Cinco momentos cruciales de la historia de una pareja expuestos en cronología inversa, empezando por el inevitable final del romance: el divorcio. A continuación, presenciamos la inocua vida matrimonial, el embarazo de Marion, el casamiento y la génesis de la relación con la cual, paradójicamen ... Leer más
Cinco momentos cruciales de la historia de una pareja expuestos en cronología inversa, empezando por el inevitable final del romance: el divorcio. A continuación, presenciamos la inocua vida matrimonial, el embarazo de Marion, el casamiento y la génesis de la relación con la cual, paradójicamente, la película concluye.
| Género | Drama, Romance |
|---|---|
| Título Original | 5x2 |
| Director | François Ozon |
| Protagonistas | Valeria Bruni-Tedeschi, Stéphane Freiss, Geraldine Pailhas, Jason Tavassoli, Françoise Fabian, Antoine Chappey, Jean-Pol Brissart, Michael Lonsdale., Marc Ruchmann |
| Año de producción | 2004 |
| Duración | 90 minutos. |
| País | Francia |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 24 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 3 críticos |
| Ultima modificación | littlemissunshine (Hace 2 años) |
Cinco escenas de la vida conyugal en versión light, presentadas en orden inverso, como un álbum de fotos hojeado de atrás para adelante, y con el seductor y glamoroso lenguaje de François Ozon. El camaleónico y provocativo realizador francés esparce a lo largo de ese viaje retrospectivo abundantes señales -algunas sutilmente significativas, ... Leer más Cinco escenas de la vida conyugal en versión light, presentadas en orden inverso, como un álbum de fotos hojeado de atrás para adelante, y con el seductor y glamoroso lenguaje de François Ozon. El camaleónico y provocativo realizador francés esparce a lo largo de ese viaje retrospectivo abundantes señales -algunas sutilmente significativas, otras triviales o próximas al clisé-, para que el espectador descubra en ellas la semilla del fracaso en que, como se sabe desde el principio, ha concluido el matrimonio de Marion y Gilles.
"Memento" e "Irreversible" son antecedentes cercanos de esta alteración de la estructura narrativa que Harold Pinter aplicó a un triángulo amoroso bastante antes (y con mirada más penetrante) en su pieza "Betrayal". Ozon la emplea con menos rigor pero con suficiente destreza como para que el film, que comienza con el episodio más oscuro (y mejor logrado) termine con la imagen más luminosa, la del primer encuentro amoroso de la pareja, lo que al mismo tiempo que sugiere cierto irónico descreimiento muy a tono con el humor actual, no deja de suscitar en el ánimo del espectador el engañoso bienestar del happy ending , con su implícita promesa de felicidad eterna.
Temas de conversación
De todos modos, salvo en el primer tramo del relato -la ardua escena de la separación legal con su sorda violencia bajo la gélida formalidad del trámite burocrático, y la todavía más ardua del hotel donde la pareja vive su última y más penosa cita sexual-, siempre hay una pizca de efímera felicidad en los cuatro momentos que siguen, más allá de los hechos, conductas o gestos que sugieren el lento desencanto de uno y otro, y el consecuente y gradual deterioro del vínculo. El análisis que Ozon ofrece sobre la vida en pareja puede ser provocativo, áspero y algo desalentador, pero como el realizador no parece proponerse incomodar a la platea ni incitar su reflexión, sino más bien seducirla (y en lo posible encandilarla intelectualmente con sus trazos de cine de autor), se cuida de comprometer demasiado su emoción.
Quizá también le procura algunos temas de conversación. Por ejemplo, en el segundo capítulo, una noche de confesiones públicas (alguna, bastante humillante para Marion, la excelente Valeria Bruni-Tedeschi), confronta a la pareja protagónica con otra, gay, integrada por el hermano de Gilles y un compañero bastante menor, y allí también se alude a los hijos de homosexuales y a la mutación del rol tradicional del varón. En el tercero, el día del nacimiento de su único hijo, está el espejo de los padres de ella, además de la conducta apática y descomprometida de Gilles. En el cuarto, es la boda, donde las señales del malestar se ilustran de un modo artificioso y estereotipado. El último narra el encuentro de la pareja en una playa de Cerdeña y ya cabe ahí alguna mínima observación sobre sus caracteres. La excursión italiana también justifica la inclusión de famosas canciones románticas de Paolo Conte, Luigi Tenco o Bobby Solo, que Ozon emplea como comentarios irónicos.
En su breve aparición (el matrimonio maduro, desavenido e inseparable), Françoise Fabian y Michael Lonsdale aportan su autoridad para que "Vida en pareja" tenga, como es habitual en los films de Ozon, un muy alto nivel interpretativo.
Fernando López


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