El agente del FBI Roy Clayton dirige una investigación sobre una organización terrorista cuyo cabecilla parece ser un agente de la CIA. Clayton buscará pistas y pruebas para descubrir si el agente es un traidor.
| Género | Drama |
|---|---|
| TÃtulo Original | Traitor |
| Director | Jeffrey Nachmanoff |
| Protagonistas | Don Cheadle, Guy Pearce, Jeff Daniels, Neal McDonough, Archie Panjabi, Jonathan Walker, Saïd Taghmaoui, Simon Reynolds, Alexandra Castillo, Lorena Gale |
| Año de producción | 2008 |
| Duración | 114 minutos. |
| Guionista | Jeffrey Nachmanoff |
| PaÃs | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 350 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 4 crÃticos |
| Ultima modificación | carla85 (Hace 3 años) |
Traidor es una grata sorpresa del comediante Steve Martin, quien sorprendió con este proyecto personal en el que trabajó como productor y guionista.
Es muy loco porque Martin siempre estuvo asociado con la comedia y con este trabajo, que concibió hace unos años y recién en el 2008 pudo concretar, incursionó en el género del suspenso y la a ... Leer más Traidor es una grata sorpresa del comediante Steve Martin, quien sorprendió con este proyecto personal en el que trabajó como productor y guionista.
Es muy loco porque Martin siempre estuvo asociado con la comedia y con este trabajo, que concibió hace unos años y recién en el 2008 pudo concretar, incursionó en el género del suspenso y la acción donde no tenÃa antecedentes.
La historia tiene que ver con el conflicto en Oriente Medio y la guerra contra el terrorismo de los Estados Unidos, con la particularidad que la trama fue desarrollada como si se tratara de una novela de espionaje de John Le Carre.
La diferencia es que cambiaron el tema de la Guerra FrÃa por el mundo post 11 de Septiembre.
Martin delegó la dirección del film en Jeffrey Nachamanov, un realizador que viene del circuito de cine independiente y abordó la narración de esta historia con un estilo que remite bastante a los filmes de Paul Greengrass (La trilogÃa Bourne).
Lo bueno de Traidor es que ofrece un thriller maduro que aborda la problemática del terrorismo sin pendejadas, donde los terroristas no parecen villanos salidos de dibujos animados y el director logra que el film no decaiga y la historia te enganche hasta el final.
Todo el tema del fundamentalismo religioso y la distorsión del Corán está muy bien trabajado.
Si bien tiene bastante acción el film hace hincapié en el suspenso que se genera con el tema de los agentes encubiertos y las filtraciones.
Los personajes principales están a cargo de dos grandes actores como Don Cheadle y Guy Pearce que le dieron jerarquÃa a esta producción, que de haber tenido una mejor promoción no hubiera pasado desapercibida en los Estados Unidos.
Los medios la trataron bien pero no bastó. En los cines pasó sin pena y ni gloria y es una lástima porque realmente es una muy buena pelÃcula.
Pese al retraso, acá la podemos disfrutar en el cine y lo que busquen un buen thriller para ver deberÃan tenerla en cuenta.
La primera escena de Traidor, teñida en posproducción con una pátina soleada que no vuelve a aparecer en un film de tonalidades más bien oscuras, recrea un momento en la infancia de su protagonista, Samir Horn. Sudán, 1978, reza la placa al pie de la pantalla, mientras el chico es testigo de la muerte de su padre, asesinado en su propio automà ... Leer más La primera escena de Traidor, teñida en posproducción con una pátina soleada que no vuelve a aparecer en un film de tonalidades más bien oscuras, recrea un momento en la infancia de su protagonista, Samir Horn. Sudán, 1978, reza la placa al pie de la pantalla, mientras el chico es testigo de la muerte de su padre, asesinado en su propio automóvil, súbitamente transformado en coche-bomba. Nunca quedarán claras las razones de ese crimen, pero el hecho lo marcará y lo perseguirá por el resto de su vida. Corte a la República de Yemen en la actualidad, donde un adulto Samir es arrestado por un grupo de militares locales con apoyo logÃstico de agentes del FBI. Resulta que el tipo formó parte de un grupo de Operaciones Especiales del gobierno estadounidense, pero ahora le anda vendiendo explosivos a toda clase de terroristas islámicos. Por esa razón –y, por supuesto, por el siempre sospechoso hecho de practicar la religión musulmana–, el dúo de agentes norteamericanos le viene siguiendo el rastro desde hace un tiempo. Pero a no apurar las conclusiones: la lógica de este tipo de historias indica que no todo lo que reluce es oro.
