Slater es un guardia que, en medio de unas gigantescas inundaciones, tiene que custodiar tres millones de dólares mientras es perseguido por unos delincuentes.
| Género | Acción, Drama, Suspenso |
|---|---|
| Título Original | Hard Rain |
| Director | Mikael Salomon |
| Protagonistas | Morgan Freeman, Minnie Driver, Christian Slater, Randy Quaid, Betty White, Richard Dysart, Edward Asner |
| Año de producción | 1998 |
| Duración | 90 minutos. |
| Productor | Mark Gordon, Allison Lyon Segan, Gary Levinsohn, Ian Bryce |
| Guionista | Graham Yost |
| Música | Christopher Young |
| País | Estados Unidos · Reino Unido · Dinamarca |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 66 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 1 críticos |
| Ultima modificación | jev233 |
Las aguas bajan muy turbias en Huntingburg, un pueblo que padece con mucha frecuencia la zozobra de las inundaciones. Esta vez, por ejemplo, la lluvia amenaza con remedar el diluvio bíblico. Ya la represa parece a punto de estallar mientras las familias huyen a bordo de autos atestados de equipaje y el sheriff hace lo posible por ordenar el éxodo ... Leer más Las aguas bajan muy turbias en Huntingburg, un pueblo que padece con mucha frecuencia la zozobra de las inundaciones. Esta vez, por ejemplo, la lluvia amenaza con remedar el diluvio bíblico. Ya la represa parece a punto de estallar mientras las familias huyen a bordo de autos atestados de equipaje y el sheriff hace lo posible por ordenar el éxodo y apurar a los más remolones.
Pero nunca faltan los inescrupulosos que planean sacar provecho de la catástrofe.
En este caso se trata de una banda que capitanea Morgan Freeman e integran un profesor de dudosa idoneidad científica, un novato excesivamente parlanchín y un negrito que se la pasa recitando pasajes de la Biblia como si fuera un personaje de Tarantino.
Su objetivo no son las húmedas casas temporariamente deshabitadas sino la millonaria carga que acaba de salir del pueblo a bordo de un transporte de caudales. Y para que el golpe se concrete sólo hace falta esperar que el vehículo se detenga, circunstancia más que probable teniendo en cuenta que el temporal no cesa y que el agua ya le llega a la cintura a cualquier actor.
Deportes acuáticos
Impaciente por sumergirse en la pura acción, el director Mikael Solomon apenas se detiene un par de minutos para mostrar quiénes son los responsables de llevar el dinero a buen puerto: un veterano profesional -Edward Asner- y su sobrino, un Christian Slater que exhibe su flamante musculatura como para convencernos de que él también puede ser héroe de acción.
En seguida, las cosas se complican: hay un disparo inoportuno _con él se inaugura la larga serie de cadáveres que arrastrará la corriente- y una persecución que empieza a pie, sigue a nado y desemboca después en un verdadero festival de proezas náuticas, aderezadas con tiroteos, choques, estallidos, derrumbes, principios de incendio (solamente principios: ya se sabe que no son éstas las mejores condiciones para que prospere el fuego), y otras catástrofes necesarias para ir reduciendo el elenco y convirtiendo los escenarios en ruinas, preferentemente subacuáticas.
Con el fin de sostener la historia a flote, el guionista y el director prueban con la sorpresa y los cambios de rol. Así, casi todos los personajes se alternan en el papel del malo, como queriendo demostrar que con tanta mojadura a cualquiera se le borronean las convicciones morales o que no hay ética que haga pie cuando tres millones de dólares están al alcance de un chapuzón. Puede presumirse que también es su ingenuo afán de entretener el que les aconseja salpicar aquí y allá frasecitas más o menos humorísticas y el consabido atisbo de romance.
El intento es vano. Hay que estar muy sediento de acción para entretenerse de verdad con esta reiterativa sucesión de combates acuáticos que a veces se aproximan al franco disparate.
Al final, todo se va a pique, incluidos los esfuerzos de la producción y el desempeño de un elenco que bien merece mejores oportunidades.
Eso sí, queda el mensaje que desliza la empapada Minnie Driver: siempre conviene tener a mano uno de esos cortaplumas multiuso que tanto se usan en los picnics y que pueden sernos útiles para forzar cerraduras o para desmontar la baranda de una escalera aunque estemos esposados.
Fernando López


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Violencia en la Tempestad
"Buena película con ajustadas dosis de trhiller, acción, suspenso todo pasado por agua, literalmente."