¿Puede un hombre de treinta y pico salvar de la muerte a su padre, en ese momento menor que él, para que en el pasado pueda gestarlo? La saga de Terminator, que en sus dos entregas anteriores había puesto entre paréntesis las paradojas generadas por la rara temporalidad de la primera parte, vuelve a enrevesarse en La salvación, primera de las ... Leer más ¿Puede un hombre de treinta y pico salvar de la muerte a su padre, en ese momento menor que él, para que en el pasado pueda gestarlo? La saga de Terminator, que en sus dos entregas anteriores había puesto entre paréntesis las paradojas generadas por la rara temporalidad de la primera parte, vuelve a enrevesarse en La salvación, primera de las cuatro que transcurre en el futuro. Rizando el rizo temporal de la serie, si en la primera Terminator el soldado Kyle Reese debía proteger a Sarah Connor para que ésta pudiera dar a luz a su hijo John, aquí John debe salvar a Reese... para poder nacer. Al mismo tiempo que cierra ese ciclo, La salvación pone a girar otro, cuestión de asegurar esta vez no la supervivencia de John Connor, sino la de la serie en sí: ahora, en 2018, la esposa de Connor está grávida. De modo que en Terminator 5 –que bien podría transcurrir en 2029, el año en que John Connor enviará a su padre al pasado– las máquinas podrán matar al héroe sin problemas: ahora tiene quien pueda sucederlo. Si todo suena complicadísimo, en términos narrativos no lo es. Parte de la eficacia de Terminator: La salvación deriva del modo en que hace sencillo lo complicado.
Curiosamente para una saga que hace del rulo temporal su motor, la vida del héroe se sigue narrando del modo más lineal y cronológico. Pasando a limpio, John Connor nace tras el final de la primera parte (1984), es un preadolescente en T2: El día del juicio (1991), un jovencito en T3: La rebelión de las máquinas (2003) y ahora, en Terminator: La salvación, un señor de más de treinta. El comienzo lo muestra casado, con esposa embarazada (Bryce Dallas Howard, tan sosa como su personaje) y, como se sabe, con los rasgos de Christian Bale, en pleno tren de convertirse en el héroe de acción de la época. Aunque no es verdad que Connor aparezca al comienzo de la película. La salvación se inicia con la presentación de alguien que va a morir. Se trata de Marcus Wright (debut del australiano Sam Worthington, duro de muy moderna fragilidad latente), un condenado a muerte a quien su pareja, médica enferma de cáncer (Helena Bonham Carter, calva), le pide, como gesto postrero, la donación de su corazón a la ciencia. Habrá que atravesar muchos choques y batallas para enterarse del verdadero sentido del experimento, apuntado a emparchar la ausencia de lo que en entregas anteriores era vital: el némesis del héroe, el terminator “malo”.
Ante la ausencia de un villano (basta que sobre el final aparezca un Schwarzenegger digitalizado, icónicamente desnudo, para que esa ausencia cobre todo su cuerpo), un héroe sin otras aristas que la de una dolorida determinación, un montón de resistentes de escaso peso y una guerrera (la morocha Moon Bloodgood) que no va mucho más allá del homenaje a Linda Hamilton, Marcus Wright es, claramente, uno de los dos personajes más interesantes de La salvación. Dividido entre su condición y su deseo, entre su naturaleza y su hechura, Wright es el más fiel a la esencia misma de la serie, y no es casual que la escena en la que toma conciencia de su verdadera identidad sea uno de los momentos más fuertes de la película. El otro que tiene dobleces es el jefe de la resistencia, superior de Connor, cuya letal fidelidad a la lógica militar desencadena el conflicto final. Que el actor que lo encarna sea Michael Ironside, uno de los más extraordinarios villanos de los ’80 y los ’90 (recordar Scanners y El vengador del futuro), le agrega pimienta extra.
El realizador McG (autor del dueto paródico Los ángeles de Charlie; gozable la primera, descartable la segunda) define a La salvación como “película de guerra”, y no se equivoca. La guerra es entre esa fábrica de terminators llamada Skynet y el puñado de resistentes humanos, que a falta de un enemigo único y superpoderoso deberán vérselas con una variedad de máquinas de matar, parientes de los Transformers en tamaño y, en un caso, de la asombrosa moto-gadget de Batman: El caballero de la noche. Con combates a la altura de las expectativas, una lograda secuencia final en una fundición (localización clásica de la serie), mucho ruido a lata chocando y la proliferación habitual de metal y de vehículos (a las motos y camiones se les suma un submarino), lo que no tiene La salvación es una pizca del sentido del humor que daba equilibrio a las anteriores (incluyendo la despreciada y magnífica T3). No hay más remedio que caer en una terminología al uso (“oscura y opresiva”) para referir a sus largas noches, tono y rostros graves, diseño post-industrial color de hollín. Terminator: La salvación no es un “tanque de autor”, al estilo de las del propio Cameron o las Batman de Christopher Nolan. Es un trabajo de ingeniería industrial, tan maquinal tal vez como aquello que dice combatir, pero no por eso desechable como chatarra cinematográfica.