Traidor abreva en las fuentes de decenas de thrillers polÃticos de los ’70, aggiornados por Hollywood tras el atentado a las Torres Gemelas para ponerse a tiro de las nuevas amenazas del terrorismo internacional. AsÃ, el relato salta de locación en locación –de Londres a Marsella, de Halifax a California–, ciudades que Samir y un grupo de amigos fundamentalistas visitan para escapar de las garras de sus perseguidores, al tiempo que planean nuevos atentados en algún sitio del orbe occidental. El film de Jeffrey Nachmanoff, basado sorprendentemente en una idea del comediante Steve Martin (quien además oficia de productor ejecutivo), presiona una saludable cantidad de teclas en los momentos oportunos y basa gran parte de su atractivo en dos personajes que van más allá de estereotipos al uso. El primero de ellos es el propio Samir, interpretado con habitual solvencia por Don Cheadle (Hotel Rwanda, Crash e incontables roles secundarios), quien logra aportarle a un personaje moralmente acomplejado, aplastado por una vida atravesada por las sombras, una calidez y profundidad que se evidencian en su mirada, lejos de subrayados e histrionismos.
El otro es Omar, fundamentalista de cargo intermedio en una organización embarcada en la Jihad contra Occidente, encarnado por Saïd Taghmaoui, actor de origen francés a quienes los más cinéfilos recordarán por su presencia en El odio, de Mathieu Kassovitz. Omar no es el clásico terrorista unidimensional de mucho cine contemporáneo; por el contrario, su construcción revela que se ha prestado atención al origen de algunos radicalismos religiosos, al tiempo que lo aleja de la demonización automática. Omar y Samir son amigos Ãntimos desde su estancia en conjunto en la cárcel de Yemen, amistad que, inevitablemente, entrará en situación de peligro ante algunas derivaciones que no conviene revelar aquÃ. Tan atractiva resulta esta particular pareja protagónica que, no casualmente, los agentes del FBI interpretados por Guy Pearce y Neal McDonough son relegados por el relato al cargo de personajes secundarios.
La pelÃcula se reserva una serie de vueltas de tuerca en su segunda parte que la alejan progresivamente de la reflexión polÃtica para concentrarse en gran medida en los mecanismos del cine de suspenso, al tiempo que algunas ambigüedades que lograron construirse van siendo reemplazadas por certezas cada vez más cristalizadas. En otras palabras, una vez que todas las máscaras caen por su propio peso, la pelÃcula abandona cualquier atisbo de complejidad para dejar bien en claro quiénes son los good guys y quiénes los bad guys. Si el espectador evita pedirle peras al olmo, Traidor puede disfrutarse como un divertimento polÃticamente seguro que hace del entramado de las intrigas internacionales su tela de origen, su excusa argumental, pero nunca su eje central. Una vez más, el mundo no es suficiente.
Por Diego Brodersen
"Nadie es inocente." Hacia la segunda mitad del film su director y guionista decide poner en boca de uno de sus personajes la frase que es la fuerza vital de su historia. El relato que comienza con un coche bomba que explota en Sudán y luego recorre los refugios terroristas -y las calles- de Yemen, Marsella, Londres y hasta Toronto tiene como prot ... Leer más "Nadie es inocente." Hacia la segunda mitad del film su director y guionista decide poner en boca de uno de sus personajes la frase que es la fuerza vital de su historia. El relato que comienza con un coche bomba que explota en Sudán y luego recorre los refugios terroristas -y las calles- de Yemen, Marsella, Londres y hasta Toronto tiene como protagonista a Samir, un hombre atrapado entre dos mundos. Criado como musulmán en los Estados Unidos, militar entrenado por las fuerzas norteamericanas y despreciado por sus creencias religiosas, el hombre es un polvorÃn a punto de explotar. Claro que éste no es un film de acción, sino uno que intenta provocar la reflexión del espectador con respecto al estado del mundo musulmán y occidental en los años posteriores al atentado contra las Torres Gemelas. Para eso el director, Jeffrey Nachmanoff, que debuta como realizador luego de trabajar como guionista ( El dÃa después de mañana ), cuenta con Don Cheadle ( Hotel Ruanda ), el actor perfecto para interpretar a Samir.
Con una intensidad en la mirada que hace creÃble a esta criatura obligada a defender sus creencias religiosas tanto de sus prejuiciosos compatriotas como de quienes, en nombre de Dios, deciden declarar la guerra santa al mundo occidental, Cheadle jamás se excede en sus gestos ni maneras y, sin embargo, consigue transmitir la sensación de que lleva el peso del mundo-y sus desastres- sobre los hombros.
A pesar de que está rodeado de buenos actores como Guy Pearce ( Memento ), en el papel del compasivo y empático agente del FBI que investiga un posible atentado, y Jeff Daniels ( Historias de familia ), que interpreta a un agente del gobierno dispuesto a todo para detener a aquellos dispuestos a todo para lograr sus objetivos, la interpretación de Cheadle es excepcional.
Historia compleja que, por momentos, se olvida del espectador y avanza sin mayores explicaciones sobre temas que las merecen, Traidor evita la estetización de la violencia en la que muchos relatos de su tipo suelen caer, aunque, al intentar generar intriga en su resolución, en realidad, provoca más incomodidad que suspenso.
Natalia Trzenko


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