Rescate emotivo
Crítica. “Violeta se fue a los cielos” De Andrés Wood. Mucho más que una relato biográfico sobre Violeta Parra.
Violeta se fue a los cielos no es una película biográfica. No, al menos, en los términos de costumbre. Tras verla, no nos sentimos en condiciones de abrumar con datos sobre Violeta Parra. Sí de decir que ... Leer más Rescate emotivo
Crítica. “Violeta se fue a los cielos” De Andrés Wood. Mucho más que una relato biográfico sobre Violeta Parra.
Violeta se fue a los cielos no es una película biográfica. No, al menos, en los términos de costumbre. Tras verla, no nos sentimos en condiciones de abrumar con datos sobre Violeta Parra. Sí de decir que hemos experimentado -que seguimos experimentando- su subjetividad, como en un sueño, un sueño en el que por momentos fuimos ella.
La palabra subjetividad y la palabra sueño indican que el realizador chileno Andrés Wood no procuró filmar la historia oficial de Parra, como tampoco intentó respetar la cronología de su vida ni abordarla desde el mero realismo. Prefirió lo episódico a lo abarcativo; lo pulsional a lo práctico; lo caóticamente onírico a lo prolijamente real. Su filme es, en más de un sentido, un rescate emotivo.
Wood aclaró que sin Francisca Gavilán, la estupenda -y para nosotros desconocida- actriz que hace de Parra, no habría película. De acuerdo. Y no sólo por cómo encarna al personaje, o por cómo interpreta versiones bellísimas de sus canciones, sino por su compleja e intensísima capacidad para envolvernos en un universo íntimo y hacernos “sentir a” o “sentir como” Parra. Una Parra ficcional: aclaración sin importancia.
La personalidad de Parra suele provocar incontinencia de adjetivos: justos y a la vez contradictorios. Wood y Gavilán logran que todos ellos se fusionen en pantalla, y dentro de cada espectador, sin ser nombrados, funcionando de un modo dual.
La tracción, sí, es la tragedia, que va transportando a Parra desde una infancia rural y desdichada hacia una adultez resentida; desde un padre alcohólico y ausente hasta un tormentoso, obsesivo amor adulto -por un hombre 18 años menor que ella-; desde la angustia existencial de artista verdadera hacia el suicidio, a los 49 años. La redención, el milagro, el atenuante, el contrapeso es, desde luego, su impresionante creatividad, su arte, su música.
El uso de las canciones en la película deja claro el tono predominante en Violeta...
Durante la secuencia más estremecedora, en la que una tormenta azota la ya fantasmal carpa de La Reina -donde Parra quiso formar la Universidad del Folklore-, ella canta la hermosa, escéptica, rabiosa Maldigo del alto cielo . Su tema antitético, Gracias a la vida, sonará, lateral, sobre los créditos finales: para mitigar el efecto amargo del filme entero.
Violeta...
logra sus puntos más altos en las contradicciones y los desbordes pasionales de la protagonista, que nos recuerda a ciertos personajes de Favio. Y sólo se debilita -tenuemente- en la búsqueda de remarcar contrastes entre la artista “maldita”, capaz de hacer oro del barro, y la indolente burguesía o incluso la aristocracia.
La película está recorrida por una entrevista, un duelo dialéctico, entre un periodista irónico, malicioso (Luis Machín) y una Parra brillante. Ella sólo parece responderle en serio cuando él le pide un consejo para artistas. “Que odien la matemática y que amen los remolinos. La creación es un pájaro sin plan de vuelo”, contesta Parra. Wood la tomó muy en cuenta.
La cantora trasandina
El director chileno Andrés Wood reconstruye en Violeta se fue a los cielos (2011) el período quizá más tortuoso de la vida de la popular cantante Violeta Parra, personificada de manera sorprendente por la actriz Francisca Gavilán (protagonista de Ulises (2011) junto a Jorge Román).
Violeta Parra fue una legendaria ... Leer más La cantora trasandina
El director chileno Andrés Wood reconstruye en Violeta se fue a los cielos (2011) el período quizá más tortuoso de la vida de la popular cantante Violeta Parra, personificada de manera sorprendente por la actriz Francisca Gavilán (protagonista de Ulises (2011) junto a Jorge Román).
Violeta Parra fue una legendaria cantante chilena cuya discografía incluye éxitos como Gracias a la vida o A mi casa llega un gato. Ella hoy es un ícono de la música popular latinoamericana cuyo compromiso político y social resulta incuestionable. Pero el film de Andrés Wood (Machuca, 2004; La buena vida, 2008) toma otros carriles y se centra en aquellos fantasmas que martirizaban a una mujer que decidió ponerle punto final a su existencia cuando apenas tenía 50 años. Fue el punto final de la vida tortuosa que siempre acompaña a los grandes artista de todas las épocas.
