star Trek sintetiza muy rápido la infancia y juventud de sus protagonistas y mantiene alerta la tensión sexual que se establece entre Kirk y Spock por Uhura (Zoe Saldaña), la oficial responsable de las comunicaciones, sin embargo, más que enfocar sus baterías hacia la constante competencia de sus héroes, intenta mantener un ritmo y una acción coherente y efectiva que acaba por dejar contentos a los fans y atrayendo nuevos adeptos.
Por Rafael Aviña
Es significativo que la undécima de las películas generadas a partir de la serie lleve por título simplemente Star Trek, como si se tratara de la primera. Es que seguramente eso es lo que quiere ser. La primera para una nueva generación de consumidores, para quienes la venerable serie creada por Gene Roddenberry no significa nada. Véase si no ... Leer más Es significativo que la undécima de las películas generadas a partir de la serie lleve por título simplemente Star Trek, como si se tratara de la primera. Es que seguramente eso es lo que quiere ser. La primera para una nueva generación de consumidores, para quienes la venerable serie creada por Gene Roddenberry no significa nada. Véase si no la desfalleciente recepción que a comienzos de este siglo tuvieron tanto la nueva edición de la serie (Star Trek: Enterprise) como la anterior entrega cinematográfica (Star Trek: Nemesis). Para relanzar a la alicaída Enterprise y su tripulación, los poseedores de la franquicia convocaron al más exitoso creador de series televisivas del siglo XXI, J. J. Abrams (Mr. Lost, in person) y le dieron una misión digna de Kirk y los suyos: conquistar nuevos públicos, o morir. Hete aquí, entonces, la nave de la resurrección, Star Trek 11. ¡No, perdón, Star Trek a secas!
Abrams trajo su propia tripulación, encabezada por Roberto Orci y Alex Kurtzman, que ya habían escrito para él los guiones de las series Alias y Fringe, además del de Misión: Imposible III, su ópera prima como director. ¿Lograron entre todos la misión imposible de darle nueva vida a la vieja nave? Los dueños de la franquicia no esperaron hasta el estreno para responder: una nueva secuela está en marcha. Como se estila últimamente (ver Batman inicia y X-Men Orígenes), para refundar el mito la nueva Star Trek retrocede hasta el origen. Cuestión de permitirle a una nueva generación de seguidores arrancar de cero. La idea de regreso al origen es llevada aquí al extremo: la primera escena narra el nacimiento del capitán Kirk, al mismo tiempo que su padre pierde la vida. Corre el siglo XXIII, y faltan unos veinte años para que ese muchachito insolente de James Kirk (Chris Pine) conozca a un Spock ya hiperlógico (Zachary Quinto) y a demás tripulantes de la S. S. Enterprise.
Más allá de la pica personal, algo une al futuro capitán y al vulcanita de orejas afiladas. Ese algo (Eric Bana) es calvo, lleva tatuajes en el rostro y un gesto fiero. Se llama Nerón, y como corresponde a su nombre es el emperador de los romulianos. Por su culpa murió el padre de Kirk. Por culpa del padre de Spock, su planeta fue destruido. Para consumar la venganza, Nerón cuenta con un gadget de Coyote estelar: un megataladro con el que está en condiciones de abrir agujeros negros donde se le cante. Además de sus protagonistas (a Kirk y Spock se les suman el Dr. McCoy, el piloto japonés y el novato ruso), Abrams & Amigos optaron por mantener las características exteriores de la serie (mucho cuello polo, rostros pétreos, jerga tecnoespacial, puestos de mando muy conversados, música pomposa) y reemplazar poco vendibles subtextos filosóficos por adrenalina, efectos especiales y algún toque humorístico, proporcionado por la fanfarronería de Kirk y por el comediante británico Simon Pegg.
Gracias al viejo truco de los viajes en el tiempo, el septuagenario largo Leonard Nimoy termina dialogando con su versión joven, a dos pasos y cinco décadas de distancia. Por esos mismos enrevesamientos einstenianos, la mamá de Spock resulta ser una casi cuarentona –y más linda que nunca– Winona Ryder. A la que es de esperar que sus compatriotas le perdonen de una vez el gusto por la ropa cara y gratis, permitiéndole el comeback que merece.
Muy Buena
J.J.Abrahams,hizo de ésta peli un excelente entretenimiento,se ve con muuuucho gusto,a pesar de su duración,cine de entrenimiento,del bueno.