Por Horacio Bernades
Solo había leido palos hacia la nueva Terminator. De hecho todo el mundo espera que “sea mejor que la tercera”. El problema es que es tan fuerte el resultado de las dos primeras, que complica casi todo el futuro de las secuelas.
“Sin Arnold no hay Terminator" dice un lector de la web cada vez que pongo algo en el blog de próximos estrenos. ... Leer más Solo había leido palos hacia la nueva Terminator. De hecho todo el mundo espera que “sea mejor que la tercera”. El problema es que es tan fuerte el resultado de las dos primeras, que complica casi todo el futuro de las secuelas.
“Sin Arnold no hay Terminator" dice un lector de la web cada vez que pongo algo en el blog de próximos estrenos. Y con esa postura queda claro que saldrán defraudados...
El director de esta cuarta parte, tiene en su haber a las dos películas de Los ángeles y Charlie... que si bien como comedias de acción estaban bien hechas, uno no se lo imaginaba con Y realmente ahí McG a mi particularmente me dio una grata alegría.
La película está muy bien filmada. Tiene tomas largas muy bien realizadas, como la del comienzo entre las antenas satelitales y el helicóptero escapando.
El laburo de fotografía también es muy destacable, y todos los efectos especiales están bien aplicados. Lo único que queda en off side es la aparición del final... pero todo está bien.
La película es entretenida y cumple. Creo que la etapa final es algo confusa y realmente no se si es fruto de testeos de audiencia que cambiaron la idea original de la película... pero se notan ciertos remiendos...
En mi caso me gustó más que la tercera porque tiene todo el ambiente de la desolación y mundo extraño al cotidiano. Y eso está bien aplicado.
La película no se si cumple como “Terminator”, pero si logra entretener.
Sir Chandler
La historia de Skynet contra la humanidad se ubica ahora en los años después al Día del Juicio, donde la guerra entre humanos y máquinas se vuelve más complicada cada día con la aparición de nuevos y más avanzados robots.
Tras la fallida tercera cinta de la lucha entre hombres y máquinas, Terminator Salvation debía ser el capítulo que ... Leer más La historia de Skynet contra la humanidad se ubica ahora en los años después al Día del Juicio, donde la guerra entre humanos y máquinas se vuelve más complicada cada día con la aparición de nuevos y más avanzados robots.
Tras la fallida tercera cinta de la lucha entre hombres y máquinas, Terminator Salvation debía ser el capítulo que redimiera y reviviera la saga. Después de todo, Christian Bale y Helena Bonham Carter estarían en el cast, siendo eso ya una garantía.
La cinta, sin embargo, es sólo una poderosa colección de batallas entre robots y humanos; una tras otra se suceden en aire, tierra y agua. Skynet, en pocos años, ha convertido a la Tierra en un desierto. Éste es el más grande acierto de la cinta, las secuencias bélicas entre las dos razas, sin embargo, detrás de ello, la historia es muy floja, borrosa e incluso nos hace pensar si ese apocalíptico futuro que las cintas anteriores nos esbozaban, coincide con éste.
El problema de la falta de una historia sólida es que nada ni nadie puede brillar; situación que se refleja en que infinidad de preguntas que debieran ser respondidas, quedan en el aire y peor aún, se vuelven incongruencias. Por citar un par: Skynet desarrolla un cyborg para infiltrarse entre los humanos, perfecta unión de máquina y hombre (inverosímilmente sólo desarrolla uno); sin embargo, este modelo es anterior al T800, el Terminator Schwarzenegger, quien se mueve y reacciona torpemente y debe aprender del comportamiento humano mediante la convivencia. ¿No es esto un retroceso? Por otro lado, al final de la 3a cinta se dice que Skynet no es una entidad física, sino software en todo el mundo, no obstante, aquí, la resistencia pretende bombardear a Skynet, quien tiene su sede en San Francisco. ¿Incongruente? Sólo un mucho. ¿Atribuible al director, McG (Charlie’s Angels)? Me inclino a pensarlo.
En fin, que si bien la cinta cumple como entretenimiento, tiene buenas secuencias y un desenlace con una sorpresa que hará las delicias de los fans más recalcitrantes, esperábamos algo menos intenso pero mucho, mucho más… inteligente.