Violeta se fue a los cielos sigue la estructura de una biopic pero se aleja del clasicismo. Sus puntos de comparación están más cercanos a I’m not there de Todd Haynes (2007) o Control de Anton Corbijn (2007) que al Ray de Taylor Hackford (2004) y no por las temática sino por la forma. Wood utiliza un relato carente de linealidad en el que la historia va y viene casi permanentemente, utilizando diferentes temporalidades que provocarán rupturas narrativas. Esto hace que se necesite de un espectador activo para armar la trama como si se tratara de un rompecabezas.
Cuando se interpreta a personajes reales muchas veces se cae en la copia o la clásica imitación, algo que Francisca Gavilán evita en todo momento. La construcción de la cantora es antológica al punto de que es ella misma quien interpreta las canciones del soundtrack del film. Los matices que emplea, el sufrimiento que transmite cada uno de sus gestos, la naturalidad de sus movimientos y el tono de voz logran que uno vea a la propia Violeta pese a que estamos frente a otra presencia física y espiritual.
Violeta se fue a los cielos no es un film clásico, más bien todo lo contrario. Hay saltos narrativos, elipsis temporales, fragmentación del relato, hay una búsqueda de un estilo personal que sin duda Andrés Wood supo encontrar y Francisca Gavilán corporizar. Un acercamiento a una artista desde una óptica que el cine pocas veces se anima a utilizar.
Violeta se fue a los cielos
Andrés Wood y un intenso retrato de la multifacética cantautora chilena
Con media docena de largometrajes previos ( La fiebre del loco , Historias de fútbol , El desquite , La buena vida , Machuca ), Andrés Wood se ha consolidado como uno de los directores más sólidos de la generación "intermedia", aquella p ... Leer más Violeta se fue a los cielos
Andrés Wood y un intenso retrato de la multifacética cantautora chilena
Con media docena de largometrajes previos ( La fiebre del loco , Historias de fútbol , El desquite , La buena vida , Machuca ), Andrés Wood se ha consolidado como uno de los directores más sólidos de la generación "intermedia", aquella previa a la explosión reciente del denominado Nuevo Cine Chileno.
En esta película sobre Violeta Parra, la cantautora más importante de la historia de su país, Wood consigue un retrato casi siempre intenso, que termina sobreponiéndose a ciertos excesos y subrayados gracias a su solvencia como narrador y, sobre todo, a la interpretación de Francisca Gavilán, quien carga con el peso no menor de un relato dominado por situaciones extremas que ella sortea con absoluta naturalidad y convicción.
Gran éxito comercial en su país, con más de 350.000 espectadores, y candidata por Chile al Oscar en idioma extranjero, Violeta se fue a los cielos está construida con una estructura de rompecabezas que va y viene en el tiempo y en los lugares (desde su búsqueda casi antropológica de las raíces ancestrales de la música de su país hasta su experiencia con la "universidad del folklore" en una carpa de circo que montó en La Reina, pasando por sus coqueteos con la pintura en París o sus tortuosas relaciones afectivas) para llegar al abrupto final que ya todos conocen.
Una de las decisiones artísticas más torpes e innecesarias del film tiene que ver con una subtrama que -quizá para justificar la coproducción con la Argentina- le dedica muchos, demasiados minutos a una entrevista que Violeta le concede a un periodista porteño (Luis Machín), utilizada de manera obvia y didáctica para ramificar la estructura narrativa.
Lo más interesante de esta biopic es, precisamente, que no cede a las tentaciones (convenciones) de este género tan transitado por el cine hollywoodense , especialmente a la hora de acercarse a artistas torturados, como fue el caso de Violeta Parra. Wood y Gavilán escapan de toda demagogia a la hora de moldear a la protagonista y, en vez de convertirla en una heroína del todo empática, se animan a presentar su costado casi dictatorial, su individualismo, su desconexión, su inconformismo, su desencanto, su resentimiento, su desapego familiar y su angustia existencial.
La película, es cierto, se permite unas cuantas licencias "poéticas", pero no estamos aquí frente a un ensayo intelectual ni ante un documental preciosista, sino ante una mirada sobre (una interpretación de) una artista multifacética, rebelde, caótica, inasible y, por supuesto, con rasgos geniales. Así, el film, aun con sus altibajos y concesiones, logra seducir al espectador y alcanza una dimensión artística que no queda a tanta distancia de la que alcanzó en vida la figura que retrata.
Violeta se fue a los cielos
"lo mejor de violeta parra..!
la pelicula es muy buena.. la recomiendo
"