Terminator La salvación ha sido una de las secuelas más esperadas por la creciente comunidad geek que asiste a salas de cine para ver a sus héroes y villanos favoritos. Todos los ingredientes estaban presentes para lograr una versión superior al mal sabor de boca que dejó Terminator 3 hace seis años (y no hablamos de mejorar alguno de los pri ... Leer más Terminator La salvación ha sido una de las secuelas más esperadas por la creciente comunidad geek que asiste a salas de cine para ver a sus héroes y villanos favoritos. Todos los ingredientes estaban presentes para lograr una versión superior al mal sabor de boca que dejó Terminator 3 hace seis años (y no hablamos de mejorar alguno de los primeros filmes). Para fortuna del director de aquella, Jonathan Mostow, no fue así.
Con una deslucida actuación de Christian Bale –¿para eso hizo tanto escándalo?–, una narrativa inconsistente por momentos, tres graves errores de edición en transiciones (como la famosa censura del topless de Moon Bloodgood), además del “boca en boca” con comentarios negativos del filme lo han castigado severamente en taquilla, haciendo muy improbable que sea el inicio de una nueva trilogía.
¿Por qué dos estrellas y no una? Muy simple: McG nunca habló de crear Terminator 4, sino una historia donde conoceríamos el inicio del líder mesiánico John Connor, y donde finalmente veríamos cristalizada la “guerra de las máquinas” de la que tanto se habló antes. Y lo cumplió. Buenos efectos especiales, el diseño de las máquinas admirable y, aunque Marcus recuerda por momentos a Robocop, el giro en la historia es algo original.
Aunque muchos consideren forzado el cameo de Schwarzenegger o el tema de Guns ‘n Roses (T2), fans de la franquicia se sentirán agradecidos por el recuerdo.
–Julio Vélez
Con una producción de bajo presupuesto y un protagonista limitado, como lo era Arnold Schwarzenegger, el director James Cameron consiguió con Terminator (1984) replantear el tema de la robótica fílmica y alcanzar alturas insospechadas dentro de un género complejo y menospreciado como lo es la ciencia ficción. Tanto ésta como su notable secue ... Leer más Con una producción de bajo presupuesto y un protagonista limitado, como lo era Arnold Schwarzenegger, el director James Cameron consiguió con Terminator (1984) replantear el tema de la robótica fílmica y alcanzar alturas insospechadas dentro de un género complejo y menospreciado como lo es la ciencia ficción. Tanto ésta como su notable secuela, Terminator 2: El juicio final (1991), no sólo se adentraban en los temores y contradicciones de una sociedad tecnologizada y belicista, sino que lograban humanizar a sus personajes incluyendo al mortífero T-800. Terminator: La salvación (EU-Alemania-Gran Bretaña-Italia, 2009) es un filme de acción impecable: esa escena del androide gigante, o la huída en el jeep, por ejemplo, en el que el realizador McG hace alarde de su habilidad para la pirotecnia visual, incluyendo espectaculares explosiones, ágiles movimientos de cámara y escenarios apocalípticos con escenas calcadas de Mad Max 2 (George Miller, 1981). No obstante, el realizador de Los ángeles de Charlie y sus guionistas han dejado de lado la esencia de la saga: la emoción y el miedo a lo que vendrá. John Connor (Christian Bale), quien aún no nacía en la primera de la serie, el solitario adolescente en la segunda y el joven que vive oculto en la tercera, es en el año 2018 un líder clandestino y desconfiado que intenta ordenar a las fuerzas de la resistencia que luchan contra Skynet. Sin embargo parece más una máquina sin emociones que debe enfrentar el dilema de ayudar o destruir a un extraño forastero: Marcus (Sam Worthington), un condenado a muerte del pasado que resulta un androide mitad hombre mitad robot, que ha sido proyectado para eliminar a Kyle Reese (Yelchin), valiente jovencito y futuro padre de Connor. Terminator: La salvación es sin duda un filme muy entretenido y eficaz, pero carente de emociones profundas que vayan más allá del dolor o el coraje. La brevísima aparición del T-800 (Schwarzenegger) y el uso de la voz de Sarah Connor (Linda Hamilton), no alcanzan a elevar el nivel argumental de un hábil filme de acción que se contenta sólo con ello, como su elemental y obvio discurso final sobre la diferencia entre máquinas y humanos en un mundo sin redención.
Por Rafael Aviña
Terminator: La Salvación
"Increíble"
"No soy fanatica de Terminator ni siquiera he visto la 1era completa pero esta es excelente no la esperaba asi buenos efectos y ver a Helena Bonham Carter como Serena Kogen sin cabello y por muy poco tiempo no era lo que esperaba jajaja esta interesante y muy recomendable "